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costumbre

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Buenos Aires a los tantos días de diciembre del 2021



Se ha hecho costumbre beber de todo vaso disponible,
pararse al espejo y tomar el primero del día.
Aferrarse a un muñeco fabricado con polvo,
con el que te sientes seguro, como si al tenerlo
obtuvieras las llaves para cerrar todas las puertas y no tener que salir.

Preparar otro, les digo, se ha vuelto costumbre
y hoy no usaré agua fría por si me quemo la garganta
cuando el vaso se llene de fuego.
Entonces, dejaré el alcohol arder, me dejaré llevar
y el muñeco de polvo dibujará en mi brazo una línea irregular.
Me dejaré llevar, también, querré un cigarro relleno de retazos,
las sobras de un velo azul, que se ha quedado en un descuido de mi madre.

Al quemar los hilos, se liberan, la liberan.
Entonces es ella llegando, la invito a pasar,
la miro llegando: camina muy lento hasta los perros.
Entonces, por primera vez, la invito conmigo a beber,
a cantar canciones viejas, a beber arrimadas al espejo.

Mi madre nos dejó como herencia cerca de mil vasos disponibles
y con cada uno he matado a alguien distinto,
porque una herida es ninguna y para mí han de ser todas las balas.

Mi madre tendrá el único vaso que no se ha encendido,
el único vaso en el que no ha muerto alguno de mis peces
ahogándose en mis sueños etílicos.
Mi madre tendrá ese único vaso,
se sentará conmigo y no hablaremos nunca más del pasado.

Se ha hecho costumbre beber de todo vaso disponible.
Entonces, decir su nombre, dolerá mucho menos.
Entonces, tomaremos algo para herirnos
y abrazarnos mientras nos hierve la lengua.

 

 

 Gabriela Vargas Aguirre

 

 

.    Gabriela Vargas Aguirre .  Guayaquil  .  Ecuador  . 1984
.. Imagen . Tamara Lichtenstein



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detrás y a los costados

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Buenos Aires a los tantos días de abril del 2021


He soñado para la flaca
victorias que a ella no le interesan,
pasiones que no le incumben,
papeles brillantes o sórdidos
que no me permite explicar.

Ella nomás va por los pinos
en busca de la gente,
y todos despliegan sus banderas,
adelante, detrás y a los costados
de la flaca.
Pero ella mira las manos
que sostienen las banderas,
las banderas en sí
no le interesan.



Eduardo D’Anna


. Eduardo D'Anna . Rosario . Argentina . 1947
... Imagen . Tamara Lichtenstein
 
 
 
 
 
 
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tedio

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Buenos Aires a los tantos días de marzo del 2021

 

Viernes por la noche
los hombres acarician el clítoris de las esposas
con dedos mojados de saliva.
El mismo gesto con que todos los días
cuentan dinero papeles documentos
y hojean en revistas
la vida de sus ídolos.

Viernes por la noche
los hombres penetran a sus esposas
con tedio y pene.
El mismo tedio con que todos los días
enfilan su auto en el garaje
el dedo en la nariz
y meten la mano en el bolsillo
para rascarse los huevos.

Viernes por la noche
los hombres roncan boca abajo
mientras las mujeres en lo oscuro
encaran su destino

 

Marina Colasanti

 

 


. Marina Colasanti . Asmara.  Eritrea .  1937
  Versión . Florencia Fragasso
... Imagen .  Tamara Lichtenstein


 

 

 .

como nunca antes

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Buenos Aires a los   tantos días de  agosto del 2020

 

Me besó como nunca antes
sé que no quiere volver a hacerlo
se va a morir hoy, tal vez mañana
en realidad desconoce
lo que más quiere es morir,
que ya esté hecho su funeral
que los familiares hayan hecho el duelo.
Me besó pensando: que esta mujer ya esté besada,
que todo
ya esté hecho.



