Mostrando las entradas con la etiqueta Marit Beer. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Marit Beer. Mostrar todas las entradas

hasta que vuelvas

.

Buenos Aires a los veinte días de octubre del 2024


Hasta que te aburras
y mires el cielo
oscuro del verano.
Hasta que sueñes
y veas una nube blanca
volverse rosa por el sol.
Hasta que sepas
por qué estabas aburrida
mirando a unos caballos
corriendo atrás de un alambrado.
Hasta que vuelvas
y al final yo también vuelva
y nos hablemos entre las raíces
de unos árboles
que quedaron descubiertas.
Hasta que pienses y sueñes
y vuelvas y yo vuelva
y miremos juntos más allá
de la nube que se aleja.
Porque me habías
enseñado tu tesoro
y llovía en la tarde
y palpitaba tu joya radiante
y el oro era agua
y el agua era fuego
y la ceniza viento
y vos me mostraste
tu corazón herido
como un gallo bebé
que sostenías en el pecho.
Y me mirabas alejándote.
Mientras yo me alejaba igual.
Los pastos largos se inclinaban
bajo el peso del aire
y ya vos te ibas yendo
y tus suecos levantaban
todo el polvo del camino
y entonces nada, eso.



Francisco Garamona

 

 

.  Francisco Garamona .  Buenos Aires . Argentina . 1976
... Imagen . Marit Beer
 
 

 

 

.

jade vine

 .

 Buenos Aires a los nueve días de julio del 2024




Es necesario callarse
y dejar que el dolor se riegue por los ojos
sin decir nada.


después de caminar
28 días bajo el sol
padece insolación en los óvulos
y sangra como florecilla bulímica
que intenta escupir el dolor.

Una mujer siente golpes
en el vientre,
en los pezones,
en las uñas,
en la sonrisa
y en el flanco lateral
de la existencia.

Una mujer
detesta los besos
y las caricias
cuando ha gritado
en los tímpanos del mundo
que le duele
el vientre.

Una mujer entristece
cuando ve partir
su sangre,
como si ella
llevara la mirada de todos
sus recuerdos.

Una mujer repentinamente
seca el rocío
que le madruga en las pestañas
y quisiera
salir a patearle
los huevos al mundo
para que minúsculamente
comprenda la fragilidad de su dolor.

Quizá mañana una mujer
despierte tan enfadada
que no quiera mirarse al espejo,
porque querría romperse
y comer vidrio con jugo de naranja
y bocaditos de soledad sin azúcar.

Una mujer tiene miedo
llevar su dolor al trabajo
o sentarlo en la universidad
a que espere “calmado”,
hasta que juntos
puedan ocultarse
en el cuarto de baño
y limpiarse
con pañitos de menta
el lagrimal.

Una mujer tiene recelo
sacar su dolor a las calles
y que su sangre se expanda
como turismo para los ojos
prejuiciosos del mundo.

Y todo esto
no es bipolaridad,
no es histeria,
es solo que una vez por mes
la tierra, en cuatro días,
gira alrededor de su eje
y las mujeres vivimos
las estaciones en fugaz eternidad.

Y lloramos
y tenemos miedo
y queremos estar solas
y gritar
o sepultarnos
en una cajita de silencio.

Una vez por mes
chorreamos ternura entre las piernas
y nadie más que una
es capaz de acariciarse en ese instante.



Tania Salinas Ramos



.   Tania Salinas Ramos . Loja .  Ecuador . 1990


 

 

 

 .

margaritas

.

