Donde ya no te busco

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esas calles
Imagen vía areté
Aziza Mustafa Zadeh.I can't sleep

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Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos
Una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta
donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.


Mi amado Julio




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Como agua (almazen de los milagros)

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del agua1
del agua
Anouar Brahem .Vague (e la nave va) 


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A quien retorna en busca de su antiguo buscar
la noche se le cierra como agua sobre una piedra
como aire sobre un pájaro
como se cierran dos cuerpos al amarse.


Pizarnik

del agua1


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Otra mirada LXX

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k10

Study for Painting . Wassily Vasílievich Kandinsky 


El color es un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El color es la tecla. El alma es el piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que por esta o aquella tecla, hace vibrar adecuadamente el alma humana.
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Wassily Vasílievich Kandinsky
k10

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El arte, como la naturaleza, es rítmico
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Robert Delaunay
k10

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Puedo crear una fuga en colores, como Bach lo ha hecho en música

František Kupka
k10

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El mundo suena

Wassily Vasílievich Kandinsky
k10


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Días del por allá

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dias de por alla
Imagen vía google
Y aparece tu piel - Luis Salinas & Luis Alberto Spinetta
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No dijo que me necesitaba, ni que me había estado esperando, ni que, en la espera, había sufrido como una mujer. No dijo que contaba los días ni que me había soñado. No dijo que mientras duró, sentía su vida con tal sequedad que temió envejecer para siempre. Dijo: Me quedaré, si te parece.

No dijo cuánto deseaba estar a solas conmigo ni que había estado deseando eso de quedarse.
Dijo: Tienes una habitación agradable.

Ni yo ni él dijimos nada acerca del amor.

No dijimos que menos mal que por fin nos habíamos encontrado. No dijimos cuánto nos gustaba la piel de cada uno, ni la risa grande que se mezclaba entre las sábanas. No dijimos cuánto habíamos llorado antes por no tenernos, y no dijimos que, a pesar de todo, lo que más nos importaba en la vida era eso que estábamos haciendo ahora.

No solíamos hablar de amor. Un día creí estar equivocada y me fui a caminar olvidada de él. De ese amor fatuo. De la esfinge. De ese poder blanco. Del hombre. De la cal. De las cenizas.
No le conté ese olvido porque sabía lo que me iba a responder, y también porque, como mujer que soy, iba a seguir insistiendo.

No dijo que volvía porque era un amor tan grande el nuestro que fuera de nosotros no teníamos nada. No dijo que volvía por esa necesidad de dar fin a la espera, a cualquier espera. A esa espera a la que sólo una mujer o un hombre es capaz de poner fin.

No dijo que era mi cuerpo el que noche tras noche le hacía resurgir la vida de ese oscuro fondo. De ese volcán. No dijo te quiero. No dijo que mi alma enredada en la suya le parecía un sueño del que no se sabe si es verdad o mentira. No dijo nada.

No hablábamos nunca de amor. Entraba en mi lecho, besaba y mordía las sábanas, las puntillas, los cantos, los bordes; tiraba la ropa al suelo, me tiraba a mí, luego otra vez al lecho; mordía, besaba los cantos, las puntillas, los encajes, los almohadones y luego otra vez. Entraba y hurgaba. Olía a hombre, a café, a tabaco, a anís, a ron, a cerveza, a él, a mí y luego otra vez lo mismo. Entraba y, sin saber de mí, buscaba por todas partes. Paciente y pausado le hablaba a mi cuerpo en ese ritmo antiguo, caluroso, y le decía que una y otra vez el cuerpo, el oro de los cuerpos, resbalaba, y él y sus dedos pintados abrían la sequedad del volcán. Entraba y yo detrás arriba, abajo, cantaba al mismo tiempo esa persecución de cantos, de entradas, de soles, de lunas. Entraba, y con el amanecer, un despliegue silencioso, sin nombre, sin palabras, salía.
No dijo volveré. No dijo cuántas veces había estado deambulando por las noches en busca de algo así.

Ya no llamaba a la puerta. Abría y entraba, se quitaba los zapatos en el comedor, dejaba la camisa encima de la mesa y tumbado en el sofá preguntaba algo. Los dos sentados, hablábamos un poco de cosas al aire, de cosas que podían también no decirse y no habrían cambiado nada; hablábamos de algo para que eso no nos hiciera ver el semblante, un semblante que no era sólo de hoy, ni sólo de ayer, era ya desde aquel día en que, perdida, me fui andando por las calles olvidada de él. Un matiz angosto, pulcro, delicado. Aunque mordiera las sábanas con más avidez que nunca, aunque rompiera los cantos, aunque el sonido de la risa grande se metiera en las sábanas y me hiciera cosquillas, aunque volviera día tras día y aunque día tras día me rompiera de la misma forma y me hurgara así, si no era capaz de encontrarme allí donde me perdía una y otra vez, si no era capaz de poner fin allí donde sólo el hombre o la mujer es capaz de ponerlo, el semblante sería como la cal, como los huesos, como las cenizas prendidas, como la aurora quieta.

