hilo solitario

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Me gustaba mi cueva
con su ventana mirando a una pared de ladrillos.
Al lado había un piano
y algunas noches al mes
venía un viejo rengo a tocar
“Mi cielo azul”.

Pero casi siempre había silencio.
Cada cuarto con su araña en sobretodo
cazando a su mosca con una red
de humo de cigarrillo y abstracción.
Tan oscuro
que no podía verme la cara en el espejo para afeitarme.

A las 5.00, arriba, un ruido de pies descalzos.
La “gitana” adivinadora
del local de la esquina
se levantaba a orinar después de una noche de amor.
Una vez, también, el llanto de un bebé.
Tan cerca que por un momento
creí que el que lloraba era yo.


Charles Simic


. Charles Simic .  Serbia . 1938
... Imagen . Evgeniy Shaman




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