Buenos Aires a los seis  días de  febrero del 2024 


Voy a ir al lugar
y a volver cada vez con algo.
Un día voy y traigo una piedra circular y plana,
otro un hocico puntiagudo
una oreja larga doblada hacia atrás
pero no la cabeza peluda del cachorro.
Voy a ir
y cada vez.
Un pétalo blanco
una huella de pájaro
un copo de nieve
un rasguño
una onda en el agua
una máquina de las que hacen cemento, funcionando
un miedo que me paraliza
un recuerdo gracioso, o uno tibio
una caricia de las que podés sentir de nuevo
una sola vez, como si ocurriera en ese momento.
Esos ojos. Voy un día y traigo su tono de voz.
Y después una fila de gente con la que me equivoqué
y otra de gente que me hizo mal.
Traigo agujas de pino
y a los amigos muertos.
Una vida mía, pero distinta de la que tengo,
me la pruebo y todo, como que no.
Voy a ir hasta el lugar,
esto es, miráme
estoy yendo,
volviendo,
te regalo
una hoja seca
de un parque entrerriano
donde se escuchan ladridos
pero sólo se ven pájaros.
Barcos en el río.
Gente que pasea tranquila por la orilla



Melissa Bendersky

 

 . Melissa Bendersky  . Río Negro .  Argentina . 1975
.....  Imagen .  Marit Beer
 
 

 

 

.

aquellas luces

 .

Buenos Aires a  los veintiún  días de septiembre del 2023

 

Para cazar insectos y aderezarlos, mi abuela era especial.
Les mantenía la vida por mayor deleite y mayor asombro de los clientes o convidados.
A la noche, íbamos a las mesitas del jardín con platitos y saleros.
En torno, estaban los rosales; las rosas únicas, inmóviles y nevadas.
Se oía el run run de los insectos, debidamente atados y mareados.
Los clientes llegaban como escondiéndose.
Algunos pedían luciérnagas, que era lo más caro. Aquellas luces. Otros, mariposas gruesas, color crema, con una hoja de menta y un minúsculo caracolillo.
Y recuerdo cuando servimos a aquella gran mariposa negra, que parecía de terciopelo, que parecía una mujer.

 

Marosa do Giorgio  


.. ....  Marosa  di Giorgio  . Salto . Uruguay. 1932 - Montevideo . Uruguay . 2004
... Imagen .  Marit Beer


 

 

 .

melodía de sal

Buenos Aires a los dieciséis días de julio del 2023


pero ella estaba allí en el tejado
donde se estaba pegando la luz del
sol la inmensa fruta blanca
deshaciéndose
fundiéndose en transparencia y lágrimas
estaba tan pequeña sus mejillas
como dos membrillos quemados
temiendo

el rayo blanco le iba vaciando las pupilas
y apenas podía ver nada pero tampoco
escabullirse
aquél era un lugar reseco humeante
crujían frágiles esqueletos de
pájaros desmenuzándose
sólo sobrevivían las rapaces
dando vueltas en torno al agujero luminoso
y abajo ella que apenas hacía sombra
entre las piedras del miedo
ella que apenas podía levantar la voz
para cantar y se le llenaba la música de
grietas los párpados tan finos

a lo lejos
una melodía de sal le abría el corazón


Su Xiaoxiao 


.   Su Xiaoxiao  .  Madrid . España . 1989 
...... Imagen . Marit Beer

 

 

 

 .

amarilla amarilla

.

Buenos Aires a los doce días de junio del 2023



M
e hice mujer en un matorral
estaba sola entre la maleza
con demasiada oscuridad
como para tener miedo
de volver con la entrepierna manchada
adúltera de mi niñez.
Sé que piensan que fue alguien
cualquier fulano estúpido, insulso
y precoz
quien me hizo mujer
luego, mucho después de la ternura.
Pero mujer me hice sola
despedazando aquel día lo verde
plantando mi natura
erótica
enterrada
bajo la tierra de un rancho mal cuidado
donde luego habría flores, luz, tiempo.
Desde entonces,
amarilla, amarilla
con la tierra natal
manchándome la piel
furiosa y bella
como los girasoles de Van Gogh
dándole la cara
a toda la brutalidad
que encierra un día.

 

 Romina Serrano

 



. Romina Serrano . Montevideo . Uruguay . 1994
... Imagen . Marit Beer 


 

 

 .

pregunté

 .

Buenos Aires a los veintiocho  días de mayo del 2023



Creí ver a una muchacha
entre dos paredes picadas.

