Buenos Aires a los dieciocho días de septiembre del 2022
Pertenezco a la tribu de los que se hospedan en radiantes tinieblas,
de los que ven mejor con los ojos cerrados y se acuestan del lado del abismo
y alzan vuelo y no vuelven
Olga Orozco
Todo parece volver a la normalidad hoy amasé pan hice una tarta de manzana hasta tomé un poco de vino digo parece y es cierto nada será como antes algo se rompió para siempre no fueron los vasos sanguíneos ni siquiera el músculo darse cuenta de lo imprevisto de las tragedias marca un antes, un después el miedo se agazapa casi invisible pero está forma una gran montaña con todos los otros acumulados durante tanto tiempo todo aparenta estar bien la tarta se desmoldó perfecta los panes crecieron, están tiernos pero hay algo en mí que perturba.
María Laura Blanco
.. María Laura Blanco . Montevideo . Uruguay. 1958
... Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 . Buenos Aires . Argentina . 1999
Buenos Aires a los tantos días de febrero del 2021
Aquí están tus recuerdos: este leve polvillo de violetas cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas; tu nombre.
Olga Orozco
Todavía quedan algunas persianas y ésta deja pasar unos sobrios recuerdos de sol, como para que yo pueda leer y vos dormir. Mi lectura se ensancha con el sonido de tu respiración. En tu sueño, ¿qué forma toma el raspor de cuando doy vuelta la página?
Laura Wittner
. Laura Wittner . Buenos Aires . Argentina . 1967 .. Olga Orozco . La Pampa . 1920 . Buenos Aires . 1999 . Argentina ... Imagen . Théo Gosselin
Buenos Aires a los tantos días de noviembre del 2020
Aquí están tus recuerdos: este leve polvillo de violetas cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas; tu nombre, el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras; el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio; mi infancia, tan cercana, en el mismo jardín donde la hierba canta todavía y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí, entre los matorrales de la sombra.
Todo siempre es igual. Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro: todo siempre es igual. Aquí están tus dominios, pálido adolescente: la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer, las antiguas leyendas, la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.
-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo! ¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos! Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro. ¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo, por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada? ¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes, tu morada de hierros y de flores! Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo, extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados, tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!, la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.
Espera, espera, corazón mío: no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente. Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja, el grito de la abuela, la misma soledad, la no mentida, y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
Buenos Aires a los veinticinco días de marzo del 2019
Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe,
el ocio donde crecen animales extraños y plantas fabulosas,
la sombra de un gran tiempo que pasó entre misterios
y entre alucinaciones,
y también el pequeño temblor de las bujías en el anochecer.
Mi historia está en mis manos y en las manos con que otros
las tatuaron.
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
.... Documental . Wait For Me .'Endless' . Luca D'Alberto . 2017
Buenos Aires a los veintidós días de enero del 2017
No comiste del loto del olvido
-el homérico privilegio de los dioses-,
porque sabías ya que quien olvida se convierte en objeto
inanimado
-nada más que en resaca o en resto a la deriva-
al antojo del caprichoso mar de otras memorias.
Y así escarbaste un día en tu depósito de sombras
y volviste a anudar con tiernos ligamentos huesecitos dispersos,
tejidos enamorados del sabor de la lluvia,
vísceras dulces como colmenas sobrenaturales para la abeja reina,
dientes que fueron lobos en las estepas de la luna,
garras que fueron tigres en la profunda selva embalsamada.
Y lo envolviste todo en ese saco de carbón constelado
que arrojaste hacia aquí, como hacia un tren en marcha,
y que en algún lugar dejó un agujero por el que te aspiran
y al que debes volver.
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
.. Imagen . Mira Nedyalkova
Aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer
y no puedas recordar hacia atrás, como la Reina Blanca, déjame en el aire la sonrisa.
Tal vez seas ahora tan inmensa como todos mis muertos
y cubras con tu piel noche tras noche la desbordada noche del adiós:
un ojo en Achernar, el otro en Sirio,
las orejas pegadas al muro ensordecedor de otros planetas,
tu inabarcable cuerpo sumergido en su hirviente ablución, en su Jordán de estrellas.
Tal vez sea imposible mi cabeza, ni un vacío mi voz,
algo menos que harapos de un idioma irrisorio mis palabras.
