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epitafio

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Buenos Aires a los veintiún días de marzo del 2023 
 

 
en mi epitafio debería leerse:
aquí yace carne de arrabal que fue pudriéndose en vida,
todo su cuerpo estaba lleno
de pequeñas pero insoslayables cicatrices,
su pelo era oscuro y estaba un poco seco
vivió como una dragqueen las veinticuatro horas del día,
fue travesti hasta la muerte
pensaba que el mundo era profundamente homosexual
creyó
tuvo una profunda fe, hecha de antiguas decepciones
creyó en la vegetación, en las selvas,
en las porciones vírgenes de la tierra,
creyó en un corazón-imán que nos mantiene atados
a este planeta y a este destino,
creyó en el destino y en el azar,
creyó en la muerte,
en los hombres que amó aun cuando mintieran,
tenía fe ciega en que siempre es más noble
la mentira de vivir en otro mundo,
que la miserable verdad que nos da como limosna el capitalismo
creyó en sí misma, se conoció,
se tomó el corazón con la mano y le cosió la palabra: resiste.
creyó en la resistencia, en lo salvaje,
en las mujeres salvajes,
en los territorios salvajes donde se muerde y se lame
para decir lo mismo
creyó en la ternura, en el precio de la ternura,
creyó en la fiebre, en el dolor, en la vejez
y en la rabia
fue rabia contundente, indomable y necesaria
creyó y amó e hizo daño como cualquiera
aunque eso no justifique ninguna de estas tres estupideces
sobre el final de su vida fue escabulléndose en su idea de sí misma,
fue encontrando una madre y un padre en su propio pecho
un asilo para ella y su infancia, como las carpas que se hacen de niños
en el patio de la casa
quiso ser madre y tuvo madera para serlo
pero en los dados fue desafortunada
como hechos significativos logró colgarse de un trapecio,
visitó finlandia y sólo finlandia,
fue actriz y prostituta,
le costaba diferenciar en qué momento era una
y en qué momento era la otra
conoció el mar a los 30 años y quedó sangrando
escuchó buena música y se traicionó,
una y otra vez, una y otra vez,
como si una vez fuera demasiado poco
a las cartas de amor las comenzaba pidiendo perdón,
su último amor fue es y será el único
no gustaba a los hombres, pero les sacudía el espíritu
ya lo decía el blues: nadie es perfecto porque nadie es libre,
los desengaños amorosos ajaron su carne,
resecaron su corazón y le cambiaron la índole:
su dulzura se agrió
le llevó toda la vida reconciliarse con su padres
la razón de su cansancio eran 33 años
de la más agresiva resistencia a todo
le gustaba sonreír pero no le gustaban sus dientes
el público fue el esposo que decidió conservar
con la tristeza bailaba todos los días el vals
murió feliz pronunciando los nombres de sus amigos,
hizo cruzar sus recuerdos hasta el más allá
para justificar su carne le bastaba
una foto de niño en la que se revelaba
que el mundo debía tratarlo con más piedad.
 
 

Camila Sosa Villada 

 



. Camila Sosa Villada . Córdoba. Argentina . 1982
. .    Imagen . Antonio Ysursa  

 

 

 

 

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como loca

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Buenos Aires a los trece días de agosto del 2018
Anduve como loca buscando tu olor por la casa:
bajo la mesa, en los cajones, detrás de la biblioteca.
Animal sediento, agitado, ronca garganta de tanto gritar.
Entre las cortinas, como un ángel travieso,
tras la puerta, en el perchero, donde cuelgan
inútiles, los abrigos.
En la cartera donde había guardado tu suéter,
hundí mi rostro como dentro de una fuente,
lo sé... no hace falta que interrumpas la lectura,
el amor se hace con la carne,
el amor se hace con palabras,
pero no vas a decirme que no hemos hecho el amor
con perfumes,
con la dulce memoria de tu cuello,
insolente perfume de barro, limón, cedro,
humedad que precede la lluvia,
sombra bajo un árbol, lecho del río,
olor a porro en la punta de los dedos.
No miro tu foto, intento recordarte con olores.
Por las dudas, cerré todas las ventanas y respiro despacio.
Afuera los pájaros piensan que morí de amor.



Camila Sosa Villada



.  Camila Sosa Villada . Córdoba. Argentina . 1982
...  Imagen . Sylwia Anna





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al oído


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Buenos Aires a los seis días de  agosto el 2018

La noche  en que nos conocimos
las palabras andaban por el aire
como un tropel  de caballos huyendo
para morirse de  sed en el desierto.
Suicidas de seda, kamikazes de organza.
Iban  a morir alguna vez en nuestro paladar.
Nos mirábamos   las bocas
y buscábamos  sin prisa la oportunidad de rozarnos.
Nos olvidamos de que las palabras  estaban cerca.
Las  dejamos  flotar como niños malcriados
sobre nuestra íntima ceremonia.
Estábamos juntos y suponíamos
que la dicha consistía
en hablarse al oído y  prolongar la llegada del horror
que era   partir en direcciones  contrarias.
Dejamos que nuestro piadoso  vocabulario
tuviera su minuto de descanso.
¡ Ay  la ingenuidad  de creernos  impalpables!
Al llegar a casa, un dolor en la nuca
me recordo que tenía un cuerpo y,
en orden  de mérito
vos te lo merecías por completo.



