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atardecer

 .

Buenos Aires a los tantos días de septiembre del 2021 



Este es un intento de caer
al fondo de la soledad más pura:
el de no hablar.
La forma de los atardeceres me hiere,
me alegra su color tardío
cercano al vientre,
cercano a cada latido
que comienza
a encenderse
por las calles
extrañas y propias.
Sueños remotos me llaman,
esperan.
Tendrás tiempo para tomar el té,
vendrá el calor,
vendrá la lluvia,
vendrá el olor a tierra mojada.
Tus flores
se duermen
en pequeños sueños
eternos.
Los días son como un pañuelo bien planchado
donde las moscas no se atreven.

 

 

 Paura Rodríguez Leytón

 

. Paura Rodríguez Leytón . La Paz .   Bolivia . 1973
... Imagen .  Felicia Simion 
 
 
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agua de naranja

.

Buenos Aires a los tantos días de junio del 2021

 

 
Sería bueno que me visitaras hoy
porque se está lavando el sabor de la lenteja
y mis historias gastándose.
Ayer por ejemplo llovió y las gotas estuvieron desafinadas,
flojas.
La lluvia es miserable en piloto automático.
Para llamarte preparé mi tina incompleta con aceite de tomillo y agua de naranja,
de soundtrack  escogí rock  y de compañía al perro
que me anda diciendo que le caigo mejor con vos.


Nicole Vera 

 

 

. Nicole Vera . La Paz . Bolivia.  1985
... Imagen . Felicia Simion



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noches tan domésticas

.

Buenos Aires a los tantos días de abril  del 2021


Hay
seres fulgurantes
como la sed de las cenizas
metáforas humanas
que seducen
y desconciertan
como la sonrisa de los ciegos.

Hay
seres tan de nadie
que sólo se asoman desde el fondo
de los espejos.

Hay
noches tan domésticas
que se echan a dormir hasta el amanecer.

Hay
criaturas breves tan sumisas
que no se han suicidado ni siquiera una vez.

Hay
pecados mortales
aún no absueltos por falta de imaginación.

Hay
quienes fingen existir
quienes desean
quienes no saben existir
quienes se niegan a existir
quienes merecerían existir
y
quienes jamás existirán
aunque insistan.



Ana Emilia Lahitte 

 
 
 . Ana Emilia Lahitte . La Plata . Argentina . 1921 . 2013
...  Imagen .  Felicia Simion  
 
 
 
 



 

 

 .

perdí la noche

.

Buenos Aires a los tantos días de   febrero del 2020

En algún lugar perdí esa canción.
En algún lugar perdí
tu lomo blanco arqueado sobre mi deseo,
tu piel escalando mi urgencia.
En algún lugar perdí
lo que me hacía desnudarme
como si fuera un sacramento,
con el corazón vacío de todo peso
puesto, sin reservas,
en el altar de tu boca.

¿Cuántas veces en mi vida hice el amor?
Cien, quinientas, mil.
Sin embargo
esa noche fue distinta a todas las otras.
Quizás porque la tormenta arreciaba
y podíamos gritar
sin que un oído indiscreto distinguiera
un aullido de hambre
del prefacio de un relámpago.
Quizás porque se terminaba un año,
y habíamos brindado,
y habíamos roto las copas riéndonos,
y nos habíamos prometido el cuerpo.
“Con estos cristales rotos desposo
tu pelo irreverente, tu cintura, tus hombros de gitana.
Con estos cristales rotos desposo
tus pies de madrugada, tu ombligo, tus ojos siempre niños”.

En algún lugar perdí esa canción.
Y perdí la noche
en la que la canción se trenzaba con la lluvia,
y nuestros gritos eran relámpagos.
Y los platos sucios podían esperar
hasta que el sol le pintara la cara al mediodía
porque seguía la fiesta.  Durante mucho tiempo creí
que la canción era "More than words".
 

Pero no. No.

La canción era yo.
La tormenta era yo. 
Yo era la medida del deseo.
En algún lugar me perdí.
Estoy perdida, amor.
Estoy perdida.



Raquel Graciela Fernández


. Raquel  Graciela Fernández . Prov. de Buenos Aires. 1968
... Imagen . Felicia Simion



 

 

 

 .

flâneur

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Imagen vía Felicia Simion 
Je n'en connais pas la fin. Jeff Buckley

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Encontré un periódico de hace veinte años,
de la semana que nos separamos. Todo estaba
escrito en él, salvo la separación.

Tú me enterrarás.
Tú me enterrarás.
Cosas así decíamos entonces
con las mejillas unidas y alejados de la muerte.

A veces me olvido y paso por calles
que ya no son nuestras, abro postigos
con calma. “No se vayan, sólo he salido
a comprar”. O voy a casas
a preguntar, como se hacía antes: ¿Ha venido?
Cada año ha venido. El año que viene vendrá.

Y mirada hacia atrás que dura años,
y mano en la frente como antaño.

Estoy ardiendo.
Estoy ardiendo.
Cosas así decíamos entonces.
Bastaba con que uno ardiera
para prender con su fuego al otro
el resto de su vida.



Yehuda Amijái





. Yehuda Amijái . Wurzburgo . Alemania . 1924 . Jerusalén . Israel . 2000
   Versión . Claudia Kerik







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