De memoria voy por el camino que me lleva a la casa materna, desde la plaza veo el molino al que pocas veces me atreví a subir para ver desde lo alto los techos, no cualquiera tiene uno en su patio. Cruzo la puerta, atravieso el jardín mientras tarareo una canción. Que pase lento el tiempo, pido para mis adentros. La misma escena: mamá en el sillón, yo de rodillas le abrazo las piernas y dejo que sus manos me despeinen. Una caricia repetida que me vuelve niña y me trae sin paradas intermedias, derechito al comienzo de todo.
los humos verdes de los espirales en verano la humareda de todas las fritangas que ponen dulce la siesta
¡ oh el vidrio barato de mi vajilla ! sábanas 100% poliéster cuchillos tramontina vasos de plástico sin contar los tupperware que anidan en las alacenas buscando tapas que nunca encuentran ¡ los cuadros ! remedos kitsch de todo por dos pesos una estampa de san expedito en la madera hinchada
mi pieza: una postal de pueblo donde no faltan la cubrecama alcoyana y el rosario de perlas falsas bajo el vidrio de la mesita la foto de una niña varias estampitas eso sí: ninguna del general sólo una de evita, la que bien sabía libar del néctar peronista glamorosa ninfa polvo de provincia la señora de la muerte con líquido en sus venas y estopa en el vientre
todo barato, berreta, grasa, maloliente, descartable, en oferta, de saldo y en serie todo vacuo banal baladí y anodino todo todo todo mi vida va derechito al muere
Carina Radilov Chirov
. Carina Radilov Chirov . Santa Fe . Argentina . 1972
Buenos Aires a los veinte días de diciembre del 2022
Cuando viva al fin mi vida esa vida que por distintas causas no he comenzado a vivir aún Qué haré? Una existencia activa de milagros concretos tendré una profesión rentable debo ganar buen dinero me casaré joven antes de los treinta con un gran chico clase media como yo de valores sólidos y sexo pasable los domingos serán con su familia o la mía y luego llegarán uno tras otro los niños me iré poniendo gruesa trabajaré lo justo para jubilarme bien y una vez por año en la segunda quincena de enero nos iremos a alguna playa ruidosa y concurrida me haré amiga de mis vecinas de carpa señoras como yo a las que veré año tras año hablaremos incansables de nuestros hijos de lo que comeremos al almuerzo o por la noche envidiaremos los cuerpos de las paseantes volveremos a la casa alquilada los chicos se prepararan para salir escondiendo las drogas de nuestra miopía cenaremos en silencio tomando mucho vino blanco tomaré en esa vida y el tedio se escurrirá en la sobremesa como un sirviente huidizo nos iremos a la cama dos cucharas que ya no revuelven nada.
Un día me despertaré con 65 años y várices la cara salpicada por el exceso de sol sin protección mi marido tendrá un pre infarto o dos por la malasangre y los cigarrillos todavía me quedarán años para leer y viajar jugar a la canasta, hacer un curso abogar por alguna causa jugar con mis perros, cenar con amigos o ir a molestar a lo de mi nuera.
Celeste Diéguez
. Celeste Diéguez . Prov. de Buenos Aires. Argentina .1979
Remiserías con dos horas de espera y ningún colectivo a la redonda. Sólo queda caminar. Respiro aire de chalecitos de tejas quiero la casa grande con patio y mesa de piedra sobre ella un frasco de mermelada con agua lleno de flores de esas doradas y púrpuras que crecen silvestres al ras del suelo mate pan casero olor a pasto recién cortado. Pero si la tuviera ya ¿sería el hogar de chimenea y ventanas abiertas con caminito y dos árboles en la vereda? ¿O las flores sólo serían yuyos amarillos y violetas traídos por algún chico en un domingo familiar tiradas por ahí como una ofrenda fingidamente consentida? Camino tengo que seguir. Ahí crían y venden plantas, es un vivero, al fondo hay una casa. El lugar es un vivero con casa en el fondo. Eso allá no se ve, no se huele a palo santo de hornillos de cobre colgados en galerías de tardecita. Media hora caminando al fin subo a un colectivo. Tengo miedo de verlo. Si lo cruzo darle un abrazo agradecido y suave callar y entendernos dejarlo ir. Sé que no podría si hoy subiera al colectivo verlo de frente, el mundo muerto. Ya pasó ya pasé por la puerta y nada pasó. Cruzo el puente el verano no era sólo calor quieto de las dos de la tarde era también un vértigo matar o morir en el fondo lo sabía lo supe en un tren bajo tierra en la constancia sin paisaje vidrio y aire sin flor
subo
existís.
