Mostrando las entradas con la etiqueta Ana Martins Marques. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ana Martins Marques. Mostrar todas las entradas

submarina

 .

Buenos Aires a los veintisiete días de agosto del 2026

Te lo tenía que decir.
Tengo casi treinta años
y una vida marítima que no ves,
que no se puede contar.
Empieza así: fue engendrada en la espuma,
como una Venus aún sin belleza,
sobre la piel nacían los corales,
piel de ballena, caliza y dura.
O así: la luz marítima trabaja lentamente,
los peces comienzan a consumir por dentro
la sal del deseo,
están acostumbrados a la sal.
Cuando miras, el agua inunda los pulmones,
en ellos crecen algas íntimas,
los ojos se vuelven hacia adentro,
al sueño infinito del mar.
Las manos se mueven a un ritmo sumergido,
los pensamientos se guían por la noche
del Océano, una noche más grande que la noche.
Tengo casi treinta años y una vida antigua,
anterior a mí.
De ahí mi silencio, de ahí mi desconcierto,
de ahí mi rechazo a la promesa de ese día
que tú me ofreciste,
ese día que es como una cama
que se ofrece al pez
(no deberías querer
un pez en tu cama).

Quién le atribuiría al mar
la culpa por la soledad de los corales
por las vidas imperfectas
de los peces acostumbrados al abismo,
monstruos callados
¿solo de sal, silencio y sueño?
Tenía que decirte algo,
mientras las palabras aún resisten,
antes de convertirse en moluscos
en las espinas de la noche,
antes de perderse para siempre
en el esplendor de la vida
submarina.







Eu precisava te dizer.
Tenho quase trinta anos
e uma vida marítima, que não vês,
que não se pode contar.
Começa assim: foi engendrada na espuma,
como uma Vênus ainda sem beleza,
sobre a pele nasciam os corais,
pele de baleia, calcária e dura.
Ou assim: a luz marítima trabalha lentamente,
os peixes começam a consumir por dentro
o sal do desejo,
estão habituados ao sal.
Quando vês, a água inundou os pulmões,
neles crescem algas íntimas,
os olhos voltam-se para dentro,
para o sono infinito do mar.
As mãos se movem num ritmo submerso,
os pensamentos guiam-se pela noite
do Oceano, uma noite maior que a noite.
Tenho quase trinta anos e uma vida antiga,
anterior a mim.
Daí meu silêncio, daí meu alheamento,
daí minha recusa da promessa desse dia
que você me oferece,
esse dia que é como uma cama
que se oferece ao peixe
(você não haveria de querer
um peixe em sua cama).

Quem atribuiria ao mar
a culpa pela solidão dos corais
pelas vidas imperfeitas
dos peixes habituados ao abismo,
monstros quietos
só de sal silêncio e sono?
Eu precisava te dizer,
enquanto as palavras ainda resistem,
antes de se tornarem moluscos
nas espinhas da noite,
antes de se perderem de vez
no esplendor da vida
submarina.







Ana Martins Marques


. Ana Martins Marques . Belo Horizonte . Brasil . 1977
  Versión Chiara  De Luca
... Imagen. Natalie Karpushenko
 
 

 

 

 .

reloj

.
Buenos Aires a los nueve días de abril del 2024


¿De qué nos servirá
un reloj?

si lavamos las ropas blancas:
es de día

las ropas oscuras:
es de noche

si partes con un cuchillo una naranja
en dos:
día

si abres con los dedos un higo
maduro:
noche

si derramamos agua:
día

si derramamos vino:
noche

cuando escuchamos la alarma de la tostadora
o de la tetera como un pequeño animal
que intentase cantar:
día

cuando abrimos ciertos libros pesados
y nos mantenemos leyéndolos
a costa de alcohol, cigarros, silencio:
noche

