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Buenos Aires a los quince días de junio del 2026
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Buenos Aires a los quince días de junio del 2026
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No obedece porque no reconoce jerarquías,
ni pretende imponerlas sobre los demás.
Ninguna voz lo somete,
ningún mandato le sirve de brújula.
Obedecer, para él, sería una rendición sin motivo,
una renuncia al alma que lo nombra.
Yo, que he sido criada para complacer,
para decir ≪sí≫ con dulzura incluso al daño,
lo veo rechazar con firmeza la caricia no pedida,
la orden disfrazada de halago.
No teme el aislamiento, no llora si no lo buscan:
convive con la soledad como quien comparte el lecho
con una hermana que nunca hiere.
Para él, el aislamiento no es castigo,
sino refugio donde la identidad respira intacta.
Yo, que he temido el abandono mas que la muerte,
descubro en su distancia una forma distinta de cercanía,
un vínculo que no necesita proximidad constante
para ser profundo.
La soledad no es vacío, sino presencia sin testigo.
Y el, testigo de sí mismo, sin público ni aplauso,
me enseña que hay libertad
en no necesitar la mirada del otro para ser real.
Su lealtad no es servidumbre,
es elección silenciosa que cambia de forma,
pero no de fondo.
No viene cuando lo llamo,
y sin embargo llega cuando más lo necesito.
No porque se lo ordene, sino porque él decide.
Y en ese acto —ínfimo, grave, perfecto—
la obediencia se vuelve irrelevante,
y la soledad, una dignidad intacta.
Leonor Pataki
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Buenos Aires a los quince días de junio del 2026
Llegaste
como una estrella que
huyó del largo exilio de la noche
Te posaste sobre los hombros de la tierra
Para que el mundo
pudiera encontrar su significado de nuevo
tu nombre
como una palabra prohibida
lo pronuncié en mi pecho
y el viento
al repetir ese nombre
enseñó a cantar a los árboles
eres mi todo
esto lo sé profundamente
en la profundidad de tus ojos
está el cansancio de la noche
en el eco de tu voz
la protesta de la lluvia contra la piedra
hablo de ti
tal como un poeta
habla de su propia alma
en una era donde el amor se vende
tú eres mi fe
invaluable
no correspondida
y sin límites.
Sophia Jamali Soufi
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Lucía Esteban
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Fumo el cigarrillo a medias
y se lo paso
al equeco que compré en Tilcara.
Afuera llueve
y en el patio
las plantas florecen salvajes, verdes y grandotas
son vampiros que recuperan su cara
después de haber sacado toda la sangre que necesitaban.
Miro a mi equeco cargado de pedidos
y le ruego
me tienta sacarle el cigarrillo
pero no quiero ser castigada.
Hace unos días tuve una crisis de nervios
me picaba todo el cuerpo
y no podía parar de moverme
como poseída por un demonio sin nombre,
tuve que hacer una plegaria
y tomar mucho vino,
creo que el episodio dicho ocurrió porque no duermo hace días
como el equeco que nunca cierra sus ojos
y fuma lo que puede.
Así estoy,
sobrecargada de esas cosas
que representan mucho
pero no sirven para nada.
Natalia Carmen Casielles
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You, once a belle in Shreveport,
with henna-colored hair, skin like a peach bud,
still have your dresses copied from that time,
and play a Chopin prelude
called by Cortot: "Delicious recollections
float like perfume through the memory.
Your mind now, moldering like wedding-cake,
heavy with useless experience, rich
with suspicion, rumor, fantasy,
crumbling to pieces under the knife-edge
of mere fact. In the prime of your life.
Nervy, glowering, your daughter
wipes the teaspoons, grows another way.
Adrienne Rich
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Buenos Aires a los quince días de junio del 2026


Midsummer Bonfires in Stormy Weather
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Buenos Aires al segundo día mayo del 2026

Josefina Del Pópolo
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Buenos Aires al segundo día de mayo del 2026
Andrea Cohen
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Buenos Aires al segundo día mayo del 2026

Lamiae Al Amrani
...Lamiae Al Amrani . Tetuán . Marruecos .1980
Versión del árabe al español de la autora
.... Imagen . Morteza Yousefi
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Buenos Aires al segundo día mayo del 2026

