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deseo

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Buenos Aires, un día   cualquiera  del octavo mes de 2010






"El deseo sexual, si es recíproco, origina un complot de dos personas que hacen frente al resto de los complots que hay en el mundo. Es una conspiración de dos.
El plan es ofrecer al otro un respiro ante el dolor del mundo. No la felicidad sino un descanso físico ante la enorme responsabilidad de los cuerpos hacia el dolor.
En todo deseo hay tanta compasión como apetito. Sea cual sea la proporción, las dos cosas se ensartan juntas. El deseo es inconcebible sin una herida. Si hubiera alguien sin heridas en este mundo, viviría sin deseo.
El cuerpo humano realiza proezas, posee gracia, picardía, dignidad y otras muchas capacidades, pero también resulta intrínsecamente trágico como no lo es ningún cuerpo de animal (ningún animal está desnudo).
El deseo anhela proteger al cuerpo amado de la tragedia que encarna y, lo que es más, se cree capaz. La conspiración consiste en crear juntos un espacio, un lugar de exención, necesariamente temporal, de la herida incurable de la que es depositaria la carne. Ese lugar es el interior del otro cuerpo. La conspiración consiste en deslizarse al interior del otro, allí donde no se les pueda encontrar.
El deseo es un intercambio de escondites. (hablar de "volver al útero" es una vulgar simplificación).
Tocar una pierna con mano de amante. Que sea para excitar o para relajar no supone diferencia alguna. El tacto aspira a alcanzar, más allá del fémur, la tibia o el peroné, el propio corazón de la pierna, y el amante completo espera acompañar ese gesto y habitar en él.
No hay altruismo en el deseo. Al principio están implicados dos cuerpos y la exención, siempre y cuando se logre, los protege a ambos. La exención es inevitablemente breve, y sin embargo, lo promete todo.
La exención suprime la brevedad y con ella las penas asociadas a la angustia de lo efímero.
Ante la mirada de una tercera persona, el deseo es un breve paréntesis. Desde dentro, una inmanencia y una entrada en la plenitud.
Normalmente la plenitud se considera una acumulación.
El deseo revela que es un despojamiento: la plenitud de un silencio, de una oscuridad."


John Berger.




. John Berger . Londres . Inglaterra. 1926 . París . Francia . 2017
  Versión . Ramón Vera Herrera
.. Imagen .  Oscar Chazarreta



enagua


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el envolvente flujo del amor


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Buenos Aires 15 de Julio del 2009




Lo que más me reconcilia con mi propia muerte es la imagen de un lugar:
un lugar en que tus huesos y los míos sean sepultados,
tirados, desenterrados juntos.
Allí estarán desperdigados en confuso desorden.
Una de mis costillas reposa contra tu cráneo.
Un metacarpio de mi mano izquierda yace dentro de tu pelvis.
(Como una flor, recostado en mis costillas rotas, tu pecho)
Los cientos de huesos de nuestros pies, esparcidos en la grava.
No deja de ser extraño que esta imagen de nuestra proximidad,
que no representa sino mero fosfato de calcio,
me confiera una sensación de paz. Pero así es.
Contigo puedo imaginar un lugar donde
ser fosfato de calcio es suficiente.




John Berger




. John Berger . Londres . Inglaterra. 1926 . París . Francia . 2017
  Versión . Pilar Vázquez 
.. Imagen .   Susanna Majuri

 
 
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