El amor no llamó a mi puerta Me la tiró abajo con todo El estaba llorando Yo salía de la ducha Y mientras me acercaba al extraño en mi puerta Las cáscaras de los corazones rotos Se me clavaban en los pies El me tomó en brazos Sus lágrimas caían en la toalla que me envolvía Me llevó al patio Y entre las flores de la noche Hicimos el amor
Florencia Mayra Gargiulo
. Florencia Mayra Gargiulo. Buenos Aires . Argentina . 1990
El tiempo del amor es escaso, apenas una hora, brillante como una moneda caída, enriquece el amor. Pasamos una hora juntas, no la gastamos en flores o vino, sino en la inmensidad del cielo estival junto a una acequia. Durante miles de segundos nos besamos; tu cabello como un tesoro en la tierra; la luz de Midas convierte tus miembros en oro. El tiempo transcurre, somos millonarias en la ironía de la noche. Ninguna oscuridad acabará con nuestra hora reluciente, ninguna joya puede compararse con el canto del cuco colgado de la brizna de hierba de tu oreja, ni un candelabro o un faro te iluminarían mejor que ahora. El tiempo odia al amor, desea empobrecerlo, pero el amor teje oro, oro, convierte la paja en oro.
Love’s time’s beggar, but even a single hour, bright as a dropped coin, makes love rich. We find an hour together, spend it not on flowers or wine, but the whole of the summer sky and a grass ditch. For thousands of seconds we kiss; your hair like treasure on the ground; the Midas light turning your limbs to gold. Time slows, for here we are millonaires, backhanding the night so nothing dark will end our shining hour, no jewel hold a candle to the cuckoo spit hung from the blade of grass at your ear, no chandelier or spotlight see you better lit
than here. Now. Time hates love, wants love poor, but love spins gold, gold, gold from straw.
Buenos Aires a los veintitrés días de noviembre del 2025
Un hombre me mira. Me abre la boca y saca una niña que hace equilibrio sobre el cable de la luz. Sonrío desde la lejanía de una rayuela borroneada. Ahora llevo mi cabeza entre las manos y la acaricio como a un bebé dormido de fiebre. Pero él me ha mirado unos segundos y el tiempo explota en el medio de la calle. De camino a casa escupo abejas, flores que crecen entre yuyos.
Carolina Brieux Olivera
. Carolina Brieux Olivera . Ciudad de Buenos Aries. Argentina . 1972
Buenos Aires a los veintinueve días de abril del 2025
En la infancia te enseñan a no mirar directamente al sol porque te ciega. Hay cosas que funcionan parecido, hay que dejar que orbiten solas, que den calor pero nunca mirarlas de frente. Igual que con el sol me pasa con las ilusiones, no quiero que me quemen los ojos.
Daniela Noceti
. Daniela Noceti . Buenos Aires . Argentina . 1979
Buenos Aires a los doce días de noviembre del 2024
Felices los normales, esos seres extraños. Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente, Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida, Los que no han sido calcinados por un amor devorante, Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más, Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros, Los satisfechos, los gordos, los lindos, Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí, Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura, Los flautistas acompañados por ratones, Los vendedores y sus compradores, Los caballeros ligeramente sobrehumanos, Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos, Los delicados, los sensatos, los finos, Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles. Felices las aves, el estiércol, las piedras. Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños, Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos Que sus padres y más delincuentes que sus hijos Y más devorados por amores calcinantes. Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.
Que en Quilmes debe haber más árboles que los árboles largan pólenes que me dan alergia que la alergia me irrita las vías aéreas superiores que al bajar a las vías aéreas inferiores se desatan los síntomas de mi asma Todo muy lógico, muy científico
Pero
En Quilmes estaba mi mamá y sus estándares de belleza que antes no pude y ahora no quiero alcanzar
En Quilmes estaba mi papá y el velo sobre sus ojos que le impedía ver que mis amigas no eran sólo amigas
En Quilmes estaba mi hermana y su sonrisa buena onda detrás de la cual nunca soportó a ninguna de mis novias
En Quilmes estaba mi perra esa que mis padres decidieron sacrificar cuando enfermó estando yo de vacaciones
En Quilmes no podía conservar ninguna mascota porque me daban alergia pero el perro de raza que mi cuñado le regaló a mi hermana sí se pudo quedar
En Quilmes mi asma era un infierno
Del barrio hay que irse rápido dice Silvina Giaganti yo pude irme recién a los 27 pero pude irme al fin
Y empezar a respirar.
