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mi vida huele a flor


 .

Buenos Aires a los veintisiete días de agosto del 2026 

Debo reconocer
que no tengo miedo:
sólo heridas.

He redondeado esquinas
para no encontrar monstruos a la vuelta.
He redondeado esquinas
y me han atrapado por la espalda.
He lamido mi cara cuando lloraba, cuando lloraba
para recordar el sabor del mar
y solo he sentido escozor en los ojos.
He esperado de brazos cruzados
para abrazarme
y me he dado de bruces contra mi propio cuerpo.
He mentido tanto que cuando he dicho la verdad
no me he creído.

He huido
con los ojos abiertos
y el pasado me ha alcanzado.
He aceptado con los ojos cerrados
cofres vacíos
y se me han ensuciado las manos.
He escrito mi vida
y no me he reconocido.
He querido tanto
que me he olvidado.
He olvidado tanto
que me he dejado de querer.

Pero he muerto tantas veces
que ahora sé resucitar.
He llorado tanto, tanto
que se me han hecho los ojos agua
cuando he reído,
y me he besado.

He perdido el rumbo
pero he conocido la vida en el camino.
He caído
pero he visto estrellas en mi descenso
y el desplome ha sido un sueño.

He sangrado,
pero
todas mis espinas
se han convertido en rosa.
Y ahora
mi vida
huele a flor.

 

 Elvira Sastre 

 

 .  . Elvira Sastre . Segovia .  España . 1992
.. Imagen .  Hana Katova

 

 

 

.

lejanía

.

Buenos Aires a los veintisiete días de agosto del 2024 

Han pasado treinta días
desde la tarde en que las cuentas dejaron
de hacerse hacia atrás,
treinta días en los que me he agarrado
a todo lo que dejé en casa cuando nos fuimos
y que encontré el día que volví sin ti,
a todo lo que compré un día que
todavía vivías,
a todo lo que ya existía
antes de que tú dejaras de hacerlo:
los cartones de leche, el papel higiénico,
el champú de litro,
los paquetes de zumos para cuando el azúcar también
se queda corto,
el detergente de veintisiete lavados,
la sal normal, las bolsas de basura.

Todas esas cosas que uno compra
muy de vez en cuando porque duran mucho
tiempo sin estropearse.

Ahora, treinta días después,
todo va gastándose, golpe a golpe,
como la propia vida,
y apenas queda nada
de aquello,
pero yo ya no quiero volver al supermercado
a comprar de nuevo todas esas cosas
que duran mucho tiempo sin estropearse,
porque hasta lo más absurdo de esta casa contiene tu vida,
porque hasta lo más absurdo también se va muriendo,
porque no quiero volver a empezar
de nuevo,
no quiero volver a comprar cosas duraderas
en las que ya no creo,
no quiero volver a comprarlas
ahora que has muerto,
no quiero volver a empezar
una vida interminable
sin ti.


Elvira Sastre 


.  . Elvira Sastre . Segovia .  España . 1992


 

 

 .

encender la mecha

 .

Buenos Aires a los veintitrés  días de febrero del 2023


Miradnos.
Somos la luz de nuestra propia sombra,
el reflejo de la carne que nos ha acompañado,
la fuerza que impulsa a las olas más minúsculas.

Somos el azar de lo oportuno,
la paz que termina con las guerras ajenas,
dos rodillas arañadas que resisten con valentía.

Miradnos.
Decidimos cambiar la dirección del puño
porque nosotras no nos defendemos:
nosotras luchamos.

Miradnos.
Somos, también, dolor,
somos miedo,
somos un tropiezo fruto de la zancadilla de otro
que pretende marcar un camino que no existe.
Somos, también, una espalda torcida,
una mirada maltratada, una piel obligada,
pero la misma mano que alzamos
abre todas las puertas,
la misma boca con la que negamos
hace que el mundo avance,
y somos las únicas capaces de enseñar
a un pájaro a volar.

Miradnos.
Somos música,
inabarcables, invencibles, incontenibles, inhabitables,
luz en un lugar que aún no es capaz de
abarcarnos, vencernos, contenernos, habitarnos,
porque la belleza siempre cegó los ojos
de aquel que no sabía mirar.

Nuestro animal es una bestia indomable
que dormía tranquila hasta que decidisteis
abrirle los ojos con vuestros palos,
con vuestros insultos, con este desprecio
que, oídnos:
no aceptamos.

Miradnos.
Porque yo lo he visto en nuestros ojos,
lo he visto cuando nos reconocemos humanas
en esta selva que no siempre nos comprende
pero que hemos conquistado.

He visto en nosotras
la armonía de la vida y de la muerte,
la quietud del cielo y del suelo,
la unión del comienzo y del fin,
el fuego de la nieve y la madera,
la libertad del sí y el no,
el valor de quien llega y quien se va,
el don de quien puede y lo consigue.

Miradnos,
y nunca olvidéis que el universo y la luz
salen de nuestras piernas.

Porque un mundo sin mujeres
no es más que un mundo vacío y a oscuras.
Y nosotras
estamos aquí
para despertaros
y encender la mecha.

 

Elvira Sastre

 

 . Elvira Sastre . Segovia . España . 1992


 
 

 

 .

primavera

.
Buenos Aires a los veintitrés días de  agosto del 2018

siempre que dormíamos era invierno,
y en el frío me enseñabas a volar
y yo te echaba de menos.
La primavera no quiere
que los amores de invierno terminen,
pero el verano ha llegado
y ha arrasado con todo.
Ahora tú solo sabes hablar del sol,
te haces un moño despeinado mientras bostezas,
te pintas las uñas de los pies,
te ríes mucho más que antes,
y, mientras,
me dejas de querer.
Ahora yo me vuelvo a refugiar en los poemas
y escribo sobre febrero,
echo de menos la lluvia
y el sabor de tu jersey,
y, mientras,
te quiero más que ayer.


Elvira Sastre




. Elvira Sastre . Segovia . España . 1992
...Imagen . Elisa Scascitelli







.

no quiero no quiero y no quiero

.
Buenos Aires a los veintidós días de julio del 2018

a la mierda
el conformismo:
                          yo no quiero
                                                 ser recuerdo
                                                 quiero ser tu amor imposible,
                                                 tu dolor no correspondido
                                                 tu musa más puta
                                                 el nombre que escribas en todas
las camas
                                                 que no sean la mía,
                                                 quien maldigas en tus insomnios
                                                 quien ames con esa rabia
                                                 que sólo te da el odio.




Elvira Sastre (fragmento del libro  43  maneras de soltarse el pelo)




. Elvira Sastre . Segovia . España . 1992
.... Imagen . Viola Cangi






.

naipe marcado

.
Buenos Aires a   los veintitrés días de  agosto del 2017


Si te marchas
hazlo con ruido
rompe las ventanas,
insulta a mis recuerdos,
tira al suelo todos y cada uno
de mis intentos
de alcanzarte,
convierte en grito a los orgasmos,
golpea con rabia el calor
abandonado, la calma fallecida, el amor
que no resiste,
destroza la casa
que no volverá a ser hogar.

Hazlo como quieras,
pero con ruido.

No me dejes a solas con mi silencio.


Elvira Sastre




. Elvira Sastre . Segovia . España . 1992
.... Imagen . Agustín Galeano






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