Pero déjame en el aire la sonrisa:
la leve vibración que azogue un trozo de este cristal de ausencia,
la pequeña vigilia tatuada en llama viva en un rincón,
una tierna señal que horade una por una las hojas de este duro calendario de nieve.
Déjame tu sonrisa a manera de perpetua guardiana, Berenice.
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
... Imagen . Kamil Vojnar
Buenos Aires a los dieciocho días de septiembre del 2016
En la boca,
debí poner el montón de arena dentro de la boca
y silenciarla para siempre, sellarla con asfixia y acidez,
en lugar de guardarlo adentro de mi mano como un precio de oprobio:
el de una mercenaria y vergonzosa transacción.
Él estaba a mi lado, centelleante, como la rama dorada en medio de la encina,
¿acaso no era el sol?
Ambos nos contemplamos, agitados, después de la carrera por la playa,
tan jóvenes y bellos, ambos tan codiciosos,
ávidos como el fósforo y el mar, veloces como el vértigo.
Yo miraba más lejos, más allá del instante.
Olga Orozco (fragmento)
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
... Imagen . Sophie Fontaine
Se descolgó el silencio,
sus atroces membranas desplegadas como las de un murciélago
anterior al diluvio,
su canto como el cuervo de la negación.
Tu boca ya no acierta su alimento.
Se te desencajaron las mandíbulas
igual que las mitades de una cápsula inepta para encerrar la
almendra del destino.
Tu lengua es el Sahara retraído en penumbra.
Tus ojos no interrogan las vanas ecuaciones de cosas y de rostros.
Dejaron de copiar con lentejuelas amarillas los fugaces modelos
de este mundo.
Son apenas dos pozos de opalina hasta el fin donde se ahoga el
tiempo.
Tu cuerpo es una rígida armadura sin nadie,
sin más peso que la luz que lo borra y lo amortaja en lágrimas.
Tus uñas desasidas de la inasible salvación
recorren desgarradoramente el reverso impensable,
el cordaje de un éxodo infinito en su acorde final.
Tu piel es una mancha de carbón sofocado que atraviesa la
estera de los días.
Tu muerte fue tan sólo un pequeño rumor de mata que se arranca
y después ya no estabas.
Te desertó la tarde
te arrojó como escoria a la otra orilla,
debajo de una mesa innominada, muda, extrañamente
impenetrable,
allí, junto a los desamparados desperdicios,
los torpes inventarios de una casa que rueda hacia el poniente,
que oscila, que se cae,
que se convierte en nube.
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
... Imagen . Igor Burba
Para hacer un talismán
se necesita sólo tu corazón
hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios.
Un corazón apenas, como un crisol de brasas para la idolatría.
Nada más que un indefenso corazón enamorado.
Déjalo a la intemperie,
donde la hierba aúlle sus endechas de nodriza loca
y no pueda dormir,
donde el viento y la lluvia dejen caer su látigo en un golpe de azul escalofrío
sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos,
donde la oscuridad abra sus madrigueras a todas las jaurías
y no logre olvidar.
Arrójalo después desde lo alto de su amor al hervidero de la bruma.
Ponlo luego a secar en el sordo regazo de la piedra,
y escarba, escarba en él con una aguja fría hasta arrancar el último grano de esperanza
Deja que lo sofoquen las fiebres y la ortiga,
que lo sacuda el trote ritual de la alimaña,
que lo envuelva la injuria hecha con los jirones de sus antiguas glorias.
Y cuando un día un año lo aprisione con la garra de un siglo,
antes que sea tarde,
antes que se convierta en momia deslumbrante,
abre de par en par y una por una todas sus heridas:
que las exhiba al sol de la piedad, lo mismo que el mendigo,
que plaña su delirio en el desierto,
hasta que sólo el eco de un nombre crezca en él con la furia del hambre:
un incesante golpe de cuchara contra el plato vacío.
Si sobrevive aún,
si ha llegado hasta aquí hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios
he ahí un talismán más inflexible que la ley,
más fuerte que las armas y el mal del enemigo.
Guárdalo en la vigilia de tu pecho igual que a un centinela.
Pero vela con él.
Puede crecer en ti como la mordedura de la lepra
puede ser tu verdugo.
¡El inocente monstruo, el insaciable comensal de tu muerte!
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
.. Imagen . Justa Alfaro
Madre, tampoco yo te veo,
porque ahora te cubren las sombras congeladas del menor tiempo y la mayor distancia,
y yo no sé buscarte,
acaso porque no supe aprender a perderte.