Laura Martín






. Laura Martín . Buenos Aires . Argentina . 1978
... Imagen . Tamara Lichtenstein




 
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raspones

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Buenos Aires a los veinte días de marzo de 2020


el último verano íbamos a la playa de azkorri,
arena de roca y, como antesala, una cuesta de piedras.
yo todavía no sabía que me quedaba mucho por escalar
aunque mi padre, y mi abuelo, ya eran montañeros.
yo sólo sabía andar en sandalias, aun ahora me
resulta absurdo usar zapatos, por eso los que llevo
siempre son planos, anacrónicos y con tonos simbólicos.
mirármelos y balancear las piernas al mismo tiempo
me reconcilia con mi averno juvenil, y con una infancia que tuve que ocultar,
para que no me hiciera demasiado daño el recuerdo de la felicidad.
estructuré mi cotidianeidad sobre una laguna mental,
crecí a trompicones, pero ya estoy cerca de los treinta
y no es que sólo quiera volar

es que me apetece planear.



Rebeca Yanke





. Rebeca Yanke . Bilbao . España . 1978
.... Imagen . Tamara Lichtenstein







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lo único

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Buenos Aires a los veintiún días de febrero del 2020


Un día supiste por fin
lo que tenías que hacer, y empezaste,
aunque a tu alrededor las voces
seguían gritando
sus malos consejos
aunque toda la casa
empezó a temblar
y sentiste el antiguo tirón
en los tobillos.
“¡Arreglame la vida!”
gritaba cada voz.
Pero no paraste.
Sabías lo que tenías que hacer,
aunque el viento hurgaba
con sus dedos rígidos
en las bases mismas
aunque su melancolía
fuera terrible. Ya era bastante
tarde, y una noche salvaje,
y la calle estaba llena de ramas
caídas y de piedras.
Pero de a poco,
mientras dejabas las voces atrás,
las estrellas empezaron a arder
entre las sábanas de nubes,
y había una voz nueva,
que lentamente
reconociste como tu propia voz,
que te acompañaba
mientras te adentrabas más y más
en el mundo,
decidida a hacer
lo único que podías hacer
decidida a salvar
la única vida que podías salvar.




Mary Oliver






. .  Mary Oliver . Ohio. Estados Unidos . 1935 . Florida . Estados Unidos . 2019
     Versión . Sandra Toro
..... Imagen . Tamara Lichtenstein








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láminas de agua

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estamos patinando sobre azúcar
pisamos algodón desparramado
estallan médanos y frutas
algo tibio entre la arena
algo tibio que enmudece
son besos de luz
sobre láminas de agua
el calor empuja las puertas de la lluvia
las flores tiemblan, parpadean
el perfume de los paraísos
expande la tarde en nuestros labios
con el cuerpo abierto y mojado
me suelto hasta entrar en tus manos

 


Gabriela Bejerman

 

.   Gabriela Bejerman  .  Buenos Aires.  Argentina . 1973
.. Imagen .  Tamara Lichtenstein

 

 

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de-le-tre-a

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Buenos Aires a los  nueve  días de agosto del 2018
Toda la noche me sentí
en tu cuarto,
con las puertas francesas que se abrían
al porche, la mesa ahí,
el patio allá y la última
flor más allá, toda la noche
todo lo que quería era la sombra de vainilla
de tus dedos, el caramelo
oscuro de tus axilas, la leve
nieve que tus pies parecen,
toda la noche parecía un barco
la noche, aunque yo sé que vos
vas a odiar este símil, un barco
que parece a la vez
caminar hacia la costa
de tus caderas, y alejarse
lento, toda la noche
toda el agua del mundo
parecía tan quieta como una taza de té
envuelta en un papel y metida en el fondo
de una caja llena de bolitas
de telgopor. Esta mañana
le puse azúcar al café,
cosa que nunca hago, y seguí llorando,
cosa que suelo hacer
siempre que pienso
que entré a tu casa
con una espada japonesa
y te corté a la mitad mientras dormías.
El solo hecho de pensar en vos
durmiendo hace que quiera
cortar todas las flores
de la tierra
y tirarlas en tu cama.
Es un mundo de odio,
ya lo sé, y luchamos contra el cielo
tachonado de estrellas y quemado
que son nuestros cerebros. Me la paso
despertándome en una caja hecha de hielo
negro, y algunas veces oigo tu voz
que me habla en otro idioma
y a veces no oigo nada,
pero siempre hay una fruta
chiquitita en un árbol
donde tallé mi nombre
y tallé el tuyo,
y me tallé en el brazo
una notita que siempre dice
perdóname y amor y perdóname
una y otra vez, cada letra
deletrea mi nombre, que en el idioma
de anoche significa apología,
o significa quién te creés que sos,
a duras penas sos un hombre. Toda la noche
quise sentarme con vos a la mesa
y servir la cerveza en boles turcos, y que todos
los cortes que forman tu cuerpo y el mío
se cierren como tulipanes en la oscuridad
del jardín de la entrada, cada vez más fresco.