Gisela Carozzi
. Gisela Carozzi . Quilmes. Prov. de Buenos Aires. Argentina . 1981
Buenos Aires a los veinte días de febrero del 2024
yo quiero que vengas ahora hasta mi casa ahora que ya es jueves pero que llueve como si fuera miércoles o martes quiero que vengas y me traigas agua hasta en los huesos agua en el pelo y en los ojos y en las manos y en el pecho y agua en el hueco supraesternal y agua en los calcetines rotos y en el ventrículo derecho y en el izquierdo y en el hueco de tu ombligo de media luna yo quiero agua y luego llama a mi portal y dime baja que tengo agua para ti tengo agua para tus flores para tus hijos para mis hijos
Sobre lo blandito de la existencia a veces pienso que todo es ridículo. Los compost en departamentos, los balcones llenos de suculentas, fumar un pucho al sol, las fiestas que solo bancamos con falopa, una pared sin un graffiti. Es ridículo organizar el futuro, vivir resistiendo, creer en los rituales para pedirte perdón, que una historia dure 15 segundos, que todo sea una experiencia inmersiva y orgánica ¿no se contradice eso?
Ridículo es que escriba todo esto para bancar las ganas que tengo de decirte que vengas que seamos ridículos que tengamos suculentas en un balcón, que pintemos la pared de mi casa, que vayamos al sol a fumarnos uno y después a una fiesta que tengamos una experiencia falopa que entre en 15 segundos de historia inmersiva, orgánica y contradictoria.
Ridículo es que escriba todo esto para resistir las ganas que tengo de decirte que resistamos una vez más, que resistamos que hagamos un ritual para organizar nuestro ridículo futuro en papelitos que piden perdón y los tiremos al fuego.
Carla Testatonda
... Carla Testatonda . Prov. de Buenos Aires. Argentina . 1987
Buenos Aires a los veinte días de diciembre del 2023
todo lo que quiero escribir son poemas de amor en esta temporada de carne podrida y vientres huecos en este año de cadáveres ocultos y cementerios de metralla
todo lo que quiero escribir son poemas de amor para aquel cuyo aliento se mezcla con el mío para los labios que pruebo para las caderas que rodeo para la savia que comparto
todo lo que quiero escribir son poemas de amor sobre ojos que brillan y perfume de sudor sobre promesas hechas y cumplidas sobre secretos y miedos compartidos y revelados
en este año de la ciudad enterrada en esta década del hambre cosechada en este siglo ya recién comenzado con miles sobre miles de miembros desgarrados ojos quemados corazones destripados
todo lo que quiero escribir son poemas de amor no quiero esta tarea de documentar la desesperación infantil el duelo de las madres la miseria de los padres el maltrato de los hijos las tormentas e incendios del planeta
todo es demasiado para mí mis ojos se llenan de sal y se nublan y solo los poemas de amor lo harán mejor despejarán el camino pero todos alrededor mío esos otros que amo a los que conozco y a los extraños que están siendo asesinados o esclavizados dejados morir de hambre o torturados apresados o abandonados
y los poemas que quiero escribir me evaden hasta que me voy sin nada más que este aullido atrapado entre mis dientes todo lo que quiero escribir son poemas de amor sobre el azul besando mi mañana pie de limón y sabores frescos en mis tardes, lunas crecientes arqueadas, lejos del brillo de venus en un cielo hambriento de estrellas
todo lo que quiero escribir son poemas de amor todo lo que quiero escribir es amor
all i want to write are love poems in this season of rotting flesh and hollow bellies in this year of hidden corpses and shrapnel graveyards
all i want to write are love poems to the one whose breath mixes with mine for the lips i taste for the hips i encircle for the sap i share
all i want to write are love poems about shining eyes and sweat’s perfume about promises made and kept about secrets and fears shared and revealed
in this year of the buried city this decade of the hunger crop this century newly begun yet already with thousands upon thousands of limbs torn off eyes burnt out hearts eviscerated
all i want to write are love poems i don’t want this job of recording the children’s despair the mothers’ grieving the fathers’ misery the sons’ brutalization the planet’s storms and fires
it’s all too much for me my eyes fill with salt and become blurred and only love poems will make it better will clear the way but all around me these others who i love in knowing and as strangers are being murdered or enslaved starved or tortured imprisoned or forsaken
and the poems i want to write evade me until i am left with nothing but this howl wedged between my teeth all i want to write are love poems about blue kissing my morning lemons tart and fresh flavoring my afternoons crescent moons arching away from venus’ sparkle in a star hungry sky
all i want to write are love poems all i want to writeis love
Devorah Major
. Devorah Major . California . Estados Unidos. 1952
Buenos Aires a los veintiocho días de noviembre del 2023
Como hijos de la modernidad o como colonizados por ella como colonizados hemos perdido a la Pachamama hemos sido cortados a machete, a balazos, a horca, a látigo, a hambre, a fustazo y a cepo hemos sido cortados de la naturaleza desvinculados dicen los autores dicen los filósofos dicen, también, decimos arrancados pero cómo puede nuestra carne, esta que somos, separarse del mundo si la carne es mundo. La crisis climática el veneno en el agua el fuego en todas partes la muerte que avanza como una arrasadora película gris que se come todo para hacerlo parte de sí todo cosa yerta todo se come menos los campos de soja menos las megamineras menos los agujeros del petróleo menos las granjas industriales de animales menos los edificios de lujo que son su bandera su corazón su razón de ser su máquina venenosa de acumular capital.