Pero aquí estoy, sobre mi pedestal partido por el rayo,
vuelta estatua de arena,
puñado de cenizas para que tú me inscribas la señal,
los signos con que habremos de volver a entendernos.
Aquí estoy, con los pies enredados por las raíces de mi sangre en duelo,
sin poder avanzar.
Búscame entonces tú, en medio de este bosque alucinado
donde cada crujido es tu lamento,
donde cada aleteo es un reclamo de exilio que no entiendo,
donde cada cristal de nieve es un fragmento de tu eternidad,
y cada resplandor, la lámpara que enciendes para que no me pierda entre las galerías de este mundo.
Y todo se confunde.
Y tu vida y tu muerte se mezclan con las mías como las máscaras de las pesadillas.
Y no sé dónde estás.
En vano te invoco en nombre del amor, de la piedad o del perdón,
como quien acaricia un talismán,
una piedra que encierra esa gota de sangre coagulada capaz de revivir en el más imposible de los sueños.
Nada. Solamente una garra de atroces pesadumbres que descorre la tela de otros años
descubriendo una mesa donde partes el pan de cada día,
un cuarto donde alisas con manos de paciencia esos pliegues que graban en mi alma la fiebre y el terror,
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
Y porque a veces me decías: “Tú hiciste que la luz fuera visible”
y otra vez descubrimos que la muerte se parece al amor
en que ambos multiplican cada hora y lugar por una misma ausencia,
yo te reclamo ahora en nombre de tu sol y de tu muerte una sola señal,
precisa, inconfundible, fulminante, como el golpe de gracia que parte en dos el muro
y descubre un jardín donde somos posibles todavía,
apenas un instante, nada más que un instante,
tú y yo juntos, debajo de aquel árbol
copiados por la brisa de un momento cualquiera de la eternidad.
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
... Imagen Amy Merrick
Se rompieron los frascos.
Se astillaron las luces y los lápices.
Se degarró el papel con la desgarradura que te desliza en otro
laberinto.
Todas las puertas son para salir.
Ya todo es el revés de los espejos.
Pequeña pasajera,
sola con tu alcancía de visiones
y el mismo insoportable desamparo debajo de los pies:
sin duda estás clamando por pasar con tus voces de ahogada,
sin duda te detiene tu propia inmensa sombra que aún te sobrevuela en
busca de otra,
o tiemblas frente a un insecto que cubre con sus membranas todo el caos,
o te adrementa el mar que cabe desde tu lado en esta lágrima.
Pero otra vez te digo,
ahora que el silencio te envuelve por dos veces en sus alas como un
manto:
en el fondo de todo jardín hay un jardín.
Ahí está tu jardín,
Talita cumi.
Doña Orozco.
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
. Imagen. Nadja Sveir *** Musi.quita . Ambre. Nils Frahm
Ésta es la imagen real que provocó los bellos espejismos de la ausencia:
corredores sedosos encandilados por la repetición del eco,
por las sucesivas efigies del error;
desvanes hasta el cielo, subsuelos hacia el recuperado paraíso,
cuartos a la deriva, cuartos como de plumas y diamante
en los que te probabas cada noche los soles y las lluvias de tu siempre jamás,
mientras él sonreía, extrañamente inmóvil, absorto en el abrazo de la perduración.
Él estaba en lo alto de cualquier escalera,
él salía por todas las ventanas para el vuelo nupcial,
él te llamaba por tu verdadero nombre.
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
Más borroso que un velo tramado por la lluvia sobre los ojos de la lejanía, confuso como un fardo, errante como un médano indeciso en la tierra de nadie, sin rasgos, sin consistencia, sin asas ni molduras, así era tu porvenir visto desde las instantáneas rendijas del pasado. Sin embargo detrás hay un taller que fragua sin cesar tu muestrario de máscaras. Es un recinto que retrocede y que te absorbe exhalando el paisaje. Allí en algún rincón están de pie tus primeras visiones, y también las imágenes de ayer y aun los espejismos que no se condensaron, más las ciegas legiones de fantasmas que son huecos anuncios todavía. Entre todos imprimen un diseño secreto en las alfombras por donde pasarás, muelen tus alimentos de mañana en el mortero de lo desconocido y elaboran en rígidos lienzos los ropajes para tu absolución o tu condena. Cambia, cambia de vuelo como la ráfaga del enjambre bajo la tormenta. Un soplo habrá disuelto la reunión; un soplo la convoca en un nuevo diseño, junto a nuevos ropajes y nuevos alimentos. ¡Qué vivero de formas al acecho de un molde desde el principio hasta el final!