La busqué en la casa blanca
la del tejado desmoronándose en barro.

Sobre un clavo en la cocina
un delantal raído. 

Las hojas de una muñeca de maíz
colgada del techo.

le pregunté a la muñeca por lo que ha visto
le pregunté


Busqué a la muchacha por las escaleras. Encontré
un cepillo, flores secas, una madeja de lana roja

deshilándose. Un ciruelo creció a través de la
ventana, y sobre el borde de esta una fotografía

en blanco y negro, pero su boca ha desaparecido
marchita y desconchada hacia una nada blanca.
 

le pregunté al árbol por lo que ha visto
le pregunté 



PJ Harvey



... Polly Jean Harvey . Bridport . Reino Unido . 1969
   Versión . Pedro Carmona
... Imagen .  Marit Beer


 

 

 

 .

últimos días de marzo


 .

Buenos Aires a los veintiséis días  de marzo del  2023


 

27

El sol desde las persianas
enciende el borde de las cosas.
Es mi regalo
por levantarme temprano.

28

Todavía conviven en el placard
las soleras con los sweaters,
las sandalias con las botas.
Sin embargo el verano se va,
y pienso en la playa cada vez más lejana,
mientras mi piel va perdiendo el color
y lo único que me queda del verano
es una tobillera con cuentas amarillas
verdes
rojas.

29

Una música de piano,
el perfume de una torta en el horno.
El ganchillo va y viene
trazando una grafía misteriosa.
¿Le dirá a quien use esta boina
algo de la tarde nublada,
de las cosas que me dije en silencio
mientras tejía?

30

La mañana crece en mi habitación.
Lorenza duerme sobre la biblioteca y yo sigo en la cama.
Virginia Woolf habla de la luz y las olas
una mañana en St. Ives.
Después dice:
"Tengo la impresión de que al escribir estoy haciendo
algo que es mucho más necesario
que cualquier otra cosa".
Me levanto. 


Eva Murari



.   Eva Murari .  Bahía Blanca .   Argentina  . 1974
.. Imagen . Marit Beer 


 

 

 .

había una vez

.

Buenos Aires a los veintiún días de enero del 2023



di tu nombre y recuerda quién has sido
di que todo es igual luego que nada es lo mismo
di aquí y repítelo hasta que te abandone la deriva
di tu tonta verdad y defiéndela hasta que encuentres otra
di debajo de mi piel puede que no quede nadie
di todo aquello que tuve y llora como hacen todos
di que no te arrepientes aunque lo hayas perdido todo
di cómo he podido llegar a esto por última vez y huye
di que basta que ya no que nunca más pero vuelve a tropezar
di algo definitivo y no dejes que las palabras te maten
di había una vez y empieza de nuevo las veces que haga falta
di hasta luego y mira lo que dejas atrás pero no regreses.

 


Rocío Wittib 

 

  . Rocío Wittib . Buenos Aires . Argentina . 1989
...  Imagen . Marit Beer

 

 

 

 

 .

esperando la hora

 .

Buenos Aires a los treinta y un días de diciembre del 2022



Apunten
Disparen
Juego
Todos los caminos implotan
ella
camina en todos los pasos descalzos
junta palabras
olvida otras en donde danzó
se niega a la ebullición de la cacofonía universal
salta lanzando una piedra
y cae un poema
un hombre va un poco más lejos
a las raíces de un árbol
a la sal de la tierra
a su nido cretácico
también alguien llora
ella inventa un matiz para la sal
y brota azul de sus heridas
la cabeza quebrada
un poco de azul en las vitrinas
había ido por pan
y volvió con un poema
quedó con hambre su llama
y volverá a la panadería
que nadie se atreva a ponerle miedo en la llaga
a veces nacen mariposas
brota
y renace el fuego
otras
se queda suspendida
con los oídos tapados
esperando la hora
del poema que la nombre
su soledad estéril
que llama piedra vacía
es jugar una rayuela descalza
con el estómago en la boca
para que nadie le dispare.

