cerrar los ojos

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Brandsen a los  ocho días de  septiembre del 2016 

Un exacto martillo de sil rojo
le laminaba el cobre de las piernas,
la subía, moldeándola, despacio,
cuando se desnudó para entregarse
al apetito verde de febrero.

Nunca mis ojos de cambiante niebla,
los ojos de mi sangre, vieron nada
de semejante musgo, nada vivo
parecido a sus ruedas harinosas,
a la espiral compacta de su cuerpo
resuelto en dos volcanes infantiles,
en un aéreo par de leche firme
sellada por coleópteros gemelos.

La humedad de su pelo en ramas iba
bailando en circular temperatura,
y la muerte se amaba en su epidermis,
en las pestañas, en el duro vientre
sostenido por una suave horqueta
de temblorosa oscuridad palpable.

(La muerte estaba en ella como en todo
lo que el hombre visita. Aun la gloria
lleva un trozo de muerte entre los dedos)

Con paso cerebral, dejé sus venas,
la delicada trampa de sus dientes,
su anatómico imán de carne y humo.
Después anduve al lado de una alondra,
visitando hormigueros, ayudando
a los monjes del trébol.

Esa tarde
adquirí, para siempre, mi tristeza.



Roberto Themis Speroni



. Roberto Themis Speroni . La Plata . 1933 . 1967
.... Imagen . Sinister Kid





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