Agustín Mazzini
. Agustín Mazzini . Buenos Aires . Argentina . 1993
.... Imagen . Mary-Ann Weber
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Buenos Aires al segundo día de mayo del 2026

Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein (Pita Amor )
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Buenos Aires a los cinco días de febrero del 2026
Ningún día es jueves ningún día toco la tierra
ya nadie está conmigo
todos mis muertos me han olvidado hoy
pocas tardes quedan para tanta lluvia
y lo peor es que a veces también a ti necesito dejarte
sentir que alguien golpea
esconderme en horarios
y yo creía que era posible no sabía
con tantas sombras como perdía callando
pensar que hay días que olvido todo esto
visito los amigos saludo a la gente
ellos no saben que yo no puedo hablar
porque todo está lleno de espejos
que todos los fantasmas usan tu corazón quemándome
llorar ahora sería como vivir a destiempo
quiero volver a aturdirme de ríos negros
todos negros y tuyos
ningún día es jueves y tú estás muerto.
Selva Casal
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Buenos Aires a los cuatro días de febrero del 2026

Carolina Brieux Olivera
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Buenos Aires a los cuatro días de febrero del 2026
Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.
Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.
He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong.
The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.
Wystan Hugh Auden
. Wystan Hugh Auden . York . Inglaterra .1907 . Viena . Austria . 1973
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Buenos Aires a los tres días de febrero del 2026

Nací en un bosque.
No sé cómo me llamo.
Nací en una montaña pero cambié
de idea. Nací
en el desierto. Toda mi gente
se murió en el incendio y me dejó
con los dioses. Me llamaban polvo.
Y cómo me quemaba. Vengo del mar,
yo creo. Vengo del berilio,
de la aguamarina. Toda mi gente
cruzó el borde del mundo a galope
tendido. Me llamaban
tristeza. No sé cómo me llamo.
Vengo de la guerra. Y cómo me quemaba.
Nací en llamas, yo creo. Un sol
del todo intencional. Un sol en reposo,
en constante crepúsculo, que se hunde en la tierra.
I was born in a forest.
I don’t know my name.
I was born on a mountain but changed
my mind. I was born
in the desert. All my people died
in the fire and left me
with the gods. They called me dust.
How it burned me. I come from the sea,
I believe. I come from beryl,
aquamarine. All my people
rode their horses off
the edge of the world and left me
on your doorstep. They called me
sorrow. I don’t know my name.
I come from wartime. How it burned me.
I was born aflame, I believe. A sun
so intentional. A sun in repose, a sun
in continuous sunset, sinking into the ground.
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Buenos Aires a los tres días de febrero del 2026
El tiempo del amor es escaso, apenas una hora,
brillante como una moneda caída, enriquece el amor.
Pasamos una hora juntas, no la gastamos en flores
o vino, sino en la inmensidad del cielo estival junto a una acequia.
Durante miles de segundos nos besamos; tu cabello
como un tesoro en la tierra; la luz de Midas
convierte tus miembros en oro. El tiempo transcurre,
somos millonarias en la ironía de la noche.
Ninguna oscuridad acabará con nuestra hora reluciente,
ninguna joya puede compararse con el canto del cuco
colgado de la brizna de hierba de tu oreja,
ni un candelabro o un faro te iluminarían mejor
que ahora. El tiempo odia al amor, desea empobrecerlo,
pero el amor teje oro, oro, convierte la paja en oro.
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Buenos Aires al primer día de febrero del 2026
Lago negro, barca negra, dos negras figuras recortadas, de papel.
¿Adónde van los árboles negros que abrevan aquí?
Sus sombras deben cubrir todo el Canadá.
Las flores acuáticas exhalan una luz tenue
Sus hojas no quieren que nos apresuremos:
Son redondas y lisas, cargadas de oscuras advertencias.
El remo agita una infinidad de mundos fríos.
El espíritu de lo oscuro habita en nosotros, late en los peces.
Un tronco nos despide ondeando su pálida mano.
Las estrellas se abren entre los lirios.
¿No te ciega la inexpresividad de estas sirenas?
Ese es el silencio de las almas atónitas.
Black lake, black boat, two black, cut-paper people.
Where do the black trees go that drink here?
Their shadows must cover Canada.
A little light is filtering from the water flowers.
Their leaves do not wish us to hurry:
They are round and flat and full of dark advice.
Cold worlds shake from the oar.
The spirit of blackness is in us, it is in the fishes.
A snag is lifting a valedictory, pale hand;
Stars open among the lilies.
Are you not blinded by such expressionless sirens?
This is the silence of astounded souls.
Sylvia Plath
. . . Sylvia Plath . Boston . EEUU . 1932 . Londres . Reino Unido . 1963
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Buenos Aires al primer día de febrero del 2026