 

 Liliana Velandia Calderón

 



. Liliana Velandia Calderón . Bucaramanga . Colombia . 1989


.

 

 

 

 .

realismo mágico

 .

 Buenos Aires al sexto día de noviembre del 2022

Voy en camino de hablar sola
y digo:
es la realidad
la mesa de la cocina es real
la cocina es real como la mesa
sentada es la realidad de estar
en la cocina sentada a la mesa
soy realista:
me siento confusa
el sentimiento parece ser real
soy un ser vivo
todo ser vivo es real de alguna manera
la cocina es realismo limpio
por el momento
hervir, saltear, adobar
freír, derramarse la leche y no
ensuciarlo todo con lágrimas.

 

 

  Liliana García Carril

 

 

. Liliana García Carril . Buenos Aires . Argentina . 1951
... Imagen . Marit Beer


 

 

 

 .

ni boca ni nada

 

.

Buenos Aires a los dieciocho días de septiembre del 2022



Yo no quería
ser esposa sino musa
cruzar
los aldabones del tiempo
retratarme con la espalda al hombro
escapar
a la infección que arrasó
aquel año
la tierra.
Yo no quería
otra cosa que tus hombros
porque no tenían ojos ni expresión
ni boca ni nada.
Pero resultó que sí
que al final sí
y terminé por usar
tu espalda
como espejo.

 

 

 Mercedes Álvarez

 

.  Mercedes Álvarez . Prov. Buenos Aires . Argentina . 1979
... Imagen .  Marit Beer


.

 

 

 .

con los ojos cerrados

 .

Buenos Aires al primer día de septiembre del 2022 


Sentada en la oscuridad del comedor
advierto que mi casa cruje.
Si me acercara a la ventana vería
a los hombres vestidos de azul
la grúa amarilla y enorme
tirando abajo casi todo
y conservando alguna cosa.
Pero desde adentro
la mampostería tiembla
sin actores, sin instrumentos
y yo me pregunto,
con los ojos cerrados
cuántos minutos tarda un techo en caerse

 

Julieta Sbdar 



.  Julieta Sbdar   . Buenos Aires . Argentina . 1993
... Imagen . Marit Beer

 

 

 

 

.

las noches de seis años

.

Buenos Aires a los treinta días de julio del 2022

 

Me gustaría
poder decirte:
Ven cuando quieras,
te estaré esperando.
Los barcos son así
son así los muelles
y los viajeros.
Te lo juro
me gustaría
poder decirte:
La nave que emprendimos
nos estará esperando
los días pasados
son como si no hubieran pasado nunca
las calles recorridas
están en el mismo lugar
las plazas
las fuentes
los árboles
cosas de la imaginación
cosas de la evocación
cosas de la nostalgia.
Me gustaría poder decirte:
Esta mañana llueve,
te estaré esperando
como si nada hubiera pasado nunca
como si Pinochet no hubiera asaltado la Casa de la Moneda
como si te hubieras ido hace solo media hora
a comprar tabaco.
Me gustaría poder decirte:
La vida está muy cara
pero los atardeceres siguen siendo rosa
hay niñas que quisieran ser palomas
pero deben ir al colegio
palomas que tienen tu gracia al despertar
tu gracia dormida
que es una gracia que no conocen
más que los que te vieron dormida una noche de verano
durante seis años
como yo.
Pero seguramente el hecho
de haberte visto dormida todas las noches de seis años
justamente me impide decirte:
Ven cuando quieras,
te estaré esperando
y seguramente
haberte visto dormida todas las noches de seis años te impide
volver al banco vacío
a la casa abandonada
al barco hundido.
Aunque sepas oscuramente
en las noches de invierno y de verano
que te estaré esperando
como si todas las cosas del mundo
ya nos hubieran pasado para siempre.


Cristina  Peri  Rossi


 . . Cristina Peri Rossi .  Montevideo .  Uruguay .  1941  
... Imagen . Marit Beer 



.

tierra sin lluvia

.

