no escriba poemas en mi boca

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Quise tocarla en clave del mayor sol
pero ella –experta en fugas–
saltó las alambradas del pentagrama y voló.

Quise con abordaje de terciopelo
atender la sed y el hambre de su carnalidad
pero ella –atrapada en un claro de luna–
presentó la espalda y voló.

Quise afinar, poner de acuerdo tono ritmo color
pero sus cuerdas viajaban otras latitudes
y de los vientos mejor no hablar.

Recuerdo, sí, y cómo
los truenos degolladores de la noche
que disparaba el timbal que Dios sabe
quien puso en escena;
y la sábana negra también que –siempre dije–
no presagia nada bueno.

Cierto, real y arde el "se mira y no se toca"
de la querida, así, de cara a la nada;
a cincuenta centímetros de mí,
a cien kilómetros, a un siglo de mí.

Nada más resta cruzarme de vereda
y bajo bajito ponerme a silbar.



Marcos Silber



. Marcos Silber . Buenos Aires . 1932
.. Imagen . Sally Mann




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