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costumbre

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Buenos Aires a los tantos días de diciembre del 2021



Se ha hecho costumbre beber de todo vaso disponible,
pararse al espejo y tomar el primero del día.
Aferrarse a un muñeco fabricado con polvo,
con el que te sientes seguro, como si al tenerlo
obtuvieras las llaves para cerrar todas las puertas y no tener que salir.

Preparar otro, les digo, se ha vuelto costumbre
y hoy no usaré agua fría por si me quemo la garganta
cuando el vaso se llene de fuego.
Entonces, dejaré el alcohol arder, me dejaré llevar
y el muñeco de polvo dibujará en mi brazo una línea irregular.
Me dejaré llevar, también, querré un cigarro relleno de retazos,
las sobras de un velo azul, que se ha quedado en un descuido de mi madre.

Al quemar los hilos, se liberan, la liberan.
Entonces es ella llegando, la invito a pasar,
la miro llegando: camina muy lento hasta los perros.
Entonces, por primera vez, la invito conmigo a beber,
a cantar canciones viejas, a beber arrimadas al espejo.

Mi madre nos dejó como herencia cerca de mil vasos disponibles
y con cada uno he matado a alguien distinto,
porque una herida es ninguna y para mí han de ser todas las balas.

Mi madre tendrá el único vaso que no se ha encendido,
el único vaso en el que no ha muerto alguno de mis peces
ahogándose en mis sueños etílicos.
Mi madre tendrá ese único vaso,
se sentará conmigo y no hablaremos nunca más del pasado.

Se ha hecho costumbre beber de todo vaso disponible.
Entonces, decir su nombre, dolerá mucho menos.
Entonces, tomaremos algo para herirnos
y abrazarnos mientras nos hierve la lengua.

 

 

 Gabriela Vargas Aguirre

 

 

.    Gabriela Vargas Aguirre .  Guayaquil  .  Ecuador  . 1984
.. Imagen . Tamara Lichtenstein



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agua termal

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Buenos Aires a los tantos días de agosto del 2020

Anochece y sigues pegada a la misma ventana
y a veces está cerrada
y a veces su reflejo te aclara y me deja verte más adentro
y te miro por encima
y te ves más distante que otro planeta
y te miras en el espejo
y la cara te cambia
como si te hubieran apretado lo que te quedaba de alma
en otro pedacito de espacio en el que te deformas
y se te caen las manos
y la boca
en la contemplación de tu ser de agua
que busca fundirse con dioses vestidos de seda
(a veces índigo, a veces celestes, a veces azules)
de múltiples manos
y uñas pintadas
(a veces rosas, a veces rojas, a veces dedos en llamas)
que entonan flautas y danzan al ritmo de tambores
y entonces mi corazón se apaga
porque no contemplas tu sangre
derramada en el piso
y mis manos te buscan y solo siento

el sonido primordial que eres y somos
la nada y el blanco.



Gabriela Vargas Aguirre






. Gabriela Vargas Aguirre . Guayaquil . Ecuador . 1984
... Imagen . Dara Cuervo (Dara Scully)







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