Como hijos de la modernidad o como colonizados por ella como colonizados sabemos que la crisis climática nos lleva a cuestionar el paradigma cultural de la Modernidad basado en una visión instrumental de la naturaleza funcional a la lógica de expansión del capital.
Como hijos de la Modernidad o como colonizados por ella como colonizados nos han hecho olvidar que la humanidad es el fondo universal del cosmos. Todo es humano. No existe cosa tal como una sola humanidad. El yaguareté es humano. El tapir. La vaca. Y el monte todo. Y la selva. No existe cosa tal como una sola humanidad. Y no hay un mundo y muchas miradas hay muchos mundos infinitos mundos que la lógica de expansión del capital reduce a muerte con su indiferencia eufórica.
Como hijos de la Modernidad o como colonizados por ella como colonizados sabemos que no existe cosa tal como una sola humanidad: hemos quedado afuera siempre tantas de nosotras y de nosotros tantos que la muerte de los cuerpos de los nuestros enfrió al planeta entero cien años después de que llegara Colón a extraer oro y especias. Como hijos de la Modernidad o como colonizados por ella como colonizados sabemos que no existe una sola humanidad. Hemos sido recurso somos recurso como la naturaleza es una canasta de recursos privatizados. No se puede privatizar la fotosíntesis no se puede privatizar la polinización no se debe.
No podemos permitirlo. No existe cosa tal como una sola humanidad. No existe cosa tal como un solo mundo Ni cosa tal como un solo mundo que viva si no viven los demás.
Como hijos de la Modernidad o como colonizados por ella como colonizados como laboratorio a cielo abierto de extinción y sacrificio como colonizados hemos dado batalla damos batalla de Gualeguaychú a las luchas contra el fracking desde Esquel a las luchas contra la megaminería en el país entero desde Entre Ríos a las luchas contra el veneno que fumiga a muchos y se nos mete en la boca a todos los demás.
Como hijos de la Modernidad o como colonizados por ella como colonizados sabemos que el colapso ecológico ya llegó. Lo saben los cuises los quebrachos lo saben los chimangos los espinillos lo saben las montañas los peces y los pájaros lo saben en el campo y la ciudad como colonizados lo sabemos como hijos de la chingada. Nosotras. Nosotros, todas las humanidades de acá. Peleamos. Tenemos que pelear. Vamos a pelear. Como hijos de la Modernidad o como colonizados por ella como colonizados.
Peleamos.
Gabriela Cabezón Cámara
. Gabriela Cabezón Cámara . San Isidro . Argentina . 1968 .... Imagen . Plegaria a la Pachamama . Hana Katoba
Buenos Aires a los veintiún días de septiembre del 2023
No vendrá, dije y cerré las ventanas la casa tan fría, corrí las cortinas y en la sala oscura me quedé dormida. Y el sueño, ese sueño recurrente y mío el que sueño siempre quizás imagino y lo cuento entonces como ya vivido, me empujó hacia el patio con los pies descalzos y el cuerpo aterido. No vendrá, dije al jazmín vencido. Tenía en sus gajos un frágil capullo, níveas sus pestañas en el verde cuenco que daba cobijo. No vendrá, no esperes, cubre tus colores, esconde el perfume de tus flores nuevas, supliqué al rosal que creció conmigo. Y así, por el patio, pájaros en vuelo desde el cielo límpido callaron sus trinos. La tarde, la tarde escuchó mi voz, mi ruego mendigo. Cayó de rodillas en el patio frío socavó en la tierra, esparció semillas, las venas del tiempo cruzaron lo oscuro en un solo grito. Desperté en la sala abrazada a un libro. “No vendrá”, decía el poema mío. Y ella, ella que llegaba sobre mis delirios demasiado cerca de mis pies tan fríos fue por la palabra, liberó los trinos y dijo serena, así, como vino: “Soy la primavera, me quedo contigo”.
