Buenos Aires a los veinticuatro días de septiembre del 2024
Dime que fue por hambre y nada más. Pues el hambre es dar al cuerpo lo que sabe que no puede quedarse. Que esta luz ámbar reducida por otra guerra es todo lo que une mi mano a tu pecho.
i Tú, ahogándote entre mis brazos — quédate. Tú, empujando tu cuerpo dentro del río solo para estar contigo mismo — quédate.
Tell me it was for the hunger & nothing less. For hunger is to give the body what it knows it cannot keep. That this amber light whittled down by another war is all that pins my hand to your chest.
You, drowning between my arms?— stay. You, pushing your body into the river only to be left with yourself?— stay.
Ocean Vuong
.. . Ocean Vuong . Ciudad Ho Chi Minh . Vietnam . 1988 Versión . Francisco Cardemil
Buenos Aires a los catorce días de agosto del 2023
Di rendición . Di alabastro. Navaja. Madreselva. Vara de oro. Di otoño.
Di otoño a pesar del verde en tus ojos.
Say surrender. Say alabaster. Switchblade.
Honeysuckle. Goldenrod. Say autumn. Say autumn despite the green in your eyes.
Ocean, no tengas miedo. El final del camino está tan adelante que ya lo dejamos atrás. No te preocupes. Tu padre sólo es tu padre hasta que alguno de los dos lo olvide. Así como tu columna no recordará sus alas sin importar cuántas veces se doblen tus rodillas. Ocean, ¿me escuchas? La parte más hermosa de tu cuerpo es donde sea que caiga la sombra de tu madre. Aquí está la casa con la niñez reducida a una cerca de alambre rojo. No te preocupes. Sólo llámala horizonte y nunca la alcanzarás. Aquí está hoy. Salta. Te prometo que no es un bote salvavidas. Aquí esta el hombre con brazos lo suficientemente amplios para abarcar tu partida. Y aquí el momento, justo después de apagar las luces, en el que aún puedes ver la antorcha débil entre sus piernas. Cómo la usas una y otra vez para encontrar tus propias manos. Pediste una segunda oportunidad y te han dado una boca donde vaciarte. No tengas miedo, los disparos son sólo el sonido de la gente tratando de vivir un poco más. Ocean. Ocean levántate. La parte más hermosa de tu cuerpo es a dónde se dirige. Y recuerda, incluso la soledad es tiempo que pasas con el mundo. Aquí está el cuarto con todos adentro. Tus amigos muertos atravesando tu cuerpo como el aire las campanas de viento. Aquí un escritorio con una pata coja y un ladrillo que la sostiene. Sí, aquí hay un cuarto tan cálido y sanguíneo que, te juro, al despertar vas a creer que estas paredes son de piel.
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Ocean, don’t be afraid. The end of the road is so far ahead it is already behind us. Don’t worry. Your father is only your father until one of you forgets. Like how the spine won’t remember its wings no matter how many times our knees kiss the pavement. Ocean, are you listening? The most beautiful part
of your body is wherever your mother’s shadow falls. Here’s the house with childhood whittled down to a single red tripwire. Don’t worry. Just call it horizon & you’ll never reach it. Here’s today. Jump. I promise it’s not a lifeboat. Here’s the man whose arms are wide enough to gather your leaving. & here the moment,
just after the lights go out, when you can still see the faint torch between his legs. How you use it again & again to find your own hands. You asked for a second chance & are given a mouth to empty into. Don’t be afraid, the gunfire is only the sound of people trying to live a little longer. Ocean. Ocean,
get up. The most beautiful part of your body is where it’s headed. & remember, loneliness is still time spent with the world. Here’s the room with everyone in it. Your dead friends passing through you like wind through a wind chime. Here’s a desk with the gimp leg & a brick to make it last. Yes, here’s a room so warm & blood-close, I swear, you will wake & mistake these walls for skin.
Di amén. Di reparación. Di sí. Di sí de cualquier forma.
La tele dijo que los aviones chocaron con los edificios. Y yo dije Sí porque tú me pediste que me quedara. Tal vez oramos arrodillados porque el señor solo nos escucha cuando estamos así de cerca del demonio.
Hay mucho que quiero decirte. Cómo mi gran recompensa fue caminar por el puente de Brooklyn y no pensar en el vuelo.
Cómo hemos vivido como el agua: tocando una lengua nueva sin decir lo que hemos pasado.
Dicen que el cielo es azul pero sé que es negro visto a través de demasiado aire. Siempre recordarás lo que estás haciendo cuando hay más dolor.
Hay tanto que quiero decirte – pero solo me gano esta vida.
Y no me llevo nada.
Nada. Como un par de dientes hacia el final.
La tele siguió diciendo Los aviones Los aviones y yo me quedé esperando en la habitación hecha de ruiseñores rotos. Sus alas revoloteando dentro de cuatro muros borrosos. Solo tú estabas ahí. Tú eras la ventana.
suavemente, como uno besaría una granada antes de arrojarla a la boca de la noche.
Y así fue como bailamos: arrastrando los vestidos blancos de nuestras madres, agosto nos teñía las manos rojo oscuro. Y así amamos: medio litro de vodka y una tarde en el desván, tus dedos acariciando mi pelo, mi pelo un incendio. Nos cubríamos los oídos y los arranques de tu padre se convertían en latidos. Cuando nuestros labios se tocaron el día se cerró como un ataúd. En el museo del corazón dos personas sin cabeza construyen una casa en llamas. La escopeta siempre estuvo sobre la chimenea. Siempre hay tiempo para matar, sólo para rogarle a dios que te lo devuelva. Si el desván no, el coche. Si el coche no, el sueño. Si el chico no, su ropa. Si vivo no, cuelga un teléfono. Porque el año es una distancia que hemos recorrido en círculos. Es decir: así bailamos: a solas en cuerpos dormidos. Es decir: así nos amamos: en la lengua un cuchillo que se vuelve lengua.
Ocean Vuong
.. . Ocean Vuong . Ciudad Ho Chi Minh . Vietnam . 1988 Versión . Elisa Díaz Castelo ...... Imagen . Zhong Lin