Buenos Aires a los diecisiete días de agosto del 2023
Mi corazón es un pozo negro y profundo Tiro una piedra y retumba. Miro y sólo veo tinieblas. Quiero arrancarme el corazón. Me hace sufrir. Es débil y está lleno de miedos.
Me prendo en el vestido, muy cerca suyo, un ramito de aromos para que se calme; pero sigue llorando. Enfermo y solo. ¿Los recuerdos la miseria el futuro? Sólo él sabe. Él, tan apretujado, sabe. Cierro los ojos y lo dejó descansar.
al final de cada temporada me derrumbo. cambio los muebles de lugar. me convierto en papel ceniza. el aire me hace bailar tan liviana que me hago polvo.
al principio de cada temporada me repito el recuerdo de la cercanía del fuego prendido. me recuerdo capaz de sobrevivir a otro invierno.
María Catalina Jiménez
. María Catalina Jiménez . Prov. de Buenos Aires . Argentina . 1996
Buenos Aires a los dieciséis días de noviembre del 2022
Un amor nace aunque no quieras y te niegues a caminar sonámbulo, distante en el diluvio de los invidentes, en la sincera humedad de los apriscos. amarrado a tu propia indiferencia. No importa si eres inocente, si mataste o te decapitaron. La bala siempre llega a su destino, aunque no haya una mano que apriete el gatillo, aunque mutiles la semilla y quiebres todo lo posible, aunque me niegues, lo niegues y te niegues. Algo nace sin que te des cuenta en aquel pedazo de ti que creías blindado y te golpea y te besa con la misma mano, la mano que no quiere y sin querer lo siente. Nunca importará lo que decidas. Un amor nace aunque no quieras, aunque ya no tengas corazón, aunque te mueras.
Cuando terminó de ahogarse y comenzó a flotar de los arroyos a los ríos más caudalosos, el cielo opalino brilló como un extraño fanal bendiciendo al cadáver en su ambulante reposo.
Algas y plantas marinas se le iban colgando al pasar hasta que poco a poco se fue poniendo pesada. Los fríos peces se posaban sobre sus pies haciendo más lento su viaje a la última morada.
Y de noche el cielo se puso oscuro como el humo y mantuvo en suspenso la luz de las estrellas. Pero al alba aclaró para que todavía tuviera ella madrugadas y atardeceres.
Y cuando su pálido cuerpo en el agua se echó a perder sucedió (muy lentamente) que Dios la fue olvidando primero la cara, luego las manos, y su largo cabello al final. Luego fue sólo carroña entre tanta carroña que pasa flotando.
El día que moriste me compré una lavadora. Al abrir la puerta se me mojaron los pies, el agua me pilló por sorpresa. Ya sabes, ríos azules recorren mi pecho, el mar se desborda por mi boca. Fue aquella vez, mirando desde la escotilla al mar entre el jabón y los trapos sucios, cuando supe que te alcanzó la ola. Metí mis manos al instante en el agua enjabonada, buscándote en vano entre mi ropa. Lloré con mi boca con mis orejas con mi ombligo, lloré con mis manos con toda mi piel. Desde entonces, tengo ríos muertos recorriendo mis venas y una nueva lavadora.
Leire Bilbao
. Leire Bilbao . Ondarroa . España . 1978 Versión Ángel Erro
Abre los ojos. Su mano cae sobre los libros apilados junto a la cama, toma uno al azar y lee un poema: es como abrir una ventana en una casa desconocida, a la que llegamos por la noche, agotados de caminar bajo la lluvia helada. Aún somnoliento, su cerebro organiza el trabajo: ¿puede aprovechar algo de sus sueños? El asno que cae de lo alto de la montaña o aquella voz que, en la oscuridad, afirmaba: "la muerte es una silla en una habitación vacía". Escribe. Corrige. Vuelve a escribir. La tarde despliega la pregunta de siempre y, al anochecer, cree encontrar una respuesta en otro libro abierto al azar: debo escribir poemas, la más fatigante de las ocupaciones. Enciende la luz. Se acerca a la ventana. Otras luces resplandecen a lo lejos, entre las copas de los árboles. Algunas permanecerán encendidas hasta la madrugada.
ella sabía que otra vez
podían partirle el corazón
ante cualquier malabarismo
por eso comenzó a querer lo intocable
los instantes
como esos atardeceres en Brandsen
cuando los árboles danzaban
entre la noche y el día
cada hoja meciéndose
era un ángel sobrevolándole la cintura
la luz que desprendía su hilo áureo
le otorgaba cierto aire a tibieza
quería instalarla en el zumo de su alma
como a esas cosas que se dejan abandonadas
y nos habitan por entero
no pudo ser una mujer
como otras
la seducían las ninfas del agua
el ocaso entre los olivares
la tormenta moviendo
su enagua manchada con flores de cebolla
el mes de abril
tenía que ocultar el dolor
de no poder usar su cuerpo
de no amar nuevamente
deseaba transparentarse
por eso tapaba los ventanales
con lienzos
no quería que la vieran llorar
por ese hombre que nunca
la toco.