Matthew Dickman




. Matthew Dickman. Oregon . EEUU . 1975
  Versión . Ezequiel Zaidenwerg
... Imagen . Tamara Lichtenstein






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cada tanto

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Buenos Aires a los quince días de junio del 2017


Si cortara las hojas de un libro
no sería yo
Si no rompiera
un vaso
cada tanto
no sería quien se lastima
Si no encontraras
un río
cada mañana
en el cuello de tus camisas
no sería yo quien las guarda
Si no volcara vino
sobre el mantel blanquísimo cuando te sirvo
no sería yo
quien se derrama



María Malusardi




.  María Malusardi . Buenos Aires. 1966
...  Imagen . Tamara Lichtenstein






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nosotras las despeinadas

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Buenos Aires a los veinte días de febrero del 2017

Nosotras
No cantaremos al amor
A ese dios que de por vida nos condena
A morir en el cenote

Cantaremos al miedo
Al terrible miedo
De vivir a solas
Y de masturbarnos en silencio

Al miedo de un televisor
Encendido por las noches
O de un insidioso gato
Maullando insomnios




Aida Toledo



.  Aida Toledo. Ciudad de Guatemala .  Guatemala . 1952
... Imagen . Tamara Lichtenstein







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perdiéndolo de a poco

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Si de tu boca no sé más que la voz
y de tus senos sólo el verde o el naranja de las blusas,
cómo jactarme de tener de ti
más que la gracia de una sombra que pasa sobre el agua.
En la memoria llevo gestos, el mohín
que tan feliz me hacía, y ese modo
de quedarte en ti misma, con el curvo
reposo de una imagen de marfil.
No es gran cosa ese todo que me queda.
Además opiniones, cóleras, teorías,
nombres de hermanos y de hermanas,
la dirección postal y telefónica,
cinco fotografías, un perfume de pelo,
una presión de manos pequeñitas donde nadie diría
que se me esconde el mundo.
Todo lo llevo sin esfuerzo, perdiéndolo de a poco.
No inventaré la inútil mentira de la perpetuidad,
mejor cruzar los puentes con las manos.


Julio Cortázar




. Julio Cortázar. Bruselas . Bélgica  1914 .  París .  Francia . 1984   
.. Foto . Tamara Lichtenstein

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la fugacité

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También el infinito 
Tiene un derecho y un revés.
Los dioses siempre están al derecho,
Aunque a veces se acuerden quizá del otro lado.
El hombre siempre está al revés
y no puede acordarse de otra parte.

Pero también el infinito
suele dar vueltas en el aire como una moneda,
que no sabemos quien arroja
con sus giros de sarcásticas guiñadas.

Y así cambian a veces los papeles,
pero no seguramente la memoria.
El hombre es el revés del infinito,
aunque el azar lo traslade un instante al otro lado.
 


Roberto Juarroz




. Roberto Juarroz . Provincia de Buenos Aires . Argentina . 1925 . 1995
. Foto . Tamara Lichtenstein



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l´amour fou

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 Cuando las ventanas, lo mismo que la mirada del chacal y el deseo, taladran la aurora, unas cabrias de seda me levantan sobre las pasarelas del suburbio. Llamo entonces a una muchacha que sueña en la casita dorada; se une a mí sobre el montón de musgo negro y me ofrece sus labios, que son piedras al fondo de un río presuroso. Velados presentimientos descienden los escalones de los edificios. Lo mejor es huir de los grandes cilindros cuando los cazadores cojean en las tierras destempladas.
Si se toma un baño en el muaré de las calles, la infancia regresa a la patria, galga gris. El hombre busca su presa por los aires y los frutos se secan entre las rejas de papel rosa, a la sombra de los nombres desmesurados por el olvido. Las alegrías y las penas se esparcen por la ciudad. El oro y el eucalipto, de igual aroma, atacan los sueños. Entre los fresnos y los edelweiss sombríos reposan formas subterráneas semejantes a corchos de perfumistas.



André Breton


André Breton .  Tinchebray. Francia .1896 . París .  Francia . 1966 
Versión .  Manuel Álvarez Ortega
Fotografía .  Tamara Lichtenstein

 
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