Buenos Aires a los diecinueve días de julio del 2022

 

Me escucho
atrapada en la sequía suplicando
al viento
seco como la tierra sin lluvia
llorando amor
en una lengua de falso trueno
mientras mi amor espera
una trampa sembrada
en la puerta de mi casa
una boca llena de dientes perfectos
seguros de su fuerza sobre el hueso
espera
para tragarme entera
y atravesarme
como ecos de risas sin sombras.
Un amor silencioso cuelga
en la puerta de mi casa
una sábana de seda y ladrillos
rasgada en el sol.



Audre Lorde

 

 . Audre Lorde . Nueva York . Estados Unidos . 1934 . Saint Croix . Estados Unidos . 1992
   Versión . María Eugenia Soler y Gabriela Raya
...Imagen. Marit Beer 



.

nada

.

Buenos Aires a los  cinco días de junio del 2022




Estoy triste,
estoy triste.
Salgo al balcón y acaricio con los dedos
la tersa piel de la noche.
Las luces del vínculo se han disipado.
Las luces del vínculo se han apagado.
Nadie me presentará al sol,
nadie me llevará a la fiesta de las golondrinas.
Recuerda el vuelo;
el pájaro va a morir.




Forugh Farrokhzad




.. Forugh Farrokhzad . Teherán . Irán . 1934 . 1967
   Versión . Nazanín Amirian
... Imagen . Marit Beer

.

curaciones

.

Buenos Aires a los tantos días de marzo del 2021

 

Puedo darte últimas noticias,
contarte cuántas curaciones
en la canción de la guerra.
Puedo mostrarte una luz fuerte
que cruza el mediodí­a de los muertos,
pero no puedo hablarte del último
vestido de las mariposas,
y de esta necesidad de verte.

 

 

Mery Yolanda Sánchez



.  Mery Yolanda Sánchez . Tolima . Colombia . 1956
...  Imagen . Marit Beer
 
 
.





las horas

.

 Buenos Aires a los tantos días de febrero del 2022


Aquí sobrevivo a mis tormentos
Sintiendo el rechinar de tus tristezas

Me vigila el ojo tramposo de lo ajeno
Guardo tras la puerta
toda la oscuridad de mis días
y la injerencia
de la soledad mal entendida

Sigo siendo la niña oscura
que se oculta envuelta de susto y miseria
en la verdad de la noche
a leer tras un candil
papeles arrugados de la Guerra vieja.
busco en ella un nombre

el tuyo
y una suerte
la tuya

De aquí a pocos días
llegará noviembre
El cielo se cubrirá de noche
y yo seguiré muriendo.

 



Montse Ordóñez



. Montse Ordóñez  .  Barcelona  . España .   1974
...  Imagen . Marit Beer



.

los hombres que me amaron

 .


