crepitar

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Ningún cuerpo tendrá como el tuyo
esa humedad lunar, ese vértigo oculto,
esa llama blanca enredándose en madejas y nudos volcánicos,
desesperando y desesperándose,
como un río de bálsamos hirvientes
demasiado ancho y caudaloso
para un cauce tan estrecho y lineal.
Ninguna mujer tendrá tus horas magnéticas,
y tus labios siempre sedientos,
y tus ojos, llenos de extrañas temperaturas,
y tus senos, irguiéndose con altivez,
como dos flores de mármol, únicas y sensitivas,
bajo una música digital, y a veces, loca.

Miro el atardecer sobre los campos;
esas ondulaciones de púrpura y oro,
esa palidez prematura de las cortezas,
y simbolizo todo lo que se perdió contigo;
todo aquello que pasó en ráfaga, azotando a veces,
otras, languideciendo,
pero siempre permanente y lejano,
como una cópula de sentidos en ausencia,
gravitando y manifestándose en las cosas más sencillas!

Veo tu rostro en las vigilias,
y una invasión de días ya doblados
me golpea las venas y los ojos;
y mis pies, caminan incansables
mordiendo caminos, rompiendo espigas,
tropezando siempre con el mismo horizonte,
y los mismos árboles y los mismos valles vacíos,
donde algún vagabundo impasible,
dividió su calendario con la muerte.

Sigo y seguiré lo poco tuyo que me queda;
ese vapor con formas y fechas;
ese dolor tan mío, que no tiene participación;
esa pequeña llama que se enciende
en la cumbre más alta y solitaria:
allí donde ladran todos los vientos del sueño,
allí, donde se congelan los astros,
y el ciervo de la noche sostiene a la luna,
en su testuz arbolada y negra.


Roberto Themis Speroni



. Roberto Themis Speroni . La Plata . 1933-1967
... Imagen . Sarah Gallaun





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