A veces
no sé
quién soy
y me pregunto el caos
me pasan por delante de los ojos la noche
y el murciélago
secreto
de tu amor
pido
muérdeme el aliento
cómeme el corazón
Olga Novo
. Olga Novo. Lugo . España . 1975
... Imagen . Nishe ( Magdalena Lutek )
Buenos Aires a los veintidós días de septiembre del 2019
Ella tomando desayuno
parece un ave suelta entre las ramas
mirando de soslayo la otra mirada
que le sigue
ella tomando desayuno
sin ropas ni escondrijos
besando la taza con sus dedos
intentando decir algo que no sale
no es un adiós ni un buenosdías
ella tomando desayuno
despierta al barrio con su pelo
le digo que por favor
que no la olvido ni cuando está
frente a mi cara
tomando desayuno
ella sonríe también con sus dientes
un pan pide un pan con mermeladas
sus pies se enfrían de tanto mirarles
y ella descansa de la noche
descansa de los abrazos
no puedo más murmura
es hora de irnos no sé donde
es tiempo de morir para nosotros
y ríe de su lengua
y se enreda entre mis brazos
esta historia la recuperé de unos papeles
que sospechaba perdidos
y me viene un sollozo
no puedo llorar le digo
no importa
será para otra vez
quizás mañana
a la hora del desayuno
quizás mañana estemos solos en su cama
y no puedo soportar y lloro
de tanto
en tanto
lloro
sólo con verle
tomando desayuno.
Cristian Cottet
. Cristian Cottet . Santiago de Chile . 1955
.. Imagen . Nishe ( Magdalena Lutek )
Buenos Aires a los veintidós días de mayo del 2019
El cielo es curvo y cierto de humedad
cielo de confesiones incumplidas.
Es en vano llenar de gestos nuevos los huecos de la
tarde, adorar cada día un reflejo distinto, andar
cazando vida muy lejos de la orilla del corazón.
El amor envejece
y es tu voz que precipita el desasosiego del atardecer.
Esto eres tú todavía, todavía tu intento insostenible,
todavía tu rostro, la gran dulzura desesperada.
Mi soledad saqueda por amigos sonrientes, ahoga por
momentos su eterno descubrir.
Y de mí triunfa siempre la nostalgia, esa ardiente
insegura.
En el colmo del tiempo volveré a dedicarme a tu mirada.
El amor rozará muchas veces el borde de mi noche.
No te destruirá.
Elizabeth Azcona Cranwell
.Elizabeth Azcona Cranwell . Buenos Aires. Argentina . 1933 .2004
... Imagen . Nishe ( Magdalena Lutek )
Buenos Aires a los veinticuatro días de septiembre del 2018
Muchachas de ojos de flores y de labios de flores.
En la sombra exhalada -¿de qué su dulce hálito?-
los vestidos ligeros, muy ligeros, con pintas.
Arde de abejas el aguaribay, arde.
Ríen los ojos, los labios, hacia las islas azules
a través de la cortina
de los racimos
pálidos.
Ríen los ojos, los labios. ¿Veis las muchachas o es
la tenue sombra ebria
y bordoneada
que se alucina de muselinas claras
y de otras flores vivas –extrañas flores vivas-
riendo, riendo, riendo hacia las islas?
Muchachas de ojos de flores y de labios de flores.
Arde de abejas el aguaribay, arde.
Juan L. Ortiz
. Juan L. Ortiz . Entre Ríos . Argentina . 1896 . 1978
... Imagen . Nishe ( Magdalena Lutek )
Buenos Aires a los treinta y un días de julio del 2018
Lo hermoso es esto:
el lugar en el que estoy ahora
las manchas de color caminando tras la arboleda
los cantos graznidos piares
que desconozco pero escucho
un árbol partido por la luz
mitad rosa mitad lila
el saber que si quiero estoy aquí para captar
lo que mis instrumentos me permitan
el movimiento casi imperceptible de las ramas
una tarde tranquila
el espacio
un afuera que entra
y un adentro que sale
el blanco que lo borra todo
o lo desdibuja
o lo enmarca
el frío blanco en la palma que toma
la temperatura de la pared
y lo que queda de cal entre las líneas
de la mano extendida.
A veces, las mujeres que admiro lloran. Lloran polen, lloran piedra, lloran plumas caídas de estornino débil y aceite quemado sobre la arena gris. Lloran porque no encuentran el hilo del buen amor, lloran porque su voz no es una columna de mármol, lloran por el peso del río.
Hay mujeres que admiro y no conozco y a veces lloran. Supongo que también les arden bulbos en las entrañas y tienen en el jardín tumbas de cedro. Otras mujeres llevan el fardo prieto de veinte siglos sobre los hombros. No tienen mucho tiempo para llorar, pero, a veces, manantiales y pozos y olas se les caen a las manos.
El charco crece lentamente, alcanza el mar de los charcos de antaño.
Se evapora, llueve.
Lustrosas espigas se hinchan en un huerto de otra parte.
Todo lo que aparece es espuma.
Hay un puente ante mis ojos
que desvanece
en el entretiempo de la espera.
Pienso, voy
vengo.
La trampa es el poema
que te lleva
río arriba
a la profundidad de peces gordos
donde asumís que vas
pero querés volver
como sea
a ver.
¿Qué?
Lo que no podés.
No existe el día en que aúlle el pájaro
o los fantasmas tengan piel.
Nombrar no es fácil.
Valeria de Vito
. Valeria de Vito . Buenos Aires. Argentina . 1977
... Imagen . Nishe ( Magdalena Lutek )