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correspondencia

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Imagen vía s. laroche





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Por bosques de símbolos pasa a través el hombre y   todos lo observan con miradas familiares. Como largos ecos que de lejos se confunden en una recóndita y tenebrosa unidad, vasta como la noche y como la claridad.

Perfumes, colores y sonidos se responden. Hay perfumes frescos como carnes iniciales, dulces como oboes, verdes como las praderas.
Y otros hay, que son corruptos, ricos y triunfales, y tienen la expansión de las cosas duraderas, como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso.
Que de espíritu y sentidos cantan el embeleso.



Charles Baudelaire




. . Charles Baudelaire . París . Francia . 1821 .1867
    Versión . Mario Bojórquez
 

quebrantos de una musa 9

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ella sabe

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Imagen vía g.zooey





Ésta es una mujer de rotunda cadera
que permite en el vino mojar su cabellera.
Las garras del amor , las mismas del granito.
Se ríe de la muerte y la depravación,
y, a pesar de su fuerte poder de destrucción,
las dos han respetado hasta ahora, en verdad,
de su cuerpo alto y firme la altiva majestad.

Anda como una diosa y tiende sultana,
siente por el placer fe mahometana.
Y cuando abre los brazos, sus pechos soberanos
demanda la mirada de todos los humanos.

Ella sabe, ella sabe, ¡oh doncella infecunda!,
necesaria, no obstante a la caterva inmunda,
que la beldad del cuerpo es un sublime don
que de cualquier infamia asegura el perdón.

Ella ignora el infierno y purgatorio ignora,
y mirará por eso, cuando le llegue la hora,
la cara de la muerte en un tan duro momento,
como un niño: sin odio sin remordimiento.



Charles Baudelaire



. . Charles Baudelaire . París . Francia . 1821 .1867
   Versión .María Fasce

saravah



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Aunque tus cejas malignas
te den un aire extraño
que no es el de un ángel,
bruja de ojos seductores,

te adoro, oh frívola mía,
¡mi terrible pasión!,
con la devoción
del sacerdote por su ídolo.

El desierto y el bosque
perfuman tus trenzas toscas,
tu cabeza tiene las actitudes
del enigma del secreto.

Por tu carne vaga el perfume
como alrededor de un incensario;
encantas como la tarde,
ninfa tenebrosa y cálida.

¡Ah, los filtros más fuertes
no valen tu pereza,
y conoces la caricia
que hace revivir a los muertos!

Tus caderas están enamoradas
de tu espalda y de tus senos,
y cautivas a los almohadones
con tus lánguidas posturas.

A veces para clamar
tu rabia misteriosa,
prodigas, seria,
el mordisco y el beso;

me destrozas, morena mía,
con una risa burlona,
y luego pone en mi corazón
tus ojos dulces como la luna.

Bajo tus chapines de raso,
bajo tus encantadores pies de seda,
pongo mi gran alegría,
mi genio y mi destino.

¡alma mía curada por ti,
por ti, luz y color!
¡explosión de calor
en mi negra Siberia!


Charles Baudelaire





. . Charles Baudelaire . París . Francia . 1821 .1867
    Versión  . Jesús Munárriz  
... Imagen .  Sabino Aguad




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extraña melancolía

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Yo no pretendo que la alegría no pueda asociarse con la belleza, pero digo que la alegría es uno de sus adornos más vulgares, mientras que la melancolía es, por decirlo así, su ilustre compañera, llegando hasta el extremo de no concebir (¿será mi cerebro un espejo embrujado?) un tipo de belleza donde no hay dolor.
 


Charles Baudelaire. Mi corazón al desnudo.
 
 
 
 
.  . Charles Baudelaire . París . Francia . 1821 .1867
    Versión . Antonio Martínez Sarrión 
... Imagen.  Albarrán Cabrera

 
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mon coeur

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Cuando te veo cruzar, oh mi amada indolente,
Paseando el hastío de tu mirar profundo,
Suspendiendo tu paso tan armonioso y lento
Mientras suena la música que se pierde en los tejados.

Cuando veo, en el reflejo de la luz que la acaricia,
tu frente coronada de un mórbido atractivo;
donde las luces últimas del sol traen a la aurora,
y, como los de un cuadro, tus fascinantes ojos.

Me digo: ¡qué bella es! ¡qué lozanía extraña!
El ornado recuerdo, pesada y regia torre,
la corona, y su corazón, prensado como fruta,
y su cuerpo, están prestos para el más sabio amor.

¿Serás fruto que en otoño da maduros sabores?
¿Vaso fúnebre que aguarda ser colmado por las lágrimas?
¿Perfume que hace soñar en aromas desconocidos,
Almohadón acariciante o canasto de flores?

Sé que hay ojos arrasados por la cruel melancolía
Que no guardan escondido ningún precioso secreto,
Bellos arcones sin joyas, medallones sin reliquias;
más vacíos y más lejanos, ¡oh cielos!, que esos dos ojos tuyos.

Pero ¿no basta que seas la más sutil apariencia,
alegrando al corazón que huye de la verdad?
¿Qué más da tontería en ti, o peor aún, la indiferencia?
Te saludo adorno o máscara. Sólo adoro tu belleza.



Charles Baudelaire (Las Flores del Mal )





. Charles Baudelaire . París . Francia . 1821 .1867
  Versión  . Jesús Munárriz 
... Imagen . Alina Nikitina



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