existencia

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Buenos Aires a los catorce días de  febrero del 2018 

Quise que metieras tus dedos en mi boca para que demoraras mis encías, para que recompusieras la carne blanda, para sentir el placer de la presión y la invasión, el placer de lo ajeno, pues sólo en lo ajeno hay placer y conocimiento, las traiciones.
Pero también quise que metieras tus dedos en mi boca para poder, desde esa demora de las encías y ese placer de lo ajeno, descubrir el advenimiento de la palabra, el impulso de la palabra, el origen y el trayecto del verbo. Porque hablar no es una separación y quise que metieras tus dedos en mi boca para materializar todas las palabras que yo pronunciaba como si fueran una piedad del pensamiento, para materializar las plegarias y los nombres de los animales amados, para materializar la materia y no esconderme nunca más del olor y el peso, esa forma que yo tenía de dormir encogida intentando aislarme de la superficie sobre la que dormía.
Entonces metiste tus dedos en mi boca y yo metí mis dedos en la tuya, tuvimos la transparencia y la simultaneidad de las plantas, su crecimiento violento, su germinación. La palabra no era un ensimismamiento sino una prolongación de mi cuerpo, una sucesión de mi boca: la posición de la lengua, la tensión del paladar, la apertura de los labios. Todo lo que íbamos a responder lo responderíamos desde la contigüidad y el sabor, hablar no es una separación como no lo es la existencia.




Ana Hidalgo




. Ana Hidalgo . Granada . España . 1986
....  Imagen . Giulia Bersani






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