si endulzamos el té:
día

si no lo endulzamos:
noche

si barremos el piso o lo enceramos:
día

si le pasamos trapos húmedos:
noche

si tenemos jaqueca, eczema, alergias:
día

si tenemos fiebre, cólicos, inflamaciones:
noche

aspirinas, rayos x, examen de orina:
día

si tenemos vendas, compresas, ungüentos:
noche

si caliento en un baño maría la miel que cristalizó
o uso limones para limpiar los vidrios:
día

si después de comer manzanas
guardo por capricho el papel morado-oscuro:
noche

si bato las claras a punto de nieve:
día

si cocino betabeles grandes:
noche

si escribimos a lápiz en papel pautado:
día

si doblamos las hojas o las arrugamos:
noche

(extensiones y cimas:
día

capas y dobleces:
noche)

si olvidamos en el horno un pastel
amarillo:
día

si dejas el agua hirviendo
sola:
noche

si por la ventana el mar está quieto
pesado y engordado
como un pozo de petróleo:
día

si está rabioso
espumando
como un cachorro hidrófobo:
noche

si un pingüino llega a Ipanema
y acostándose sobre la arena caliente siente hervir
su corazón helado:
día

si una ballena encalla en la marea baja
y muere pesada, oscura,
como en una ópera, cantando:
noche

si desabotonas lentamente
tu camisa blanca:
día

si nos despedimos con ansia
creando en torno de nosotros un ardiente círculo de telas:
noche

si un escarabajo verde brillante
bate rápidamente contra el vidrio:
día

si una abeja ronda la sala
desorientada por el sexo:
noche

¿de qué nos serviría un reloj?




De que nos serviria
um relógio?

se lavamos as roupas brancas:
é dia

as roupas escuras:
é noite

se partes com a faca uma laranja
em duas:
dia

se abres com os dedos um figo
maduro:
noite

se derramamos água:
dia

se entornamos vinho:
noite

quando ouvimos o alarme da torradeira
ou a chaleira como um pequeno animal
que tentasse cantar:
dia

quando abrimos certos livros lentos
e os mantemos acesos
à custa de álcool, cigarros, silêncio:
noite

se adoçamos o chá:
dia

se não o adoçamos:
noite

se varremos a casa ou a enceramos:
dia

se nela passamos panos úmidos:
noite

se temos enxaquecas, eczemas, alergias:
dia

se temos febre, cólicas, inflamações:
noite

aspirinas, raio-x, exame de urina:
dia

ataduras, compressas, unguentos:
noite

se esquento em banho-maria o mel que cristalizou
ou uso limões para limpar os vidros:
dia

se depois de comer maçãs
guardo por capricho o papel roxo escuro:
noite

se bato claras em neve:
dia

se cozinho beterrabas grandes:
noite

se escrevemos a lápis em papel pautado:
dia

se dobramos as folhas ou as amassamos:
noite

(extensões e cimos:
dia

camadas e dobras:
noite)

se esqueces no forno um bolo
amarelo:
dia

se deixas a água fervendo
sozinha:
noite

se te cortas com papel ou feres
o pé com vidro:
dia

se ao comer com pressa queimas
o céu da boca:
noite

se pela janela o mar está quieto
lerdo e engordurado
como uma poça de óleo:
dia

se está raivoso
espumando
como um cachorro hidrófobo:
noite

se um pinguim chega a Ipanema
e deitando-se na areia quente sente ferver
seu coração gelado:
dia

se uma baleia encalha na maré baixa
e morre pesada, escura,
como numa ópera, cantando:
noite

se desabotoas lentamente
tua camisa branca:
dia

se nos despimos com ânsia
criando em torno de nós um ardente círculo de panos:
noite

se um besouro verde brilhante bate repetidamente
contra o vidro:
dia

se uma abelha ronda a sala
desorientada pelo sexo:
noite

de que nos serviria
um relógio?
 
 
Ana Martins Marques  

 
 
.  Ana Martins Marques  . Belo Horizonte . Brasil . 1977 
   Versión . José Luis Aguirre

 

 .