Roxana Molinelli
. Roxana Molinelli . Provincia de Buenos Aires. Argentina . 1983
Salgo a la noche estrellada de diciembre la noche del solsticio del año dos mil doce de nuestra era. A pesar de que la basura todavía está en las calles la ciudad huele levemente a árboles. En esta noche me jacto de tener la paciencia de una tejedora el olfato de un sabueso los ojos limpios el poder suficiente para hacer lo que se me cante cada minuto
como esas patas de gallo que se hacen en las comisuras de los ojos que demuestran que la vida es bella así las rayas que trazamos para crecer el equivalente de un pergamino de versículos enrollado en nuestro interior y que intentamos deletrear:
aquí, cuando ibas al jardín de infantes aquí, después de la fiebre que fue como cruzar el Mar Rojo aquí, a los 10 años cuando curamos las heridas de un dibujo mal hecho, ésta, ahora, que me llegás a la cabeza, estamos iguales vos con tu cabeza llena de flores yo con mi cabeza llena de manos para cuidar tus flores.
La más clara alegría es el cese de un gran sufrimiento. Cuando la campana de hierro se quita de la cabeza, cuando el clamoroso choque se apacigua en los nervios, cuando el cuerpo se desliza libre como la carnada del anzuelo y el pútrido aire de la ciudad empieza a bullir en los pulmones. La luz resbala en miel sobre los ojos. El austero techo se vuelve merengue. El cuerpo se desenreda, se despliega prodigiosamente vacío como un lirio. Respirar es bailar. Muda y enteramente como la albahaca en la ventana levanto la nariz al sol.
Y un día te conocí sentada en las gradas de la universidad tragándonos se quedaron pegados mis pelos negros en tu abrigo intespestivamente nunca más nos separamos ni pa miar ni pa comer nos alejamos cesábamos hasta llegar a la esquina y abrazados y calientes veíamos imágenes e historias universales ‘tan cerca y tan lejos’ que me instaban a corregir mis mechas a la par de los años de representaciones de imágenes del primer mundo en el que reparaba mis dilemas de ser y dejar de ser la muchacha que lloraba mirando el velador creado en el siglo XVIII para alumbrar con velas este paraíso.
Me corté el pelo las uñas y los zapatos. Regalé las faldas los vestidos y aquellos libros de amor que no sirven. Me quedé con unas enaguas de mi madre su libro de cocina una de sus batas de dormir y a la espera de aquellos pantalones que se quedaron en una gaveta de su mesa de noche en turno para que ella les hiciera el ruedo.
Cindy Jiménez Vera
. Cindy Jiménez Vera . San Sebastián del Pepino . Puerto Rico. 1978 ... Imagen . Lukasz Wierzbowski
Buenos Aires a los tantos días de febrero del 2021
Hoy no me viste, Hoy no morí.
Hoy volví a regenerarme Como las suculentas Que solo necesitan Su propio espacio, La humedad adecuada Y mucho sol Porque sino la oscuridad nos come Y la esperanza de volver a ver A Independiente campeón se va. Yo soy del lado kalanchoe De la vida, Persistente Y me niego A quedarme en un lugar Sin regar El pasto de mis frutos. En esta oscuridad Nos encontramos Curando Las heridas De un eventual Mal corte. Somos el esqueje Olvidado, Que busca Volver a ser Una planta.
Hoy no Mori. Hoy volví a despertar.
Siento el temblor Del planeta verde En mi ropa Y no puedo dormir. El planeta me pide oxígeno Y mi cuerpo obedece. Hoy no me viste Acomodar las macetas Y meditar en los yuyos Un mantra de sanación En tu nombre. Te acordarás de mi? Sientes la gravedad Acomodar El mensaje en el polvo De la lucha contra el olvido Y el perdón?
Belén Cianferoni
. Belén Cianferoni. Santiago del Estero . Argentina . 1987
Buenos Aires a los tantos días de febrero del 2021
“Si no estuviéramos limitados y cambiados por el tiempo,
si fuéramos eternos, me pregunto qué estaríamos haciendo.
¿Qué tipo de poemas se escribirían, existiría la melancolía, existiría el miedo ...? ”
Alessandra Sanguinetti
las mujeres cargamos cosas. las bolsas, el nudo de las medias impares, la jaula del verano, los restos cansados del mundo. Cargamos las cabezas sudorosas y cierto registro artesanal del tiempo: he salido he soñado he corrido tras el aire áspero y caliente de los viernes, tras el cielo de las bendiciones y las preguntas que se abren cuando nos cubrimos los ojos con los dedos.
Denise León
....Denise León . Tucumán . Argentina . 1974. . Alessandra Sanguinetti . Fotógrafa , Nueva York . EEUU . 1968 ... Imagen . Lukasz Wierzbowski
mamá sueña con un tsunami de fuego y un edificio en el que estamos las dos cortejadas por las llamas las ventanas se iluminan y parecemos papel a punto de ser quemado
simular que somos débiles ante el paso del fuego nos remite a un paseo largo por el parque forestal en el que ella me dice que no espera nada porque así prefiere que seamos cada una en su ligero paso ella desde la otra vereda saludándome
herederar el presentimiento de ver cómo las cosas se deshacen es un miedo recurrente cuando la única luna se inclina sobre los edificios
Victoria Ramírez Mansilla
. Victoria Ramírez Mansilla . Santiago. Chile . 1991
Buenos Aires a los tantos días de noviembre del 2020
Me asomo a la ventana como todas las tardes para escribirte. Este cielo es tan pálido que da miedo mirarlo (y de los jacarandáes con el abuelo basta) Sé que estoy viva, es decir camino calles y veo el trabajo del azar en la arboleda. Nada resplandece en los papeles que rondo, el muchacho de la batería toca de seis a siete mientras su madre visita amigas con alguna receta para dejar de amar. En todo caso la soledad es la que resplandece y a veces la sequía, quiero ver al infinito revolotear en esa torpe batería: una señal, la traición de una señal, la ficción de una señal. Nada es seguro, ya ni siquiera me desvelo por una palabra para hacerle feliz.