Camila Sosa Villada




.  Camila Sosa Villada . Córdoba. Argentina . 1982
... Imagen . Nina Sever
. .. ..Hay dos libros entre tantos maravillosos que  tendríamos  que leer. Uno es La Novia de Sandro de Camila  Sosa Villada y el otro es tenue,  inconmesurable,  hermoso,    La ilusión de los Mamíferos  de Julián López .
Se pega la belleza en el cuerpo,  el corazón se tiñe  hermosamente de amores que no buscan nada y se llevan todo.




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lloré

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Buenos Aires a los veintiséis días de julio del 2018

Llorar por un hombre había pasado de moda,
Y sin embargo yo estaba sentada a la mesa,
Mirando la bahía de cemento que se abría
Ante mi ventana
Y las lágrimas caían como espinas,
Sobre el plato de comida que se había enfriado de tanto esperar mi boca.
Sobre el pan insoportable que se endurecía imperceptiblemente.
La ciudad ya tenía su perfume, su ritmo al caminar,
Mi casa ya tenía su ternura, mi cama su perfil,
Mis ojos ya tenían su sonrisa.
Y yo pensé a los treinta ya pasó de moda llorar por un hombre.
Entonces aproveché y lloré también por los bosques talados,
Por los huérfanos y por los que se mueren sin un juicio justo.
Lloré por los caminos que corrí en mi infancia y que ya no serán
Ni así de bellos ni así de inmensos.
Por cómo se ha empequeñecido lo inmenso en todos estos años.
Por los años que pasan para mis padres que parecían inmortales
Y ahora son tan sólo mis padres, tan vulnerables como yo.
Lloré porque en el fondo siempre supe que la mitología
Ordinaria que sustituía la felicidad
Era tan sólo una réplica de los deseos que llevaba por dentro.
Lloré por las cosas perdidas, las cosas robadas,
Las cosas que se rompieron y que dan pena que se rompan.
Por las medias que se corren, los ruedos que se descosen,
Los cuellos que se manchan.
Lloré por los recuerdos que me hacían lloran en otros tiempos,
Por las piedras que no sienten el calor del sol
Y por los árboles que se secan sin que nadie los abrace.
Lloré por Lorca y su cuerpo pequeño contra un paredón,
Y todo su temblor me hizo temblar en silencio.
Lloré por mi cuerpo que sigue resistiendo,
Con toda sus fortalezas alertas, con sus fuegos encendidos,
Con su latente violencia para atacar aquello que nos hiere.
Pobre cuerpo mío! Cómo no haberte amado más.
Ahora es tarde para morir y llorar por un hombre está pasado de moda.
Lloré por los pianos, por las flautas, por las trompetas,
Por las lágrimas de Billie Holiday que no son debidamente respetadas.
Lloré por todos mis hondos sacrificios,
Por lo que cae en saco roto,
Por los viejos y sus conciencias desoladas,
Por los locos y la saudade de sus misterios.
Lloré por los cuadernos que no guardé,
Por las hojas que me llevaron años escribir y quemé en un arrebato.
Por las cartas de amor y por todas las tristezas de mis amigos.
Por dentro me repetía que llorar por un hombre estaba pasado de moda.
Entonces continué moqueando por las puertas cerradas y
Por tener que comenzar a poner las llaves de nuevo.
Por las corazas de nácar que habré de construirme,
Las armaduras de acero con que protegeré mis rondas.
Lloré por mi misma, y por el desamparo de esas noches
que se hacían amanecer y yo no había subido a un solo auto,
Y ningún cliente me había hecho la caridad.
Lloré por las prostitutas y por los muros.
Los muros que separan los juegos de los niños con otros niños.
Por los sueños que enterré en un lugar que no recuerdo,
En patios que ya no existen.
Por los viajes que me alejaban de mi casa,
Por la ruina en que se convierte todo lo que no se da
Y lo arduo de restaurar eso que se ha guardado.
Lloré por los brazos de mi viejo que levantaban piedras
Para levantar su casa, y más allá, en el mismo orden natural,
Los pájaros que construían sus nidos.
Lloré por mi madre, que la vi llorar y no supe consolarla.
Por los amigos que ya no veo, por las mascotas que ya no están.
Por las mudanzas que siempre te obligan a perder algo.
Por el mar, ay! Lloré tanto por el mar que de repente apareció el consuelo:
Viniste al mundo cubierta de sangre y esa nostalgia es sagrada.
Todo lo que me honra se ha bautizado con lágrimas.



Camila Sosa Villada


. Camila Sosa Villada . Córdoba. Argentina . 1982
.. Imagen . Rona Keller






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cosas de la llovizna

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Buenos Aires a los dieciocho días de julio del 2018

Hoy que es feriado y una llovizna se desmaya
sobre las terrazas de los edificios, limpié mi casa.
Afuera una filigrana de agua se tejía con delicadeza
mientras corría los muebles y limpiaba los rincones.
Perfumé con palo santo los cuartos,
sacudí almohadones y alfombras,
limpié espejo, baño, mesa,
espanté el polvo de los libros en las bibliotecas,
escuché los discos que me regalaste
y sentí que estaba limpiando mi corazón.
Te espero.
Mi Orfeo, mi cristo de luz,
tan humilde como una canción de cuna,
tan cierto como este reclamo.
Ahora la casa está limpia y huele a olla de barro.
La noche cazadora fue rodeando de a poco
mi distraída voluntad y te pienso.
Ahora que no estás y no sé por cuánto tiempo no voy a verte,
tomo conciencia de todos los sitios que llena tu ternura.
Algo adentro se agita como una manada con hambre:
la feliz rutina interrumpida por la ausencia de tus besos.


Camila Sosa Villada





. Camila Sosa Villada . Provincia de Córdoba . Argentina . 1982
... Imagen .    Miguel Ángel Silvestre









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