en honor a hegel

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Buenos Aires a los veintidós días de enero del 2017

El reloj
que después de las cuatro me enloquece
dice que te acercas
con la alegría de una marcha en primavera:
sólo tu boca es tan roja
como las banderas que luchan contra el viento.

Sólo tu piel tiene la luz
para los ángeles ciegos de mis manos.
Oh, camarada mía,
cuando haga saltar uno a uno
los botones de tu blusa
comenzaré por hacerte confidencias
yo milito en la Liga de tus Medias
y más que discursos mi praxis será incendio
que arranque la raíz de la costumbre.


No hay capitulación
sólo ocupar tu epidermis al milímetro,
chocar las molotov de nuestras bocas,
brindar en honor del viejo Hegel
y al tocarte los pechos confirmar
la irrevocable ley de los contrarios.






. Vicente Quirarte . Ciudad de México . 1954






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