Buenos Aires a los veintitrés días de agosto del 2023
Desde este poro no puedo ver
aunque siento escucho respiro.
Todavía tenemos que construir una distancia con las cosas, sobre todo a este otoño le cuesta el repliegue de flor silvestre pasando inadvertida ¿cómo aceptar los amarillos que se suceden en la pérdida la flor latente en la distancia de las cosas?
Roxana Molinelli
. Roxana Molinelli . Prov. de Bs. As. . Argentina . 1983
Yo no puedo hablar de mi corazón porque ése órgano y yo estamos contrapuestos.
Tengo un corazón. Una vez por lo menos lo tuve. Mi corazón tiembla por cualquier cosa. Cualquier cosa lo hace temblar, una gota de lluvia basta, una débil brisa. Este corazón es como una explanada, como el desierto curtido por el sol. Ah, hasta dónde las palabras habrán de llevarme. Mis pensamientos han estado totalmente equivocados. Este corazón iba a un lugar, yo a otro.
Buenos Aires a los dieciocho días de junio del 2023
Ando yo una y no muero Si fue así, por qué de vos no morí, por qué de las cosas, vivas, no me fui, y ando, hablo, muerdo, escribo, estoy, estoy como una, y sola, y estoy viva, y dicen que yo, creen que yo, por qué si ahora con eso te vas y de esta noche le llevás las noches a otra que es otra y dueña del mundo donde sí hay vos que abre y florece, por qué, me digo, ando yo una y no muero.
Buenos Aires a los dieciséis días de mayo del 2023
si no cómo se explica que suba así de dulce la mañana y que uno sienta
abrirse todavía el corazón
Y a veces, qué ganas de reírme por ir dejando atrás esa forma del tiempo, qué ganas de reírme y de bailar como una muchacha
Hablo con la tranquilidad
de los que no tienen que ser oídos
de esos a los que nadie tiene que escuchar
Ahora mismo soy como el pajarito
al que no le acierta ninguna piedra
el pez al que no lo pescan, feliz en el agua.
Las palabras me arropan este rato que lo paso hablando con vos y no siento nada de frío y no me asusta ni un poquito la oscuridad. Mirá cómo ya todo lo que decimos se hace de la sombra, y nadie nos escucha ni a vos ni a mí, y hablamos muy tranquilos como si conociéramos la lengua de los pájaros. Mirá cómo lo que decimos la perfuma a la noche, Igual que si las palabras se abrieran como flores, como si nuestro idioma fuera una flor rarísima, de esas que se abren, aunque no haya luz.
Buenos Aires a los veintitrés días de abril del 2023
Si de algo está lleno este vacío nuestro es de partículas imperceptibles y punzantes como agujas que se hunden en la nada y aún así causan esta sensación de estar vivos a pesar de nosotros mismos. Si tuviera que nombrar las cosas que completan este espacio en blanco empezaría por pintarlo de azul por correr a su encuentro sin especulaciones. Dedicaría más tiempo a tratar de descifrar tus ojos de nube gris y a interpretar tus silencios. Recorrería los mismos caminos de río, montaña y luna. Le sumaría una distancia errante de mochila y trenes. Si tuviera que completar hoy la línea de puntos me cagaría en todo y en todos y me bebería de un solo trago la línea del horizonte.
todavía hace frío este invierno parece interminable pero la luz ya ofrece fiesta y siento que podré caminar hasta el kiosco de flores sin demasiado esfuerzo miro dudo “llévese las fresias probablemente sean las últimas del año” –la palabra “últimas” permanece en mi oído– “estas tan coloridas” las fresias de octubre me brindan un cierto equilibrio –la palabra “últimas” un exorcismo final– empiezo a escribir con el ramo delante de mis ojos me propongo una íntima celebración porque aún aún respiro
Graciela Perosio
. Graciela Perosio . Buenos Aires . Argentina . 1950