Uno aprende que lo imprescindible
no eran los libros
no eran los discos
no eran los gatos
no eran los paraísos en flor
derramándose en las aceras
ni siquiera la luna grande -blanca-
en las ventanas
no era el mar arribando
su rumia rompedora en el malecón
ni los amigos que no se ven
ni las calle de la infancia
ni aquel bar donde hacíamos el amor con la mirada.
Pensar en la distancia, pensar la tarde como el día piensa un final sin esquinas o un eterno pasillo sin ventanas para ocultar las sombras de la noche. Pensar en la distancia o pensar el amor que no intentamos una noche de lluvia en la buhardilla mientras el agua dibuja incansable un corazón de anís en el alero y una sonrisa turbia en tu mirada.
María Cinta Montagut
. María Cinta Montagut . Madrid . España . 1946 ... Imagen . Flor Garduño