Estoy triste, estoy triste. Salgo al balcón y acaricio con los dedos la tersa piel de la noche. Las luces del vínculo se han disipado. Las luces del vínculo se han apagado. Nadie me presentará al sol, nadie me llevará a la fiesta de las golondrinas. Recuerda el vuelo; el pájaro va a morir.
Buenos Aires a los tantos días de noviembre del 2020
Ser rebelde lleva la vida entera,
borrarte los privilegios de la piel,
inscribirte en la soledad del desacuerdo,
dejar atrás a los usurpadores.
No hay premio a una rebelde
más allá de poder regar sus flores en el tiempo que apropia,
salir a dar de comer a las aves una mañana donde el capital devora,
sonreír con los dientes maltrechos ante la desventura del desayuno,
ser indigente en la casa que nadie sueña.
Las rebeldes saben de qué están hechos los premios,
rechazan los mendrugos que lanza la mano del opresor.
Una rebelde tiene como único premio la vida,
porque de ella nadie se apropia,
en ella nadie la usurpa,
porque es la única tierra propia de cada rincón donde duerme.
Su rebeldía alcanza siempre a cobijar el
desánimo del progreso
y si de paso una rebelde tiene la alegría
en soledad, ha vencido al mundo.
Buenos Aires a los diecisiete días de junio del 2019
No me impongas el silencio Tengo una historia para contar Quítame esta cadena de los pies Mi corazón es agitado por una pasión Ven, hombre, egoísta, ven Abre las rejas de esta jaula Me hiciste prisionera de por vida Libérame para mi último soplo Soy ese pájaro Que desde hace tiempo sueña el vuelo Mi canto se hizo suspiro En mi pesado corazón Mis días huyeron en lamentos No me impongas el silencio Debo revelar mi secreto Hacer oír a todo el mundo El eco fulminante de mi poema Ven a abrir la reja, para que vuele Al cielo límpido de la poesía Si me dejas volar Seré una flor En el jardín de la poesía Mis labios se impregnan del azúcar de tu beso Mi cuerpo retiene el olor de tu cuerpo Mi mirada arroja sus chispas contenidas Y mi corazón canta su dolor sangriento Hombre egoísta No digas Tu poesía es una vergüenza El espacio de una jaula es estrecho Para el alma tomada de pasión No digas que mi poesía es sólo pecado Dame el vino de este pecado y esta vergüenza Te dejaré el paraíso Sus vírgenes y sus fuentes Alójame en un rincón del infierno Un libro, un lugar tranquilo, un poema, un silencio Bastan para embriagarme de vida Ninguna pena si el paraíso se me escapa Otro también eterno habita mi corazón Una noche que la luna danzaba despacio En medio del cielo Dormías y yo excitada con todos mis deseos Tomé su cuerpo en mis manos El viento del alba me daba mil besos Y mil besos di al sol Una noche en la prisión donde eras el guardián Un beso hizo temblar mi existencia Hombre, detén esta fábula del honor La vergüenza me colmó de un placer delirante El dios que me dotó de un corazón de poeta Sabrá perdonarme Ábreme la puerta Para que me escape por el cielo límpido Déjame volar Y seré una flor en el jardín de la poesía
Forough Farrokhzad
. Forough Farrokhzad . Teherán . Irán . 1935 .1967 Versión . Fariba Guirguin .... Imagen . Lisa Troyanovskaya
Conmigo caminabas
Cantabas en mí
Cuando erraba por las calles
Caminabas conmigo
En mí cantabas
Invitabas a la mañana de la ventana
A los gorriones enamorados en los álamos
Cuando la noche se repetía
Cuando la noche no encontraba su fin
Abrías de par en par la ventana de la mañana
A los gorriones enamorados en los álamos
Con tu lámpara venías a nuestro callejón
Venías con tu lámpara
Cuando los niños se habían ido
Cuando las flores de las acacias dormían
Y yo estaba sola ante el espejo
Venías con tu lámpara
Me dabas tus manos
Me dabas tus ojos
Me dabas tu afecto
Y cuando tenía hambre
Me dabas tu vida
Tenías la generosidad de la luz
Recogías tulipanes para adornar mis cabellos
Cuando se estremecían de desnudez
Recogías tulipanes
Cuando no tenía nada qué decir
Apretabas tu cara
Contra la angustia de mis senos
Escuchabas gemir el flujo de mi sangre
Y mi amor agonizante
Escuchabas
Pero ya no me veías
Forough Farrokhzad
. Forough Farrokhzad . Teherán . Irán . 1935 . 1967 Versión . Clara Janés ...Imagen . Hugues erre
He pecado y era un pecado lleno de placer junto a un cuerpo tembloroso y desmayado Dios, no sé qué he hecho en aquel lugar privado, oscuro y silencioso
En aquel lugar privado, oscuro y silencioso me fijé en sus ojos llenos de secretos En mi pecho anhelante temblaba el corazón por la pasión de sus ansiosos ojos
En aquel lugar privado, oscuro y silencioso me senté junto a él desconcertada sus labios vertieron en los míos el deseo me libré de la tristeza del corazón desbocado
Murmuré en su oído la historia del amor Te deseo, oh alma mía Te deseo abrazo que das vida a ti, mi loco amante
El deseo estalló en llamas en sus ojos El vino tinto bailó en la copa Mi cuerpo en el suave lecho sobre su pecho tembló ebrio
He pecado y estaba llena de placer en un abrazo suave y ardiente He pecado entre unos brazos cálidos, rencorosos y de hierro.