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brillantina

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Buenos Aires a los dieciséis  días de julio del 2023


Esas noches de calor
cuando todo el mundo duerme
yo me voy hasta el costado
de la ruta para ver
cómo salen las luciérnagas.
Entrecerrando los ojos,
hago de cuenta que son
alucinaciones mías,
meras ondas cerebrales
inventadas. Yo les digo
“brillantina de los campos”
Yo les digo “bichos finos”.
Como hacía mucho tiempo
que no pensaba en morirme,
me dan ganas de sacarme
este traje que es mi piel,
para ver cómo mi luz
sale a volar por su cuenta,
toda fluorescente, elástica,
una estrella que despunta. 


Ada Limón



. Ada Limón . Sonoma . Estados Unidos  . 1976
  Versión . Ezequiel Zaidenwerg
... Imagen . Summer Wagner 

 

  

 

 .

este estar sola

.

Buenos Aires a los tantos días de mayo del 2021


Un día entero sin hablar,
lluvia, luego sol, lluvia de nuevo,
unas pocas plantas en el suelo, hojas
novatas remetidas en tierra negra, y pienso
que soy buena para esto, este estar sola
en el mundo, el mirar las cosas
crecer, esta yo mayor, la de
zapatos cómodos y sin tiempo
para los platos, la que pasó una hora
tratando de descifrar que un pájaro
que canta con tres notas descendentes
no es más que un gorrión. ¿Qué haría yo
con una niña aquí? ¿Enseñarle a
plantar, mirarla como miro
las hojas de lechuga, suavemente, colocar
sus palmas sobre la tierra, hacerle la raya
en el pelo como si plantase una semilla? O
exigiría este día otra vez de forma egoísta,
un día completo sin ataduras para tratar
de descifrar qué pájaro me llamaba
y por qué.


Ada Limón 



. Ada Limón . Sonoma .  EEUU . 1976
  Versión .  Jorge Vessel
. Imagen .  Daido Moriyama & Hajime Sawatari


 

 

 

 .

indestructible.

.


Desearía poder escribirte desde debajo del agua,
el baño tibio cubriendo mis orejas
una de ellas tiene tres marcas en la forma
exacta de un triángulo, asterismo de mi propia atmósfera.

Anoche, las sirenas del camión cisterna eran tan estruendosas
que ahogaban hasta al bramido constante
de los trenes de carga que llegaban. ¿Te conté
que el ferrocarril R. J. Corman pasa a quinientos pies de nosotros?

Antes de que todo cambiase y yo envejeciera en este cuerpo,
mis abuelos vivían encima del cañón de San Timoteo,
donde el ferrocarril Southern Pacific rugía cada día en el verano
sofocante de California. Yo estaba atenta a los trenes,
aullando a su llegada.

Hoy Manuel está en Chicago, y ambos admitimos
que ahora viajamos con nuestros pasaportes
Reportes de redadas de ICE y las dos, nuestras sangres
necesitan nuevos medicamentos.

Desearía que pudiésemos volver al muelle con viento,
a tomar vino rosado y hablar tonterías.
Ahora es gris y sombrío.

Aquí el supermercado está lleno de semillas para grama, como si
la primavera fuese a llegar, pero no lo sé. ¿Y tú?
Me dijo una amiga que sigues esforzándote en rescatar a las
palabras. Lo único a lo que me he dedicado es a tomar la siesta, y quizá
a ser más amable con los demás, conmigo misma.

Justo esta mañana, vi siete cardenales atrevidos y valientes
como un pecado en un árbol sin hojas. Los dejé estar allí un buen rato
antes de agitar el aire y arruinarlo todo con sólo vivir también.

¿Soy más valiente que esos pájaros?

¿Te preguntas acaso qué traen los trenes? Lingotes de aluminio,
plástico, ladrillos, sirope de maíz, caliza, furia, alcohol, alegría.

Todo el mundo se desplaza, incluso la arena se transporta de una orilla
a otra. Yo vivo mi vida medio asustada, y medio gritándole
a los trenes cuando retumban. Esta carta para ti es ambas.


Ada Limón 


. Ada Limón . Sonoma .  EEUU . 1976
  Versión .  Jorge Vessel
.  Imagen . Joné Reed