Buenos Aires a los tantos días de septiembre del 2021
No estalló una bomba. No hubo un incendio. Estalló la vida.
EF
Suena imposible entrar en tu corazón con una vela encendida; fotografiar el nombre en la mano incendiada; devolver el día recorrido por mis pasos.
Es más fácil oír llegar el rostro de mis anteriores vidas recorrer la casa de lo no permitido; tejer una llave para abrir la piedra.
Pero tienes el silencio del que escupe un adentro y no puedo entrar en él pese a haber tejido la llave, pese a haber transitado la casa de lo no permitido.
Pese a la foto de la mano encendida, al nombre tatuado recorrido por mis pasos, a la sangre subterránea alzada en el tatuaje tras violentar la casa con la llave precisa, y quitar la piedra con la mano quemada.
Buenos Aires a los treinta y un días de julio del 2018
No.
El hermoso verano
no ha terminado aún.
Nos queda un mes para estarse en los patios
y descalzarnos
mientras charlamos
de esto y aquello
sin ton ni son.
Todavía habrá hombres de brazos tostados
en las calles
de la ciudad envuelta por la noche
brotada toda
como un lazo de amor.
No.
No me sostengas que no voy a caerme.
Sólo se caen las estrellas fugaces
y yo -te dije-
quiero permanecer.
Un hombre es bueno para una noche.
Cuando amanece es un reflejo dorado
sobre la cama donde se toma café.
Y es agradable el olor que deja.
Dura todo un día.
Pero no toda la vida.
Luego hay que descansar.
El libro de Kavafis y el de Pavese
sobre la mesa de luz.
Hay que aminorar la marcha.
Sentarse un rato a solas
en el sillón del patio.
Mujeres: tendríamos
que aprender de los gatos.
Cómo agradecen el tazón
que rebosa de leche!
Falta para el otoño.
Que nos encuentre intactas.
Sin habernos negado
a estas pasiones
que cada tanto
asaltan.
Estela Figueroa
. Estela Figueroa . Santa Fe . Argentina . 1946
... Imagen . Amber Ortolano
Los dioses del amor
son tramposos.
Me asignaron como pareja
a un hombre vampiro.
De manera que me vi obligada
a clavar una estaca en su corazón
reducir su cuerpo a cenizas
y esparcirlas fuera de mis propiedades.
Quedé a cargo de la descendencia:
Dos pequeñas larvas de medusa.
Devinieron medusas
y abandonaron el hogar
por el río
hacia el mar.
Así fue como quedé sola
rodeada de una hermosa vegetación
de cañas que hacen música con el viento
de un oleaje que dibuja paisajes de ensueño.
Todo esto
haría feliz a cualquiera.
Pero no a mí.
El cuidado del hogar
me demanda grandes esfuerzos.
Vivo extenuada.
Cada tanto
algún domingo
las medusas vienen a verme.
Se sientan a la mesa
son torpes ¡Tienen tantos bracitos!
Desparraman la comida
se caen de las sillas
rompen las copas.
Ríen y me golpetean
como cuando eran larvas.
Esto es para nosotras
un almuerzo en familia.
Haga lo que haga no tengo chance
No puedo retenerlas.
Vuelven a irse
por el río
hacia el mar.
Estela Figueroa
. Estela Figueroa. Santa Fe. . Argentina . 1946
.... . Cristian Cottet . Santiago de Chile . 1955
....... Imagen . Michelle De Rose
Antes
cuando tu cara estaba cerca de la mía
mi mirada la recorría como se recorre un jardín
se detenía en cada detalle
-ampliándolo reteniéndolo-
una flor entreabierta
una cerrada
una hoja seca caída
una gota.
Era de esa manera como entrabas en mi vida:
entraba tu ojo más próximo
su color ágata
apenas bordeado por pestañas.
Entraba el perfil de tu nariz
tu mejilla imberbe una
cicatriz una oreja
casi tapada por el pelo castaño
el cuello claro.
De esos detalles estaba
hecho mi amor
y mi amor me rodeaba
como un collar rodea una garganta.
Ahora
cuando al atardecer oyendo
cantar a las chicharras toco
mi cuello ya no está el collar.
Recuerdo aquel jardín
es un jardín que ya no tiene patria.
Estela Figueroa
. Estela Figueroa. Santa Fe. Argentina . 1946
... Imagen . Ezgi Polat
Buenos Aires a los diecisiete días de octubre del 2016
Por la noche la lluvia inundó la calle
el patio
desprendió las ropas colgadas en la soga
mojó la tela de la hamaca.
Durante el día
un viento frío secó el barro
secó las ropas
secó la tela de la hamaca.
En vano.
Nadie iría a sentarse allí
junto a los altos yuyos
enhiestos.
Mucho más tarde
sólo unos niños
se le atrevían al crepúsculo.
Ahora
otra vez noche.
Hace tres días que te has ido.
Todavía están tus libros sobre la mesa
y ya
una casi imperceptible capa de tierra
los cubre
Estela Figueroa
. Estela Figueroa. Santa Fe. Argentina . 1946
... Imagen . Eric Antoine