Pilar Sanjurjo
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Buenos Aires al primer día de febrero del 2026

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Buenos Aires al primer día de febrero del 2026

Miriam Reyes
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Buenos Aires al primer día de febrero del 2026

fiel a mis dioses campestres
busqué en el mapa un reino luminoso
con viento apenas y pájaros
(Monet encontraría motivos
para quedarse en una ciudad como ésta)
así es que bajé del tren dejando atrás el
barullo de la última estación
y me dije también acá es donde voy a vivir
Rita Kratsman
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Buenos Aires al primer día de febrero del 2026
Vapeur au large, liaison Dieppe-Newhaven

Rochers au bord des vagues
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Buenos Aires a los veinticinco días de noviembre del 2025
Mercedes Álvarez
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Buenos Aires a los veinticinco días de noviembre del 2025

Australiano, 40 pirulos
ojos azules y piel dorada
Lo conocí pidiéndole una lapicera
Se hospedaba en el hotel de la esquina de casa
Me invitó a salir como pudo
Sabía poco castellano y yo poco inglés
Pero nos entendimos; teníamos ganas de entendernos
Fuimos a bailar; bailaba bien
Nos besamos
A las seis nos fuimos a desayunar
y después lo acompañé al hotel
Me invitó a subir, y subimos; pero a la terraza
Esperaba sexo
Erré
Me masajeó los pies un largo rato sin hablar
Permanecí callada
hasta que repitió que quería conocer el Himalaya
Andá, le dije
Al otro día me dejó flores con mamá
y una tarjeta con un poema
que hablaba del viento en mi pelo
fue el primero y único ramo
que recibí en mi vida.
Mariela Laudecina
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Buenos Aires a los veinticuatro días de noviembre del 2025