No hablábamos de amor ninguna noche.

Entraba y decía: cada vez hacemos mejor el amor, ¿no crees?

No decía cómo era ese amor que cada vez hacíamos mejor. Cómo era la vida dentro de ese amor.

No decía cuánta nostalgia, ni cuánta pena sin ese amor.

Ya sin americana. El calor era un ritmo seco y apagado antes de llegar a la habitación. Habían pasado meses. Hablábamos de algo. De algunas cosas que suelen decirse. El calor nos había pillado de sorpresa. El ritmo era más lento, más apagado. Abrimos las ventanas pero el aire estaba lejos. No puedo, dijo, esta noche no puedo, este calor no me deja. Nos había pillado de sorpresa. Ocurrió otra vez y otra. Los ritmos cada vez más lentos, las puntillas enteras, la cama quieta y almidonada. Nadie decía nada. Nada, ni siquiera esas cosas que se dicen por decir. Un día no vino. Creí que no vendría más.

Abrió la puerta, no se sentó ni se quitó los zapatos. Me miró. El calor seco. La nostalgia también seca.
Los dos atrás ¿Dónde? Muy atrás.

No dijo que tenía poco tiempo. No dijo que el calor era pegajoso y se le quitaban las ganas. No dijo lo cansado que estaba. No habló de esas cosas que da igual no decirse.

Dijo: Acércate. Acércate un poco.

Entonces entró. Entró en esos lugares donde temo perderme. Entró en ese hueco subterráneo donde para qué decir de que se hace el hueco. Y dijo que, antes de tenerme a mí, yo no podía imaginar cuánto. Cuánto había sufrido.

Dijo: Ven. Acércate un poco.

Entró y se adueñó de las partes quietas, mojadas, dormidas.


Esmeralda Berbel



Pd. Esmeralda Berbel.Badalona.España.1961


dias de por alla


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Bello renacer compañeros del alma mia

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hada de navidad
Imagen vía pluja fina
Karl Jenkins.Benedictus 

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Gracias quiero dar al divino
laberinto de los efectos y de las causas
por la diversidad de las criaturas
que forman este singular universo,
por la razón que no cesará de soñar.


Palabra de Borges


hada de navidad
hada de navidad
hada de navidad


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En Chicago y Nueva Jersey, en clubes nocturnos,
en sitios clandestinos, durante los deprimidos treinta,
tu guitarra sonaba prodigiosa. Eso cuenta la leyenda.
Que le agrega un inevitable “bebedor y jugador”.
Con un toque exótico: te gustaba matar ratas en los basureros
y ver pasar los trenes.
De todas las mujeres que dejaste ir
sólo una te dolió. Hattie, la mudita, que te quiso de verdad
y se emocionaba al escucharte.
Porque así era. Tu música conmovía los corazones.
Aunque nunca lo creíste y sufrías: en Francia había un guitarrista mejor,
el gitano Django Reinhardt. Te torturaba Django Reinhardt.
Si la leyenda es falsa, tu vida fue una broma.
Si es cierta, fue una pesadilla.
Broma o pesadilla, fue una historia triste.
En los sueños de un artista siempre existe un Django Reinhardt,
un fantasma verdadero.


Luis Fernando Afanador



Pd. Luis Fernando Afanador. Colombia



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Quiero lo que escondiste

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almatico 1
Imagen vía enneeenne
Miles Davis & Marcus Miller . Claire 
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Quiero la historia de antes
y las incógnitas que me esperan

Capturar el objeto que pasa inadvertido
como soplo de otros tiempos

La espiritualidad de lo mínimo
el valor de lo simple

La levedad de la superficie
las arrugas imperceptibles en el agua

Quiero lo que escondiste
quiero volver a verte

Quiero tu curriculum vitae
quiero lo que me prometiste

Lo que es y aún sigue siendo
lo que aún siendo no es
y aún no siendo
voy a su encuentro.


Eugenia Toledo Keyser




Pd. Eugenia Toledo Keyser . Temuco. Chile.1945






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A veces yo

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boheme
Imagen vía Aëla Labbé

Parov Stelar.Sometimes

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Si me dejaran llevar todo lo que extraño
Si me dejaran cargar la isla y el milagro
no tendría adónde regresar
no volvería a mí
ni a tus recuerdos.
*

Soy una buena obra
quizá la mejor de toda su colección
Pero tan efímera que el MOMA no puede conservarme.
*

Y aun si él no pensara en empujarme
Puedo lanzarme yo
Tendría el tiempo perfecto para ver en el aire lo que quiero
Como una intervención en el vacío
La foto y una muda reconstrucción de ciertos
sentimientos.