Paulina Vinderman
. Paulina Vinderman . Buenos Aires . Argentina . 1944 .... Imagen . Lukasz Wierzbowski
No te daría mi colección de cucharas importadas
Ni me tatuaría un brazo
Ni me iría a vivir a tu casa con tu madre
Pero te dibujaría lo que la vida te borre
Te esperaría debajo, en el gran salto
Porque soy todo lo que no has buscado
La arrastrada por tu mayor creciente
La que supo domar al fantasma de tu entrada.
Tomo lo que me sirves, lo picante, lo amargo
Soy lo que dejas afuera a la intemperie,
La que va hasta ese lugar de tu fiesta,
del corazón
de tu hambre
No hay una foto tuya en mi billetera
Nunca retuve tu número, tus claves
No hay nada que nos una
apenas me tenso al esplendor de tu vida
con ese hilo finísimo
con que la luz
sujeta a los insectos.
Laura García del Castaño
. . Laura García del Castaño . Córdoba . Argentina . 1979
.... Imagen . Lukasz Wierzbowski
Cuando se estropean las flores,
y los pétalos caen sobre rocas
y se extravían en laberintos,
empezamos a entablar un diálogo verdadero
con lo que amamos.
Sólo entonces
cuando la muerte
husmea
y las certezas
se escurren de la mano
conjuramos un aliento distinto,
nos sentamos a la orilla del viento
frente a una foto fija:
el mar y su coreografía de revelaciones
con la boca repleta de espuma.
Amiga, no puedo estar lejos de casa ni tampoco cerca de las personas. Hoy tomé demasiadas cervezas intentaba encontrar el fondo pero no hay fin, cuando los demás están dispuestos a pagar. La noche se hizo helada partí a casa caminando sobre cuerdas frágiles que se me tendían como amantes.
Soy la tumba del quinto piso
con el vino volcado y las sábanas solas
quiero edificarte en sacrificio
invocarte a la noche más oscura de mi persona
quiero colgarte del techo mientras duermas
inventarte como estrellas nuevas
con las sábanas volcadas y el vino a solas
quiero edificarte entre las sombras.
Tuti Curani
. Tuti Curani . Buenos Aires . Argentina . 1990
... Imagen . Lukasz Wierzbowski
No es esta mi casa,
no son estas mis manos,
ni son estos los pies
que me llevaron a otras tierras.
Lo que poseo ahora, antes no era mío.
Pero sigo siendo la misma.
Yo metida en otro cuerpo,
yo transfigurada,
rejuvenecida,de vuelta a la materia,
hecha carne,
hecha rosas,
viva,
inexplicablemente viva.
Rosa Silveiro
. Rosa Silveiro . Santiago de los Caballeros. República Dominicana . 1978
.... Imagen . Lukasz Wierzbowski
Buenos Aires a los veintidós días de febrero del 2020
Si me matan un lunes
no digas que me lo busqué.
Decí que salí de laburar
y me tomé tarde el tren
no tuve tiempo de preparar la cena
el resto ya lo sabés.
Si me matan un martes
no digas que me lo busqué.
No creas que quiero
que mis hijos pierdan a su madre
y transiten la angustia de saber
que me han dolido hasta la muerte
los golpes de miles de puños
que hace siglos denuncié.
Si me matan un miércoles
no digas que me lo busqué.
Decí que me puse una pollerita
y salí a fumar un faso
a la plaza de mi barrio
adonde vos también fumás
y ves cómo me venden en papelitos
cómo me agarran el culo
cómo me muestran el arma
la que cuelga de la cintura
la que cuelga entre las piernas.
Si me matan un jueves
no digas que me lo busqué.
Decí que soy una piba como cualquier otra
que salió a bailar con las amigas
que le gusta la cerveza
que le gusta la coca y el fernet
que cuando dice no, es no
y no lo podés entender.
Si me matan un viernes
no digas que me lo busqué.
Decí que salí a romper iglesias
porque mi santo no está de turno
mis derechos tampoco
porque una vez no di limosna
porque unas cuantas veces pequé.
Si me matan un sábado
no digas que me lo busqué.
Decí que me metieron presa
por sacarme de adentro tu semilla
que yo no quiero
ni vos
y me morí de impotencia.
Si me matan un domingo
no digas que me lo busqué.
Gritá bien fuerte
que lo hicieron porque soy mujer.