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todo el mar

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Buenos Aires a los siete días de noviembre del 2017

Una madrugada fui a la playa
me saqué la ropa y me metí al agua
empecé a nadar y nadar.
Me debo haber adormecido
no sé cuánto tiempo pasó.
Cuando reaccioné estaba muy lejos de la orilla
me había envuelto una corriente
sentía oleadas de agua más fría, más caliente.

Nunca le conté a nadie esto, no me creerían.

Comencé a percibir manchas negras
más negras que el negro del mar
se movían lento, venían hacia mí.
Era un grupo de ballenas jorobadas
en viaje migratorio hacia el sur.
Sentí terror y supe que iba a morir.
Imaginé que una abría la boca y me succionaba
en una muerte lenta como en los cuentos infantiles.

A su paso el mar se inflaba y me elevaba
al bajar, se hacía un hueco en mi estómago.
Paralizado, sin poder decidir, empecé a llorar.
La ballena es mi mamífero preferido.
De chico soñaba que me agarraba de su cola
y paseábamos y conocíamos mundos nuevos.
Pero entre bufidos y cantos extraños
pasaron a mi lado como si yo no estuviera ahí.
Se fueron alejando y el agua quedó en calma.
Cuando pienso que estuve entre ellas
siento que nunca viví algo más terrorífico.

Así son los sueños, llegan en forma inesperada.

Nunca le conté a nadie esto, no lo creerían
pero vos sí, ¿no?


Griselda García



. Griselda García. Buenos Aires . Argentina  .  1979
... Imagen . Esben Bøg Jensen






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latidos de la noche

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Imagen vía s. cooper



Esta noche me subo a cualquier auto
invito a todo el que esté sentado en un umbral
a beber conmigo.

Esta noche recito poemas a los marineros,
y tiendo mentalmente todas las camas
que destendí en mi vida.

Esta noche digo basta
y las correas se hunden más en la carne.

Esta noche preparo un baño para mis muñecas
y les cambio el vestido y el peinado.
Miro mino mimo a todos
y trato de no advertir el cariño con que
esas manos de hombre
acarician el cabello de su mujer.

Esta noche veo películas de Marilyn Monroe
y envidio su vestido salmón
y su pequeña cintura.

Esta noche llamo, aunque sepa que nadie,
pero nadie
se queda en casa las noches de sábado.

Esta noche desespero
al no recordar la voz de mi padre.

Esta noche me clavo contra todo lo que tiene filo
esta noche disfruto tanto con mi vulgaridad

Esta noche daría todo porque saliera el hombre
de abajo de mi cama.

Esta noche despliego las velas
de los navíos del hastío
y naufrago de a poco en mis propias orillas.

Y esta noche los perros no ladran,
y rompo las compuertas de la cordura
y sufro el orgasmo
y gozo el dolor
y me hundo más y más
mientras rezo porque alguien llegue a tiempo
a rescatarme de mí.



Griselda García




. Griselda García . Buenos Aires .Argentina . 1979 


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parte del asunto



Buenos Aires un día   del décimo segundo  mes de 2010





Hice de tu abundancia
un banquete egoísta
un rito privado
una fiesta de uno.

Pude verte pero no supe
decir tu nombre
ni velar tu sueño.

Asustaba lo grave de tu canto
tu insistencia en dar verdad.

Cerré los ojos.
Borré el Rastro
que llevaba  a vos.

Como frutas
que había de multiplicar
me encontré, después
diciendo a otros tus palabras
amando como un animal
frágil como una larva
en su capullo.

Ahora: la siembra.
Esperaré
con la paciencia
del que deseó
y obtuvo.



Griselda García



. Griselda García. Buenos Aires . Argentina  .  1979

saten


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