Wendy Guerra




Pd. Wendy Guerra . La Habana. 1970.


boheme

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Cerca, apretados, juntos

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deux
Imagen vía kkhatgi5684
Keith Jarrett.Be My Love


Hablábamos la lengua
de los dioses, pero era también nuestro silencio
igual al de las piedras.
Éramos el abrazo de amor en que se unían
el cielo con la tierra.
-
No, no estábamos solos.
Sabíamos el linaje de cada uno
y los nombres de todos.
Ay, y nos encontrábamos como las muchas ramas
de la ceiba se encuentran en el tronco.
-
No era como ahora
que parecemos aventadas nubes
o dispersadas hojas.
Estábamos entonces cerca, apretados, juntos.
No era como ahora.


Rosario Castellanos



Pd. Rosario Castellanos. México 1925 - Israel 1974


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Desde tus hojas

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insomnia
Imagen vía google
Miles Davis.Blue in green

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Separo tus hojas,
una por una:
las rígidas, amplias hojas exteriores,
las más pequeñas,
agradables de tocar, regadas con púrpura;

Las hojas exteriores barnizadas,
una por una

Te separo desde tus hojas,
hasta que, como una flor blanca, te irgas
balanceándote ligeramente en el viento del atardecer.



Amy Lawrence Lowell


Pd.Amy Lawrence Lowell.Boston.1874 – 1925


insomnia

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Todo el verde del mar

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todo el verde del mar
Imagen vía chrisfriel
Keith Jarret .The Köln Concert 

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Antes que el sueño (o el terror) tejiera
Mitologías y cosmogonías,
Antes que el tiempo se acuñara en días,
El mar, el siempre mar, ya estaba y era.
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
Y antiguo ser que roe los pilares
De la tierra y es uno y muchos mares
Y abismo y resplandor y azar y viento?
Quien lo mira lo ve por vez primera,

Siempre. Con el asombro que las cosas
Elementales dejan, las hermosas
Tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
Ulterior que sucede a la agonía.


Palabra de Borges


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My Baby

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la danza de la palabra
Imagen vía brooke golightly
Amy Winehouse - All my lovin 

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Estamos abrazados en una cama improvisada en el piso.
Tus ojos están cerrados; pero no sé si dormís.
Este es tu cuarto de soltera,
un lugar agradable, neutral.
Por la ventana suben los ruidos
de un día que empieza a moverse.
La ropa permanece arrugada, a un costado
ignorando la farsa de dar y recibir.


Fabián Casas




Pd. Fabián Casas. Buenos Aires.1965


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Hurgué y hurgué

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baesame
Imagen vía allure kind
All I am.Al Jarreau.George Benson
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Besame el corazón, pidió
entonces tomé un cuchillo
lo abrí desde la garganta
hasta el estómago
y rompiendo de a una sus costillas
hurgué y hurgué con los dedos
su tórax, hasta encontrarlo
estaba aún tibio y era rojo, grande,
hermoso como una fruta no imaginada
acerqué los labios para dar el beso más dulce de mi vida
luego cerré sus ojos
y le dije al oído
que siempre haría lo que él quisiera



Elena Anníbali

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Pd. Elena Anníbali. Oncativo.Córdoba.1978


baesame
baesame

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Du temps

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amour
Imagen vía pluja fina
Las cuatro estaciones. Verano. Vivaldi 



Es el último día del año que vivimos en su totalidad.
Como diría Vivaldi,
pasamos las cuatro estaciones.
Hicimos el amor, nos lamimos como animales ebrios de sol.
No lo olvides: alcanzamos, juntos (nosotros), el cielo.
Y nadie tiene interés ni en regresar ni en saber de dónde vino.


José Luis Mangieri



José Luis Mangieri.Buenos Aires.1924.2008




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La neige

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rouge1

Imagen vía chrisfriel

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No fue un sueño,
lo vi:
                          La nieve ardía.


                                 Ángel González




Pd.  Ángel González. España.1925.2008



rouge1

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Otra mirada LXIX

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Louis Janmot - Rays of the Sun
Rayons de soleil
Musée des Beaux-Arts.Lyon

Dansez, dansez, troupe rieuse,
Avant que de ses rudes mains
La douleur ne touche et ne creuse
Vos fronts aujourd'hui si sereins.

