Mostrando las entradas con la etiqueta Kim Addonizio. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Kim Addonizio. Mostrar todas las entradas

rojo

.
Buenos Aires a los  nueve días de septiembre del 2019

Quiero un vestido rojo.
Lo quiero ligero y barato,
demasiado ajustado, quiero usarlo
hasta que alguien me lo arranque.
Lo quiero sin mangas, sin espalda,
este vestido, para que nadie tenga que adivinar
qué hay debajo. Quiero caminar por
la calle y pasar por Thrifty’s y la tienda de herramientas
con todas esas llaves brillando en la ventana,
pasar por  los señores Wong vendiendo donas
de ayer en su café, pasar a los hermanos Guerra
arrojando cerdos desde el camión hasta el montacargas,
elevando los hocicos resbaladizos sobre sus hombros.
Quiero caminar como si fuera la única
mujer sobre la tierra y pudiera elegir.
Quiero tanto ese vestido rojo.
Lo quiero para confirmar
tus peores temores sobre mí,
para mostrarte cuán poco me importas tú
o cualquier cosa que no sea lo que
quiero. Cuando lo halle, tomaré la prenda
de su gancho como si estuviera escogiendo un cuerpo
que me traiga al mundo, a través de
los llantos al nacer y en el amor,
y lo portaré como huesos, como piel,
será el maldito
vestido con que me entierren.



Kim Addonizio.






. Kim Addonizio. Washington D.C. . Estados Unidos . 1954
  Versión. Andrea Muriel
... Imagen . Julia Sbriller






.

por amor

.
Buenos Aires a los diecinueve días de julio del 2018

Por ti, me desnudo hasta la corteza de los nervios.
Me quito la joyería y la pongo en la mesa de noche,
me desencajo las costillas, expando mis pulmones por toda la silla.
Me disuelvo como un medicamento en agua, en vino.
Me derramo sin dejar mancha, y me marcho sin agitar el aire.
Lo hago por amor. Por amor, yo desaparezco.


Kim Addonizio



. Kim Addonizio . Washington . EEUU. 1954
  Versión . Martha Rodríguez Mega
... Imagen . Mariam Sitchinava






.

terriblemente

.




Al deseo:
Dáme el más fuerte de los quesos, aquél cuyo olor es más penetrante,
y quiero un buen vino el que dibuja un remolino en el cristal
entregando el perfume de las zarzamoras , de las cerezas,
un rico sorbo en el fondo de mi garganta mientras lo mantengo ahí antes de bebérmelo.

Dáme el amante que de un tirón abra la puerta  de su casa
y me empuje contra la pared  en la oscuridad de la entrada,
y me tenga ahí hasta que esté empapada y temblando, cuyos besos vengan por la barcada
y comiencen su deliciosa diáspora por las ciudades y pueblos de mi cuerpo.

Al diablo con los santos, con los mártires de mi infancia puestos allí para instruirme
en la fuerza de la resistencia y la fé, al diablo con el otro mundo y con sus pálidos ángeles
desvaneciéndose y suspirando como muchachas victorianas.

Quiero este mundo, quiero correr hacia el océano y sentir cómo intenta arrastrarme
como si yo fuese tan sólo un trocito de vidrio rayado y quiero ser capaz de resistirlo.
Quiero caminar  tambaleándome y agitándome por los bares y los cuartos de atrás
por los hoteles relucientes y los campos cubiertos de girasoles abandonados
 y los parques donde sueltan a los perros   a pesar de los carteles,
donde se huelen y ruedan juntos por la hierba,
y quiero  acostarme en algún sitio y sufrir por amor hasta
que éste casi me mate, y luego quiero alzarme de nuevo
y ponerme ese vestido corto negro
y esperar a que tú, sí tú, vengas y te arrodilles
y me digas tan sólo lo jodidamente hermosa que estoy con él.



Kim Addonizio



Pd.    Kim Addonizio. Washington . D.C .1954
PD I   John Coltrane . Time After Time ** Imagen.Lexs Taylor



 .

ámame


.



Ámame como un giro equivocado en un camino malo tarde en la noche,
sin luna y sin un pueblo cercano y con un gran animal hambriento
moviéndose pesadamente a través de la maleza junto al camino.

Ámame con una venda sobre tus ojos y el sonido de un agua
herrumbrada que mana bruscamente del tubo en la cocina,
que gotea a través del piso de madera hasta el cemento caliente.

Hazlo sin preguntar, sin extrañarte y sin pensar en nada,
mientras la maquinaria está apagada y el vigilante desplomado de sueño
frente a su pequeño televisor que muestra el pequeño garaje,
los pasillos desiertos;
mientras los ladrones atraviesan la baranda con cortadoras de acero.

Arranca los botones de enfrente de mi vestido
y lánzalos uno a uno a la laguna donde los peces acechan justo debajo de la superficie,
moviendo sus frías aletas.

Ámame en la capota de una camioneta que nadie ha conducido en años,
hundida hasta el guardabarros entre hierbas y girasoles muertos;
y entre los lirios, tu boca en mi garganta blanca,
mientras las tortugas arrastran sus barrigas a través del barro lustroso,
a través de las huellas de fojas y patos.

Hazlo cuando nadie esté viendo, cuando los disturbios empiecen y se abran los aviones,
cuando el autobús salte a la cuneta y el conductor pise los frenos y el pedal se hunda hasta el suelo,
mientras alguien lanza un plato contra la pared y recoge otro,
ámame como un congelante trago de vodka, como pita pura,
ámame cuando estés solo, cuando estemos demasiados cansados para hablar,
cuando no creas en nada, escucha, no hay nada, no importa; acuéstate conmigo y cierra los ojos,
el camino dobla aquí, voy a subirle al radio y nos vamos a ir,
y no vamos a regresar mientras tú me ames,
mientras lo sigas haciendo exactamente así.


Kim Addonizio



Pd. Kim Addonizio . (Washington  DC .1954)
Pd I. Music. Ai Du . Ali Farka Toure ** Imagen. Estergom