Palmo a palmo, virando de un día a otro fulgor, de una noche a otra sombra, llegas con cada paso a ese lugar al que te remolcaron todas las corrientes: una región de lobos o corderos donde erigir tu tienda una vez más y volver a partir, aunque te quedes, aspirado de nuevo por la boca del viento. Es esa la comarca, esa es la casa, esos son los rostros que veías difusos, fraguados en el humo de la víspera, apenas esculpidos por el aliento leproso de la niebla. Ahora están tallados a fuego ya cuchillo en la dura sustancia del presente, una roca escindida que ahora permanece, que ya se desmorona, que se escurre sin fin por la garganta de insaciables arenas. Entre la oscilación y la caída, si no te deslizas hacia adelante, mueres. Apresúrate, atrapa el petirrojo que huye, la escarcha que se disuelve en el jardín. Somételos con un ademán tan rápido que se asemeje a la quietud, a esa trampa del tiempo solapado que se desdobla en antes y en después. Sólo conseguirás un presagio de plumas y un resabio de hielo. A veces, pocas veces, un modelo para los esplendores y las lágrimas de tu porvenir. ¿Y qué fue del pasado, con su carga de sábanas ajadas y de huesos roídos? ¿Es nada más que un embalaje roto, una mano en el vidrio ceniciento a lo largo de toda la alameda? ¿O un depósito inmóvil donde se acumulan el oro y las escorias de los días? Pliega las alas para ver. Esa mole que llevas creciendo a tus espaldas es tu albergue vampiro. No me hables solamente de un panteón o de algún tribunal embalsamado, siempre en suspenso y hasta el fin del mundo. Porque también allí cada dibujo cambia con el último trazo, cada color se funde con el tinte de la nueva estación o la que viene, cada calco envejece, se resquebraja y pierde su motivo en el polvo; pero el muro en que guardas estampadas las manos de la infancia es ese mismo muro que proyecta unas manos finales sobre los muros de tu porvenir. ¿Y acaso ayer no asoma algunas veces como marzo en septiembre y canta en la enramada? Todo es posible cuando se desborda y rehace un recuento la memoria: imprevistas alquimias, peldaños que chirrían, cajones clausurados y carruajes en marcha. Sorprendente inventario en el que testimonian hasta las puertas sin abrir. Hoy, mañana o ayer, nunca ningún refugio donde permanecer inalterable entre la llama y el carbón. Los oleajes se cruzan y conspiran como los visitantes en los sueños, intercambian espumas, cáscaras, amuletos y papeles cifrados y jirones, y todo tiempo inscribe su sentencia bajo las aguas de los otros tiempos, mientras viajas a tumbos en tu tablón precario justo en el filo de las marejadas. Pero hay algo, tal vez, que logró sustraerse a las maquinaciones de los años, algo que estaba fuera de la fugacidad, la duración y la mudanza. Guarda, guarda esa prenda invulnerable que cobraste al pasar y que llevas oculta como un ladrón furtivo desde el comienzo hasta el futuro. Estandarte o sortija, perla, grano de sal o escapulario, describe una parábola de brasas a medida que te aproximas, que llegas, que te alejas: tu credencial de amor en la noche cerrada.
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
Tú inventabas los juegos, las tentaciones, las desobediencias.
Fueron tantos los años compartidos en fiestas y en adioses
que se trizó en pedazos la canción
cuando tu mano abandonó la mía.
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Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
Debajo de esas nubes desgarradas
hay una casa en llamas
en donde los amantes trasmutaban en oro de eternidad el resplandor de un día,
o tomaban las apariencias de ladrones de pájaros
aprisionando entre los hilos del ocio las metamorfosis de sus propias imágenes.
Hay una luz dorada que hiere hasta las lágrimas
hay un lecho también
como una barca invadida por el follaje del deseo
-unas hojas carnosas que exhalan el perfume de los más largos viajes-
Olga Orozco
. Olga Orozco . La Pampa . Argentina . 1920 - Buenos Aires . Argentina . 1999
Pd1 . Les Amants du Pont- Neuf film dirigido por Leos Carax.