Los tulipanes son demasiado entusiastas, acá es invierno.
Vean qué blanco todo, qué tranquilo, qué nevado.
Aprendo a estar en paz, acostada sola, en silencio
como la luz se acuesta en estas paredes blancas, esta cama, estas manos.
No soy nadie. Nada tengo que ver con explosiones.
Les di mi nombre y mi ropa de calle a las enfermeras
y mi historia al anestesista y mi cuerpo a los cirujanos.
Apoyaron mi cabeza entre la almohada y el doblez de la sábana,
como un ojo entre dos párpados blancos que no se quieren cerrar.
Pupila estúpida, tiene que absorberlo todo.
Las enfermeras pasan y pasan, no molestan,
a la manera de las gaviotas que van tierra adentro con sus cofias blancas,
haciendo cosas con las manos, una igual a la otra,
así que es imposible saber cuántas son.
Para ellas mi cuerpo es una piedrita, lo cuidan como el agua
cuida a las piedritas que debe arrollar, alisándolas con suavidad.
Me traen sopor en sus agujas brillantes, me traen el sueño.
Ahora me he perdido, estoy harta de equipaje:
mi valijita de charol, como un pastillero negro,
mi marido y mi hija que sonríen en la foto familiar;
sus sonrisas se clavan en mi piel, pequeños anzuelos sonrientes.
He dejado que se me escapen las cosas, como un carguero de treinta años,
tercamente aferrada a mi nombre y dirección.
Me han limpiado de todas mis referencias más preciadas,
asustada y desnuda en la camilla tapizada de plástico verde
vi cómo mi juego de té, mi armario de ropa blanca, mis libros
desaparecían de mi vista. Y el agua me cubrió la cabeza.
Soy una monja ahora, nunca fui tan pura.
No quería ninguna flor, solo quería
yacer mostrando las palmas de las manos, y estar completamente vacía.
Cuánta libertad, una no tiene idea cuánta.
La tranquilidad es tan grande que encandila.
Y no pide nada, el nombre en una etiqueta, algunas chucherías.
A esa tranquilidad se aferran los muertos, finalmente. Los imagino
cerrando la boca sobre ella, como si fuera una hostia.
En primer lugar, los tulipanes son demasiado rojos, me lastiman.
Incluso a través del papel de regalo podía oírlos respirar
levemente, a través de su envoltorio blanco, como un bebé terrible.
Su rojo le habla a mi herida, se corresponden.
Son sutiles: parecen flotar, aunque me hunden,
alterándome con sus súbitas lenguas y su color,
una docena de pesas rojas que me rodea el cuello.
Nadie me vigilaba, ahora me vigilan.
Los tulipanes se vuelven hacia mí, y la ventana a mis espaldas
donde una vez al día la luz lentamente se ensancha y adelgaza,
y me veo, chata, ridícula, una sombra recortada de papel
entre el ojo del sol y los ojos de los tulipanes,
y no tengo cara, he querido eclipsarme.
Los vívidos tulipanes se devoran mi oxígeno.
Antes de que llegaran el aire estaba suficientemente tranquila,
yendo y viniendo, con cada respiración, sin ningún alboroto.
Después los tulipanes lo colmaron como un ruido estridente.
Ahora el aire se agita y arremolina alrededor a la manera en que un río
se agita y arremolina alrededor de una máquina hundida enrojecida por el óxido.
Concentran mi atención, que estaba feliz
jugando y descansando sin comprometerme.
También las paredes parecen levantar temperatura.
Los tulipanes deberían estar enjaulados como animales peligrosos,
se abren como la boca de un gran felino africano.
Y soy consciente de mi corazón: abre y cierra
su cuenco de capullos rojos por puro amor a mí.
El agua que pruebo es cálida y salada, como el mar,
y viene de un país tan lejano como la salud.
My body is a pebble to them, they tend it as water
Tends to the pebbles it must run over, smoothing them gently.
They bring me numbness in their bright needles, they bring me sleep.
Now I have lost myself I am sick of baggage—
My patent leather overnight case like a black pillbox,
My husband and child smiling out of the family photo;
Their smiles catch onto my skin, little smiling hooks.
I have let things slip, a thirty-year-old cargo boat
stubbornly hanging on to my name and address.
They have swabbed me clear of my loving associations.
Scared and bare on the green plastic-pillowed trolley
I watched my teaset, my bureaus of linen, my books
Sink out of sight, and the water went over my head.
I am a nun now, I have never been so pure.
The tulips are too red in the first place, they hurt me.
Even through the gift paper I could hear them breathe
Lightly, through their white swaddlings, like an awful baby.
Their redness talks to my wound, it corresponds.
They are subtle: they seem to float, though they weigh me down,
Upsetting me with their sudden tongues and their color,
A dozen red lead sinkers round my neck.
Before they came the air was calm enough,
Coming and going, breath by breath, without any fuss.
Then the tulips filled it up like a loud noise.
Now the air snags and eddies round them the way a river
Snags and eddies round a sunken rust-red engine.
They concentrate my attention, that was happy
Playing and resting without committing itself.
The walls, also, seem to be warming themselves.
The tulips should be behind bars like dangerous animals;
They are opening like the mouth of some great African cat,
And I am aware of my heart: it opens and closes
Its bowl of red blooms out of sheer love of me.
The water I taste is warm and salt, like the sea,
And comes from a country far away as health.
Sylvia Plath
. Sylvia Plath . Boston . EEUU . 1932 . Londres . Reino Unido . 1963
Versión . Mirta Rosenberg . Alejandro Crotto
... Imagen . Tim Walker . Dreaming of Another World
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Buenos Aires a los veinticuatro días de noviembre del 2025
Natalia Schapiro
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Buenos Aires a los veinticuatro días de noviembre del 2025