Buenos Aires a los tantos días de febrero del 2022


Los hombres que me amaron saben de la facilidad que tengo
para destruir un mañana. Saben que duermo con la boca abierta
despidiendo hasta la última luz que intenté robar de sus cuerpos
y que poco obtuve.
Los hombres que me amaron saben como es el hilo de mi llanto
y el terco caer de mi baba
lo escucharon al dejarme
y algunas veces y como una maldición
quizá lo descubren intentando la nostalgia vana
y pueden volver a oírlo como una canción errante
y volver a amarme y dejarme
con la misma facilidad con la que abren los ojos
para convertirme en una pieza frágil en su memoria.
Ellos saben que regreso a las viejas ciudades
que destruimos juntos
buscando el dolor que dejaron como cosas viejas
para que alguna vez se hallen con sorpresa
en nuestra vieja fábula
mudada a un poema tan absurdo como este.
Y saben tanto y tan poco de mi risa
también de las promesas de mi boca
de mi danza obscena y desesperada
de las construcciones edificadas sobre sus frágiles espaldas
y de los proyectos imposibles
convertidos en hermosos laberintos
entre los que fui perdiendo la razón
y perdiéndome yo
sin atarme al hilo que desprendía de sus ropas
y que podía conducirme a la salida.
Ellos saben que mis ojos no ocultan mi destino
y que he buscado inútilmente el amor en cada uno de sus cuerpos
como si fueran cajas cerradas conteniendo la molicie
de mis construcciones
o el absoluto amor ofrecido a alguien cuyos ojos eran calmos,
distintos a los míos,
alguien que guardaba en su pecho un corazón verdadero
y que no latía terco, amargo y desesperado.
Tuvieron la seguridad desde la primera vez que me desearon,
que me tendrían,
que los amaría sin detenerme a pesar del rechazo
y que serían una intensa fábula
condenada desde su inicio a convertirse en tristeza solamente.
Yo supe que jamás me elegirían,
siempre tuve la absoluta certeza de que los recordaría
y escribiría sobre ellos sintiéndome sabia, sola y loca
sentada sobre una silla de patas vacilantes
y arrojándolos junto a sus nombres
al abismo escrito que toma ya de sus formas.
Y es que nunca mintieron
porque cada vez que los tuve
cada vez que los amé deseando el cielo y gritando,
cada vez que dormí como una presa mansa,
tan desprevenida de sus ojos,
abrazada y exhausta por ellos
cada vez que los vi tan desnudos
con la vaga luz jugando a hacer sombras sobre sus cuerpos,
cada vez
cada vez supe que me dejarían
porque siempre pudieron oler mi cabeza.
Mi cabello nunca cubrió por completo la locura que presintieron
y que nos envolvía como una neblina nauseabunda
que salía de la carne fermentada de mi cabeza
e invadía y detenía el amor
como si imantara las agujas de un reloj.
Mi cuerpo nunca escondió o apresó por completo al animal insano
y cruelmente sincero que habita dentro y me invade
y que habla conmigo como si estuviera vivo.
Mis ojos jamás tuvieron el pudor de ocultar mi sentencia.
Y a pesar de eso,
ellos, los hombres que me amaron
dirían que soy una mujer intensa,
pero la verdad es que hoy he tenido la certeza de mi locura
en el deseo de cortar mi cabeza adormecida,
o dormir al animal insano de mi cuerpo
para no saber de la sentencia que se lee en mis ojos
sin pudor alguno.
Y es que ya no soy una mujer intensa
y esos, los hombres que nombro son sólo otra fábula
de los que tocaron mi luz como a una flama
y quemaron sus dedos
desterrándome fugazmente de sus extraños reinos
y haciendo de mí la carne vencida que se incendia
o el humo que se escribe alrededor de la ceniza
y qué es la ceniza sino el presagio de mis ojos en el espejo,
y qué son mis ojos sino mi destino escrito y la sentencia,
y cual es la sentencia de esta mujer que escribe sobre el amor
como un cansado error
que se reitera sino la inevitable soledad,
y dónde están ahora los que me desterraron
porque tuvieron miedo de mi locura y de mi amor
sino escondidos en estas líneas vanas
conservados como viejas canciones
y es que este no es otra cosa que un poema
que destruye con facilidad otro mañana
y recibe conmigo el rechazo
del que va en busca de un corazón puro.

 

 Cecilia Podestá

 

. Cecilia Podestá .   Ayacucho .  Perú .   1981
..... Imagen  . Marit  Beer 


.

temblorosa y azul

.


Buenos Aires a los tantos días de agosto del 2021 



Es tan clara tu luz como una inocencia
toda temblorosa y azul.
Tu cielo está limpio de humo de chimeneas
curvado en una alta
paz de agua suspensa.

Y tus ciudades blancas, modestas, casi tímidas,
ríen su aseo rutilante entre las arboledas.
No hay en tu tierra gracias sorprendentes de líneas- 
apenas si una suave melodía de curvas -
pero tiene ella un
encanto de mujer, de sencilla, de agreste
belleza,
vestida de un silencio verde y feliz de campo,
toda húmeda de una alegría de arroyos,
con una cabellera densa de árboles libres.


J.  L. Ortiz. 




. Juan Laurentino Ortiz . Entre Ríos .  Argentina . 1896 - 1978
... Imagen  .  Marit Beer