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Louis Janmot - Virginitas
Virginitas
Musée des Beaux-Arts. Lyon

Heureux, heureux est le cœur pur !
L'invisible à lui se révèle
Comme en un lac, miroir fidèle,
Descend le ciel sombre ou d'azur

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Louis Janmot - The Angel and the Mother
L'Ange et la mere
Musée des Beaux-Arts. Lyon

Vous seul savez, mon Dieu, quels dangers,
Que d'alarmes menacent votre enfant
Pitié pour lui, Seigneur, et pour ce coeur de mère
Plein d'un amour si saint, et si fort et si doux!

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Louis Janmot - FirstCommunion
Première Communion
Musée des Beaux-Arts. Lyon

Purs comme un ciel serein que le matin colore,
Et rayonnants des feux de mon céleste amour,
Venez, mes biens-aimés, marchez comme l'aurore
Jusqu'à l'achèvement du jour.

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(pintor y poeta)


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Memorial de dos

-
elle 14
Imagen vía google
Cassandra Wilson.Sky And Sea

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Miro como te deslizas áspera,
quieres adelantarte a tus tejanos,
la huida te oprime los cabellos.
Nada se torna encantador bajo esta noche,
se ha olvidado el maquillaje de luna
y los jazmines perecen sin rubor.
Tú muerdes tu lengua déspota,
yo me la trago, después el orgullo.
En tu cara de trébol pisado
el mohín que desprecias pelea con tu azul;
una sonrisa te queda mejor, mucho mejor,
pero hoy, ni los murciélagos ríen.
Tu silencio se deslaza incesante:
no me crees, dices; y duelen infinitas dagas
lacerándome, recortadas en el pecho
si tuvieras éxito y no aire, me pegarías
y yo sólo pienso en tatuarte la espalda
llena de libélulas temblando como yo
y si supieras un ápice de verdad
ahora estarías rompiéndome los dientes
con el metal de tu besos.
Quieres que me zambulla en el acíbar
que corroe hasta el metatarsiano;
te debo el sabor de la "vendetta"
aunque yo no sea artífice.
Tú mereces tener "algo mejor"
y yo soy tu "algo mejor"
que entre bostezos devora, de las nubes,
sus mejillas llenas de rosas.
¿Es nuestra deuda para con
el hacedor de las casualidades
por hacernos así: de un fuego casual?
Encarcelada en una bufanda frondosa,
te veo lacónica, desnundando los ojos;
y así te quiero y te querré,
bajo la misma piel, con otros tejanos.


Genís Galve García

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Pd.   Genís Galve García .Tarragona.España


elle 14



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Otra mirada LXVIII

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b1
Pietà . 1876


b3
La Charité . 1878


b4
La Naissance de Vénus . 1879

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Je te touche et je vois ton corps et tu respires

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en agua
Imagen vía google

She. Charles Aznavour


Esta tarde pidió un baño
y sus mejores vestidos.
Crucé las cintas y recogí su olor
en mis manos nudosas.
Trencé su pelo, corrientes de agua
entre las venas. Bebí un poco
para apagar el miedo.
Cargué la comida y el vino
y salí tras ella. Columnas
de humo rodeaban la ciudad.


Esther Zarraluki

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Pd. Esther Zarraluki . Barcelona.1956



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Mojándote el vestido

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entre rojos muriendo
Imagen vía katiachausheva
La Chanson de Satie 

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Qué lejos de la tierra tu cuerpo
carne en la madera madera en el mármol
mármol sobre mármol apilado hasta los cielos.
¿Sentirán los insectos la llamada de tu cuerpo
rebosando cavidades y poros
mojándote el vestido?
Qué será de ti de nosotros si no llegan a olerte
y no corren a tu carne y en tu cuerpo no hacen nido.
Rezo a las larvas que coman tus entrañas
para traerte de nuevo a la tierra.
Sueño tu cuerpo como hierba
acariciando mi cuerpo rendido en la espesura.


Miriam Reyes

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Pd. Miriam Reyes.Orense.1974

entre rojos muriendo



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Como un todo

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mistica
Imagen vía philippe bourgoin
Roberto Fonseca.Llego Cachaito

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Tela en los ojos
para vendar la madrugada caída en tu interior
para yo ser no más que
táctil y sonora y no más.


Cuerda en las muñecas que ata
y desata secretos, atado el cuerpo
libertando sugestiones
pronunciadas, los suspiros
rodeando y más vueltas y
llenan el lecho del preso,
hasta ahogar las ataduras
en su corriente


Fruto en la
fruta espira las vidas en la
piel impregnándola de carnes
pecho contra pecho


Zwetelina Damjanova

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Pd. Zwetelina Damjanova.Sofía.Bulgaria


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