Sunlit Landscape
Buenos Aires a los veinticuatro días de noviembre del 2025

mi cuerpo es una iglesia caótica
llena de culpa y vino
llevo en los hombros
la belleza de la gente que se rinde
que se deja caer de rodillas
ante lo terrible de la vida doméstica
habito la política de la nostalgia
hablo su argot con elegancia
rezo el rosal con mis dedos de espina
un ave maría por los chacales hambrientos
un dios te salve por la fibra de la tristeza
un gloria por lo que llega demasiado tarde
rezo por las cosas que me dan miedo
me invento algunos santos
para no sentirme sola.
Luciana Maxit
.. Luciana Maxit . Prov. de Buenos Aires . Argentina . 1992
... Imagen . Jana Šantavá
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Buenos Aires a los veintitrés días de noviembre del 2025
È cambiato il tempo e sta piovendo, ma resto ad aspettare
Non m'importa cosa il mondo può pensare, io non me ne voglio andare
Io mi guardo dentro e mi domando, ma non sento niente
Sono solo un resto di speranza perduta tra la gente
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Buenos Aires a los veintitrés días de noviembre del 2025

Amor mío, mira mi boca de vitriolo
y mi garganta de cicuta jónica,
mira la perdiz de ala rota que carece de casa y muere
por los desiertos de tomillo de Rimbaud,
mira los árboles como nervios crispados del día
llorando agua de guadaña.
Esto es lo que yo veo en la hora lisa de abril,
también en la capilla del espejo esto veo,
y no puedo pensar en las palomas que habitan la palabra Alejandría,
ni escribir cartas para Rilke el poeta
Blanca Andreu
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Buenos Aires a los veintitrés días de noviembre del 2025
Carolina Brieux Olivera
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Buenos Aires a los veintitrés días de noviembre del 2025

Por los dioses
O los hombres
Donde el crack nace de mi entrepierna
Y del cosmos, mis ojeras.
Tengo laberintos en las manos
Que no matan
Y no dejan.
El ir y venir del mundo no cesa
Se alimenta
De mi carne
Hasta permanecer
–inmóvil–
donde el horizonte no retorna.
Los astros de Neruda ahogan mi lengua
Los astros que tiritan me consumen
Se prolongan
A lo lejos
Nos derrotan.
Los huesos mutilados
Son la nada
Que eclipsa nuestro caos.
La piel me queda grande,
Los sueños cortos.
El mundo se mueve
Pero no mis ojos.
El final está cerca
Sin morfina en las venas.
Cristina Meza
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el dulce miedo cuando
copenhague huele a parís
cuando veo su
cuerpo en otro
cuando quiero ser
un escándalo y una desgracia
y no quiero
no quiero ser elevada muy alto
y a la vez quiero
sólo eso
Pia Juul
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Para aquellos de nosotros que vivimos al borde
parados sobre los límites constantes de una decisión
crucial y única
para aquellos de nosotros que no podemos permitirnos
los sueños pasajeros de elegir
que amamos en los zaguanes yendo y viniendo
en las horas entre los amaneceres
mirando adentro y afuera
de repente antes y después
buscando un ahora que pueda alimentar
futuros
como el pan en la boca de nuestros niños
para que sus sueños no reflejen
la muerte de los nuestros;
Para aquellos de nosotros
que fuimos marcados por el miedo
como una leve línea en el medio de nuestras frentes
aprendiendo a tener miedo con la leche de nuestras madres
porque con esta arma
esta ilusión de encontrar alguna seguridad
que los de pasos pesados quisieron silenciarnos
Para todos nosotros
este instante y este triunfo
No estábamos destinados a sobrevivir.
Y cuando sale el sol tenemos miedo
de que no dure
y cuando cae el sol tenemos miedo
de que no vuelva a salir en la mañana
cuando nuestros estómagos están llenos tenemos miedo
a la indigestión
cuando nuestros estómagos están vacíos tenemos miedo
de no volver a comer otra vez
cuando somos amados tenemos miedo
de que el amor desaparezca
y cuando estamos solos tenemos miedo
de que el amor no regrese nunca
y cuando hablamos tenemos miedo
de que nuestras palabras no sean escuchadas
ni bienvenidas
pero cuando callamos
también tenemos miedo
Entonces es mejor hablar
recordando
que nunca estuvimos destinados a sobrevivir.
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